Miércoles 18 de abril de 2001


Profesor seguirá labor de hermana fallecida
Unidos por amor y enseñanza

Martes 13 de febrero. Las clases iniciaron en Santa María Ostuma a pesar del temor a los temblores. Los niños comenzaron la jornada. Pero la concentración se desmoronó a las 8:22 cuando la tierra comenzó a estremecerse.

Mayuly Ferrufino
El Diario de Hoy

Los gritos, el miedo y la muerte se juntaron en un pueblo donde fallecieron 14 personas. Entre ellas se encontraba Vilma del Rosario de Mejía, profesora de primero y segundo grado del Centro Escolar del Cantón San Isidro.

Vilma del Rosario, de sólo 29 años, murió cuando uno de los muros que rodeaba la escuela la soterró. Otros niños a quienes la "señorita Vilma" trataba de alejar del peligro resultaron con heridas serias, pero nadie más murió.

"Ella todavía alcanzó a empujar a una niña cuando el muro se cayó", cuenta su hermano Guillermo Cerón. Él se encontraba en el cantón El Chaperno cuando una llamada le informó que su hermana estaba soterrada.

"Como 10 minutos después del terremoto me avisaron", recuerda el joven de 25 años, quien también se desempeña como profesor y ahora continuará con la labor de su hermana.

Cuando llegó a la escuela, Guillermo Cerón tuvo que sacar el cuerpo sin vida de su hermana de las ruinas y encargarse, junto con su cuñado, de las diligencias para velarla y enterrarla. Todo lo que estaba sucediendo resultaba irreal.

"El día anterior habíamos estado haciendo planes. Teníamos proyectos", explica. El dolor aún no lo abandona. Todavía se siente mal cuando pasa junto a la escuela donde su hermana murió y donde pronto se desempeñará como docente.

Guillermo Cerón se encargará de enseñar a los mismos niños a los que su hermana enseñó. "Al principio mis padres me decían que no, que no iba a poder resistir", relata el profesor.

Lo más importante, sin embargo, es que esta plaza le ayudará a estar cerca de sus padres. Las clases aún no han comenzado, pero el profesor Guillermo ya ha comenzado a planear sus lecciones. Posiblemente, la próxima semana, las aulas provisionales ya estén listas. "Si todo sale bien, primero Dios comenzaremos el miércoles", asegura.

Ya antes del terremoto, los hermanos Cerón habían planeado pedir una permuta para que Guillermo ocupara el lugar de Vilma. Ella y su esposo tenían planeado viajar al extranjero, pero el 13 de febrero se interpuso en los proyectos.

Reconocimiento

Luego de ver a Vilma desempeñarse como profesora, madre y esposa, es difícil aceptar su muerte. A pesar de esta difícil situación, hace sólo unas semanas, Guillermo Cerón agradeció el reconocimiento otorgado por la Asamblea Legislativa ante la valentía de su hermana, quien sacrificó su vida por la de sus estudiantes.

Las aulas provisionales del Centro Escolar San Isidro están a unas pocas cuadras de donde Vilma murió y a pocos kilómetros de la casa donde ella vivía junto con su esposo y su hija de 17 meses.

Para todos ha sido difícil enfrentar la partida de Vilma. "Ella estaba pensando en si iba a dejar de darle pecho a la niña. Todavía no lo había decidido", explica Guillermo. Los álbumes familiares donde aparece con su hija o en el día de su boda están guardados. Su esposo no se resiste y los mira detenidamente.

"Duramos casados dos años", señala el esposo.

A pesar de las dificultades, todos se han propuesto seguir adelante. Guillermo, con su carrera de profesor, continuará la labor de Vilma de Mejía. "Algunos niños dicen que hasta que mi hermana vuelva regresarán a clases", menciona el joven profesor mientras continúa preparando el nuevo inicio de clases.


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