Opinando
Continúa la
fuga de cerebros
Raúl
Monge*
*CNNradionoticias
Es preocupante la cantidad de
salvadoreños que están saliendo
del país, luego de los terremotos que han
azotado a la economía nacional. Muchos de
ellos, técnicos y profesionales.
Al igual que en los ochentas cuando la guerra
civil hacía estragos en todos los
niveles, la fuga de la mano de obra calificada
dejó postrada a la industria en general.
Había que gastar en adiestrar y capacitar
personal porque aquellos excelentes
técnicos se habían marchado hacia
Estados Unidos, Canadá o Australia
buscando nuevos horizontes.
Las colas en la Dirección General de
Migración son elocuentes y, por
consiguiente, en la embajada de los Estados
Unidos acreditada en nuestro país.
A muchos de estos excelentes trabajadores los
"mandan a traer" sus parientes y obviamente ya
no regresarán y si toda la familia ya se
encuentra allá, tampoco enviarán
remesas.
Allá están médicos,
ingenieros, mecánicos, albañiles,
tapiceros, zapateros, confeccionistas y hasta
pupuseras de Olocuilta. Ninguno regresará
y casi todos trabajando en lo que no es su
profesión.
Me dijo un empresario agremiado en la
Asociación Salvadoreña de
Industriales (ASI): "Lo que cuesta hacer un buen
supervisor de calidad, lo que se invierte en
adiestrarlo aquí y fuera del país
y lo fácil que se va".
Cada vez que se contrata a alguien, el
empresario en cuestión pierde materia
prima, tiempo, depreciación de
máquinas, etc., y cuando el
técnico adquiere la pericia necesaria, se
trata de conservar para bien de la empresa. Si
bien no se habla de cierre de negocios por causa
de los terremotos, es palpable la fuga de
cerebros.
Los nuevos tiempos exigen velocidad en la
productividad, calidad y sobre todo mano de obra
calificada. Estos tres factores no pueden
separarse y una vez falta alguno, hay
pérdidas que repercuten en hacer
más vulnerable a cualquier empresa y
llevarla hasta su quiebra. Es por eso que debe
de absorberse el costo de entrenamiento con
personal no capacitado por causas de renuncias
de quienes se hicieron expertos dentro de las
compañías.
Si bien no hay soluciones a corto plazo,
quiero reiterar la necesidad de crear polos
inmediatos de desarrollo en las zonas afectadas
por los sismos con trabajadores pagados, de ser
posible, con salarios diferenciados, y esto
involucra al Gobierno de turno. El propiciar las
condiciones: instalar servicios básicos
en dichas zonas para que nuevos inversionistas
se sientan atraídos para poner sus
plantas industriales aquí, es
imprescindible en estos momentos.