- Evangelio para domingo
15
- San Juan 20,
1-9
- ¡Resucitó!
El primer día después del
sábado, María Magdalena fue al
sepulcro muy temprano, cuando todavía
estaba oscuro, y vio que la piedra que cerraba
la entrada del sepulcro había sido
removida. Fue corriendo en busco de Simón
Pedro y del otro discípulo a quien
Jesús amaba y les dijo: "Se han llevado
del sepulcro al Señor y no sabemos
dónde lo han puesto".
Pedro y el otro discípulo salieron
para el sepulcro. Corrían los dos juntos,
pero el otro discípulo corrió
más que Pedro y llegó primero al
sepulcro. Como se tumbara vio los lienzos
tumbados, pero no entró.
Pedro llegó detrás,
entró en el sepulcro y vio también
los lienzos tumbados. El sudario con que le
habían cubierto la cabeza no se
había caído como los lienzos, sino
que se mantenía enrollado en su lugar.
Entonces entró también el otro
discípulo, el que había llegado
primero, vio y creyó. Pues no
habían entendido todavía la
escritura: ¡Él "debía"
resucitar de entre los muertos!
Comentario
¡El Resucitado cumple la escritura!
"El primer día de la semana..."
... Tenía que ser un día como
ese, día que le da nacimiento a una nueva
jornada semanal con un nuevo acontecimiento que
provoca sorpresa y perplejidad: la
resurrección de Jesús.
La narración de hoy, aunque no hable
expresamente de resurrección
todavía, prepara al lector a contemplar
ese misterio que se revelará pronto.
"Vio y creyó..."
El Evangelio de Juan da un tono de "realismo"
a la resurrección, a la vez que
sitúa a los apóstoles y
discípulos de Jesús como
"testigos" de lo sucedido.
Tres personajes inician la labor de "testigos
del resucitado" desde lo que representan ante la
comunidad:
-Pedro: la institución.
-Juan: lo carismático.
-María Magdalena: signo del afecto
humano.
"Según la escritura..."
Lo verdaderamente importante del relato, y
por qué no, el mismo vértice de la
fe, está en creer en la Palabra y su
cumplimiento. ¡Fue lo que en realidad hizo
Jesús, el Hijo de Dios!
"Y nosotros..."
La grandeza del misterio de la
resurrección del Señor está
precisamente en que Él no
desmintió la Sagrada Escritura, sino que
la cumplió hasta el último
detalle. Por eso nosotros podemos estar seguros
de alcanzar la salvación si nos
esforzamos por creer y vivir lo que "la Palabra
de Dios" nos dice.
¡Eso es vivir ya como resucitados!
P. Sixto Alfonso Flores, Sdb