Martes 20 de marzo de 2001


Masajes al más puro estilo japonés

La situación tras los dos terremotos dejó a cuatro discapacitados visuales, artistas en el oficio de masajes japoneses, casi sin trabajo

Carla Trillos
El Diario de Hoy

En la puerta, un rótulo da la bienvenida a la sala de masajes japoneses. Enseguida, Mario Cruz recibe a los clientes con una sonrisa dulce. Con tono fuerte y alto los invita a entrar.

Sube las escaleras sin tocar los agarraderos. Sus movimientos por la casa son con tanta confianza, que resulta difícil percatarse de su ceguera.

La Sala de Masaje Japonés es el espacio idóneo para decir adiós al dolor. Masajes de todo tipo acaban con el estrés, la fatiga, la migraña, el dolor de espalda y de cuello. Por si fuera poco, el ánimo de los clientes sube como la espuma gracias a las alentadoras palabras de estos singulares masajistas.

Cada masaje posee su técnica, y los hay para todos los gustos. Si quiere relajarse, el masaje será suave, con palmadas delicadas por todo el cuerpo hasta llegar a un sueño profundo. Despertará como nuevo, le aseguran. En cambio, si busca reducir peso, será fuerte y dirigido a áreas específicas del cuerpo.

El inicio

De inmediato, Mario llama a sus compañeros. Uno a uno se presentan en este orden: Esther Panameño, Ana Miriam Granado, Mario Cruz, masajistas los tres, e Isabel Rodríguez, representante de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Ciegos Salvadoreños (ANCIESAL).

Mario toma la batuta y cuenta la historia del largo camino que recorrieron hasta fundar su gran sueño.

La Asociación se creó gracias a la donación del abogado Alfredo Novoa, quien dejó en su testamento que todos sus bienes quedaban para las personas ciegas, casas de masajes incluidas.

"La Asociación se fundó en 1972, y cuenta con 28 años de trabajar en pro de la persona ciega. Por diversas necesidades que la institución tenía, ya que sólo sobrevivía de las cuotas sociales de los compañeros, de aportes pequeños de algunas empresas, la junta directiva y un grupo de personas misionarias decidieron crear una micro empresa", afirma Isabel Rodríguez.

El 14 de mayo de 1999 se inauguró esta micro empresa, conocida como la Sala de Masajes Japonés. Los fundadores son personas rehabilitadas que salieron del Centro de Rehabilitación para Ciegos Eugenia de Dueñas.

Desde ese día, la microempresa ha ganado muchos clientes, hasta el punto que se atiende por día entre 15 y 20 personas. Lastimosamente, los terremotos y sus constantes réplicas alejaron a muchos de ellos, hasta los más fieles.

Hoy, tan sólo atienden a uno al día y, muchos días, la sala queda tan vacía como el desierto.


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