Una
escuela símbolo del esfuerzo en
común
Santa Eduviges: del
sueño a la realidad
La construcción del Centro Escolar
Santa Eduviges, de Soyapango, se logró
luego de tres años de gestiones de la
comunidad educativa con el gobierno municipal de
Soyapango, el Ministerio de Educación y
el sector privado
- Susana
Joma
- El Diario
de Hoy
Los
días de clase entre cartones y
láminas quedaron atrás para los
niños del Centro Escolar Santa Eduviges,
del cantón el Limón, en Soyapango.
Ayer, entre bailes típicos y cantos,
maestros, padres de familia y estudiantes
inauguraron las nuevas instalaciones de la
institución, un sueño por el que
lucharon incansablemente durante tres
años.
"¡Me llega. Está chiva!. Yo no me
imaginaba que iba a ser así, pensé
que sólo iba a tener dos aulas, pero hoy
es la mejor de aquí", dijo Manuel Antonio
López, alumno de cuarto grado de la Santa
Eduviges.
La alegría de los niños se
confundió con las lágrimas de
maestros, como David Calderón, quien, a
pesar de haber pasado al retiro, ha dejado una
huella profunda como el tejedor de ese
sueño.
Más que una escuela, que nació
en una improvisada galera para satisfacer la
necesidad de los niños de la zona, la
Santa Eduviges se ha perfilado como un ejemplo
de que si los padres, maestros y autoridades de
la localidad se involucran de corazón,
pueden lograr cambios significativos en favor de
los niños.
"En las condiciones que estaba la escuela
daba lástima, pero, gracias a Dios,
fuimos escuchados", expresa David.
Para el docente, fue decisivo el apoyo
recibido de la municipalidad de Soyapango, del
urbanizador de la zona, quien donó el
terreno para la escuela, y del Ministerio de
Educación (MINED), que llevó
adelante la construcción de las nuevas
aulas antes de la llegada de las lluvias.
Necesidades
La actual directora de la institución,
Dinora de Najarro, externó felicidad
durante el desarrollo del acto. El fin de
semana, ella y sus compañeros trabajaron
en el ornato de la escuela.
Najarro señala que la alegría
de los maestros aún no es completa
porque, si bien van a poder atender a 950
niños, en lugar de 600, como era antes,
ahora enfrentan necesidades de mobiliario y el
problema de un deficiente servicio de agua
potable.
En la mañana habían cinco aulas
sin pupitres.En la tarde, el MINED les
envió mobiliario para cuatro aulas, pero
aún falta equipar una. La directora
manifiesta que, en tal situación, los
padres de familia tendrán que hacer el
esfuerzo de proveer por lo menos una silla para
que los niños, que este miércoles
se reincorporan a clases, no se queden en el
suelo.
Las madres solicitan más apoyo para
mobiliario y para mejorar la capacidad de
captación del tanque de agua que les fue
construido.