Protestas por nueva
planta de transferencia
La construcción de una
estación de transferencia de desechos
sólidos no es aceptada por las
comunidades de Apopa, pues aseguran
contaminaría los recursos
naturales
- Guadalupe
Hernández
- El Diario
de Hoy
Unas
10 comunidades del cantón Joya Galana, de
Apopa, manifestaron ayer su oposición a
la construcción de una estación de
transferencia de desechos en el municipio,
propiedad de la empresa canadiense MIDES.
La estación de transferencia y
reciclaje de desechos sólidos es parte
del proyecto del relleno sanitario ubicado en
Nejapa.
A los lugareños les preocupa que la
planta contamine los manantiales que abastecen a
las familias que residen en las lotificaciones
El Ángel, Santa Carlota 1 y 2, Campo de
Oro y Pitarío 1 y 2. También en
los caseríos Petacones, San Carlos y las
parcelaciones Pinares y Joyas del Norte.
La fuente es conocida como Chacalapa y
funciona desde hace siete años bajo el
"Proyecto Múltiple de Agua Potable",
administrado por una Junta del Agua, integrada
por las mismas comunidades.
Juan Antonio Andrade Hernández,
directivo de la Junta del Agua, indicó
que los municipios aledaños
también se abastecen de dichos
manantiales cuando hay suspensiones del servicio
de agua potable. Por ello, su
contaminación afectaría a miles de
familias.
"Estamos seguros de que va a contaminar los
mantos acuíferos que abastecen el
nacimiento", dijo.
Andrade explicó que la empresa
pretende instalar la planta en zonas de
desarrollo agrícola y de máxima
protección ecológica.
El permiso
Las comunidades también denunciaron
que la empresa habría comenzado la
construcción de la planta sin contar con
el permiso ambiental.
El Dr. Osmín Estrada, alcalde de
Apopa, quien apoya a las comunidades,
informó de que el estudio de impacto
ambiental aún se encuentra en manos del
Ministerio de Medio Ambiente.
Indicó que se podría realizar
una consulta pública, a fin de determinar
si la población del municipio acepta la
obra.
Por su parte, Héctor Silva, alcalde de
San Salvador, criticó el accionar de los
manifestantes.
"En el mundo existe un síndrome de
querer tratar la basura, pero nadie la quiere
tener en su patio trasero", dijo.
Aseguró que el proyecto cuenta con los
permisos ambientales, y que nada más
servirá para el proceso de
separación de la basura orgánica y
reciclable.