Masajes al
más puro estilo japonés
La situación tras los dos
terremotos dejó a cuatro discapacitados
visuales, artistas en el oficio de masajes
japoneses, casi sin trabajo
- Carla
Trillos
- El Diario
de Hoy
En
la puerta, un rótulo da la bienvenida a
la sala de masajes japoneses. Enseguida, Mario
Cruz recibe a los clientes con una sonrisa
dulce. Con tono fuerte y alto los invita a
entrar.
Sube las escaleras sin tocar los agarraderos.
Sus movimientos por la casa son con tanta
confianza, que resulta difícil percatarse
de su ceguera.
La Sala de Masaje Japonés es el
espacio idóneo para decir adiós al
dolor. Masajes de todo tipo acaban con el
estrés, la fatiga, la migraña, el
dolor de espalda y de cuello. Por si fuera poco,
el ánimo de los clientes sube como la
espuma gracias a las alentadoras palabras de
estos singulares masajistas.
Cada masaje posee su técnica, y los
hay para todos los gustos. Si quiere relajarse,
el masaje será suave, con palmadas
delicadas por todo el cuerpo hasta llegar a un
sueño profundo. Despertará como
nuevo, le aseguran. En cambio, si busca reducir
peso, será fuerte y dirigido a
áreas específicas del cuerpo.
El inicio
De inmediato, Mario llama a sus
compañeros. Uno a uno se presentan en
este orden: Esther Panameño, Ana Miriam
Granado, Mario Cruz, masajistas los tres, e
Isabel Rodríguez, representante de la
Junta Directiva de la Asociación Nacional
de Ciegos Salvadoreños (ANCIESAL).
Mario toma la batuta y cuenta la historia del
largo camino que recorrieron hasta fundar su
gran sueño.
La Asociación se creó gracias a
la donación del abogado Alfredo Novoa,
quien dejó en su testamento que todos sus
bienes quedaban para las personas ciegas, casas
de masajes incluidas.
"La Asociación se fundó en
1972, y cuenta con 28 años de trabajar en
pro de la persona ciega. Por diversas
necesidades que la institución
tenía, ya que sólo
sobrevivía de las cuotas sociales de los
compañeros, de aportes pequeños de
algunas empresas, la junta directiva y un grupo
de personas misionarias decidieron crear una
micro empresa", afirma Isabel
Rodríguez.
El 14 de mayo de 1999 se inauguró esta
micro empresa, conocida como la Sala de Masajes
Japonés. Los fundadores son personas
rehabilitadas que salieron del Centro de
Rehabilitación para Ciegos Eugenia de
Dueñas.
Desde ese día, la microempresa ha
ganado muchos clientes, hasta el punto que se
atiende por día entre 15 y 20 personas.
Lastimosamente, los terremotos y sus constantes
réplicas alejaron a muchos de ellos,
hasta los más fieles.
Hoy, tan sólo atienden a uno al
día y, muchos días, la sala queda
tan vacía como el desierto.