Martes 20 de marzo de 2001


Resurge iniciativa de
LEY MORDAZA

Los diputados están por establecer una disposición reglamentaria que impide hacer pública cierta información relacionada con el quehacer legislativo. La medida afectaría, de manera directa, el derecho a la información que consagra la Constitución en su Artículo 6

El Diario de Hoy

Un nuevo intento por limitar el acceso a la información se está fraguando en la Asamblea Legislativa.

Una subcomisión especial estudia el anteproyecto para reformar el 95 por ciento del reglamento interno del Congreso.

Según la propuesta, se exigiría a los legisladores "guardar la discreción debida con respeto a todos los hechos e informaciones de los cuales tenga conocimiento en el ejercicio de sus funciones".

Es decir, jurídicamente el diputado no podrá divulgar datos relacionados con el quehacer legislativo, a pesar de que todo lo que ocurre y se acuerda en el Primer Órgano del Estado es de carácter público.

Esto contradice al Artículo 125, de la Constitución, el cual establece que ningún diputado está ligado a un mandato imperativo. Aún más, reconoce el derecho que tiene a emitir opinión y a no ser responsable de ésta en el ejercicio de sus funciones.

La "discreción" que se implementaría en el Congreso es la antesala a la aplicación de una "Ley Mordaza". Por obediencia o por miedo, los diputados clasificarían la información antes de hacerla pública.

No sería la primera vez que medidas de este tipo se ponen en práctica en la Asamblea. El 12 de julio de 2000, la Junta Directiva prohibió dar información administrativa sin previa autorización. Ante la evidente violación al Artículo 6, de la Carta Magna, se derogó el acuerdo.

Reservas

"Aquí debe darse a conocer lo que se debe dar a conocer", sostiene el diputado de PDC y secretario del Congreso, Arístides Alvarenga.

Con este juego de palabras, el pedecista intenta explicar que el objetivo de la enmienda es obligar al diputado a cuidar lo que dice y cómo lo expresa.

A su juicio, existen quienes "abren la boca" sin tener mayor conocimiento del tema. Aunque reconoce, sin menor remordimiento, que un político nunca da a conocer el ciento por ciento de lo que sabe, "siempre reserva algo para el futuro".

Esa reserva es avalada por Rodrigo Ávila, subjefe de ARENA, quien está a favor de definir algunas reglas.

Una de ellas sería delimitar hasta dónde un periodista tiene derecho a conocer lo que pasa en el Congreso. Para este arenero, hay temas que se discuten y que se dan a conocer antes de existir un acuerdo.

Como ejemplo puso la franquicia para comprar vehículos.

El interés de algunos diputados era de "auto recetarse" ese privilegio. Publicaciones de El Diario de Hoy obligaron a los diputados a echar marcha atrás.

"No se puede permitir que un periodistas interprete antojadizamente algo que no es una realidad concreta", manifiesta Ávila.

Aún así, Ávila insiste en la transparencia. Prefiere dejar que la ética parlamentaria sea la que impere sobre una prohibición reglamentaria.

Esta posición difiere con la expuesta el jueves anterior por Walter Araujo, vicepresidente de la Asamblea y presidente de ARENA.

Araujo está a favor de emitir una ley que impida que incidentes como el de Francisco Merino, jefe de bancada del PCN, se repitan. Merino fue señalado, públicamente, por haber amenazado a una jueza. Días después, la funcionaria desmintió la versión.

El Diario de Hoy intentó conversar con Araujo, pero no se encontraba en su oficina y tampoco atendió las llamadas a su celular.


Suplentes con menos poderes

La Junta Directiva acordó el jueves delimitar las atribuciones legislativas de los 84 diputados suplentes


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