Las
fallas en nuestra justicia
¡Allí
está la trampa!
Hermann
W. Bruch*
Días
atrás estuve de visita en el edificio de
la Corte Suprema de Justicia, acompañando
a una señora que lleva más de
cinco años transitando por el tortuoso,
triste y bochornoso laberinto de nuestro aparato
de justicia. Ella ha buscado que la justicia
llegue a su pequeña hija, pero parece que
"alguien" ha decidido que la niña no es
merecedora de ese "privilegio".
Voy a explicar el significado de la
introducción anterior. En la entrada del
edificio de la CSJ se encuentra una de esas
pomposas placas de bronce, en la que aparecen
los créditos por trabajos de
remodelación hechos con nuestros dineros,
méritos que siempre se adjudican a
funcionarios que solamente estarían
cumpliendo con su deber. Además de los
elogios grabados en "dorado" y de los nombres de
los "iluminados", aparece una frase en letras
destacadas que dice: "QUIEN NECESITE JUSTICIA Y
LA MEREZCA AQUI LA ENCONTRARA".
A simple vista la frase encierra un bonito
pensamiento, que lo pone a uno a reflexionar
sobre lo lindo que sería nuestro
país si la frase dejara de ser una
ostentación más de quienes llegan
a esos puestos a entretenerse con sueños
de grandeza. Sin embargo, en una segunda
reflexión, uno se da cuenta de que la
frase de marras encierra una tenebrosa
trampa.
Si usted necesita justicia, pero alguien
decide que no la merece, no pierda su tiempo
yendo a la Corte Suprema, porque allí no
la encontrará. O sea que para los
grandilocuentes magistrados, cuyos dorados
nombres aparecen en la placa, hay personas de
segunda categoría en nuestro país
que, por una decisión de algún
divinizado juez o magistrado o poderoso amigo
del sistema, queda privado de un derecho natural
y ratificado por la Constitución. Hay
personas que NO MERECEN justicia y por lo tanto
no deben buscarla.
Entonces se nos despiertan varias
interrogantes: ¿Quién decide si yo
merezco justicia? ¿Basado en qué
profética inspiración o
presunción? ¿Tengo que decidir yo
mismo, antes de llegar a la Corte, entre si soy
o no merecedor de justicia, porque si no soy
mejor no voy? ¿Basado en qué
"preestablecidos códigos o reglas" debo
llegar a esa conclusión? ¿Sigo
estando a merced de los caprichos de
presuntuosos letrados para poder vivir en paz en
mi querido país o debo decidir emigrar al
norte en busca de más justo trato y
convertirme en un hermano más de los que
mantenemos la economía de El
Salvador?
Ese parece ser el caso de una amiga que lleva
más de cinco años "ganando el
pleito" en todas las instancias habidas del
sistema para que su hija reciba de su progenitor
una contribución para poder tener comida,
casa, educación y salud dignas, pero que
algunos jueces de familia han decidido que ella
no merece y por lo tanto se desobedecen
resoluciones de Cámara y de Corte,
negándosele su natural y constitucional
derecho. ¿Esos jueces no serían
sujetos a ser despojados de su investidura por
retardación premeditada de justicia, pero
se sienten protegidos por un sistema que se
niega a seguir un proceso de depuración
que permita eliminar del sistema a los malos
jueces y magistrados?
Eso sería mucho esperar. "Chucho no
come chucho", reza el dicho popular, "y si come
no come mucho".
Pobrecita Jessica. Hace más de cuatro
años el tribunal sentenció en su
favor. Desde entonces su madre se ha recorrido
más de mil kilómetros de pasillos,
calles, oficinas, malgastado más de 1760
horas del tiempo que debiera dedicar a estar con
su hija, sentada frente a jueces, abogados,
fiscales y secretarios y secretarias de diversas
oficinas, intentando sin éxito, que los
jueces de marras cumplan el mandato de
cámaras y cortes. Pero estos desobedecen
flagrantemente, porque saben que el sistema los
protege. Existen evidencias contundentes de que
ha habido fraude procesal, pero los jueces
deciden esconderlas o ignorarlas. La oficina
registral actual ha reconocido esto y de manera
valiente y fuera de lo común en nuestro
país, ha pedido disculpas por la falta de
la anterior administración.
Y el cuento sigue. ¿Es esto lo que
algunos magistrados pregonan como "pronta y
cumplida justicia? Seguiremos la historia en
próxima entrega.