- Ministerio
Espiga
- Dios y los derechos de
autor
- Por
Salvador Gómez, Predicador
Católico
Nos
ha tocado vivir una época en la que el
hombre reclama su autonomía, sus derechos
humanos, su libertad, y es común
oír expresiones como estas: "No me digan
nada", "nadie tiene que decirme lo que debo
hacer". Las mismas canciones modernas reflejan
el sentir de nuestros contemporáneos:
"Me vale lo que piense la gente de
mí...
A mí me vale, vale, me vale
todo..."
(Canta Maná)
Y con esta forma de pensar el hombre se
acerca a la naturaleza y en lugar de respetar
humildemente sus leyes trata de manipularlas,
alterarlas, dominarlas... sin detenerse a pensar
en las consecuencias que traerá el estar
rompiendo el orden natural de las cosas.
En una palabra el hombre ya no siente
"Criatura"; ahora él es "El Creador".
La familia se ha convertido en un campo de
ensayo, en un laboratorio más, en lo que
el hombre pone en práctica sus
teorías, tales como el divorcio, el
aborto, la eutanasia, la clonación, el
amor libre, el matrimonio homosexual, los
matrimonios abiertos (donde un grupo establecido
puede intercambiar su pareja) y espero que no se
le ocurra legalizar las relaciones sexuales
entre seres humanos y animales...
En esta cultura del placer; en esta
civilización utilitarista como nos dice
el Papa Juan Pablo II: La persona se encuentra
en peligro y a su vez está en peligro la
familia.
Lo que estamos viviendo es semejante a lo que
nos narra el libro del Éxodo:
"Extendió pues Moisés su mano
hacia el cielo, y hubo por tres días
densas tinieblas el todo el país de
Egipto, no se veían unos a otros, y nadie
se levantó de su sitio por espacio de
tres días, mientras que todos los
israelitas tenían luz en sus moradas".
(Éxodo 10, 22-23)
En el mismo país hay dos tipos de
familias, las egipcias y las israelitas.
¿Cuál es la diferencia?
Muy sencilla, unas están en tinieblas
y las otras tienen luz.
¿De qué lado queremos estar?
¿Vamos a construir nuestra vida familiar
sin tomar en cuenta la luz de Dios? ¿Vamos
a decidir por nosotros mismos qué hacer
con el matrimonio y la familia?
Con cuanta sabiduría los obispos de
América Latina nos dicen: "El matrimonio
y la familia en el proyecto original de Dios son
instituciones de origen divino y no producto de
la voluntad humana..." (Santo Domingo 211)
Lo menos que podemos hacer es reconocer con
humildad los "Derechos de autor" de Dios. Cuanto
se habla de los derechos humanos, de los
"Derechos Divinos" y reconocer que el matrimonio
y la familia por ser instituciones de origen
Divino, tienen leyes y principios establecidos
por su Creador.
Desconocer esas leyes o ignorar los
principios, peor aún a pesar de
conocerlos no respetarlos, tiene consecuencias
tan desastrosas como las que estamos
viviendo.