Martes 20 de marzo de 2001


Una escuela símbolo del esfuerzo en común
Santa Eduviges: del sueño a la realidad

La construcción del Centro Escolar Santa Eduviges, de Soyapango, se logró luego de tres años de gestiones de la comunidad educativa con el gobierno municipal de Soyapango, el Ministerio de Educación y el sector privado

Susana Joma
El Diario de Hoy

Los días de clase entre cartones y láminas quedaron atrás para los niños del Centro Escolar Santa Eduviges, del cantón el Limón, en Soyapango. Ayer, entre bailes típicos y cantos, maestros, padres de familia y estudiantes inauguraron las nuevas instalaciones de la institución, un sueño por el que lucharon incansablemente durante tres años.

"¡Me llega. Está chiva!. Yo no me imaginaba que iba a ser así, pensé que sólo iba a tener dos aulas, pero hoy es la mejor de aquí", dijo Manuel Antonio López, alumno de cuarto grado de la Santa Eduviges.

La alegría de los niños se confundió con las lágrimas de maestros, como David Calderón, quien, a pesar de haber pasado al retiro, ha dejado una huella profunda como el tejedor de ese sueño.

Más que una escuela, que nació en una improvisada galera para satisfacer la necesidad de los niños de la zona, la Santa Eduviges se ha perfilado como un ejemplo de que si los padres, maestros y autoridades de la localidad se involucran de corazón, pueden lograr cambios significativos en favor de los niños.

"En las condiciones que estaba la escuela daba lástima, pero, gracias a Dios, fuimos escuchados", expresa David.

Para el docente, fue decisivo el apoyo recibido de la municipalidad de Soyapango, del urbanizador de la zona, quien donó el terreno para la escuela, y del Ministerio de Educación (MINED), que llevó adelante la construcción de las nuevas aulas antes de la llegada de las lluvias.

Necesidades

La actual directora de la institución, Dinora de Najarro, externó felicidad durante el desarrollo del acto. El fin de semana, ella y sus compañeros trabajaron en el ornato de la escuela.

Najarro señala que la alegría de los maestros aún no es completa porque, si bien van a poder atender a 950 niños, en lugar de 600, como era antes, ahora enfrentan necesidades de mobiliario y el problema de un deficiente servicio de agua potable.

En la mañana habían cinco aulas sin pupitres.En la tarde, el MINED les envió mobiliario para cuatro aulas, pero aún falta equipar una. La directora manifiesta que, en tal situación, los padres de familia tendrán que hacer el esfuerzo de proveer por lo menos una silla para que los niños, que este miércoles se reincorporan a clases, no se queden en el suelo.

Las madres solicitan más apoyo para mobiliario y para mejorar la capacidad de captación del tanque de agua que les fue construido.


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