Martes 20 de marzo de 2001


Otra vez los conocidos curanderos
Bebé en manos de la muerte

La ignorancia y la desesperación de una madre terminaron con la vida de su bebé de dos meses de edad. En la tercera visita a un curandero, las manos de éste le provocaron una hemorragia intracraneal.

Teresa Cubías
El Diario de Hoy

Según la madre, en el lugar encontraría la cura para la enfermedad de su hija, sin imaginarse que la conducía hacia la muerte.

María, de dos meses de edad, fue ingresada de emergencia el 6 de marzo en el Hospital Benjamín Bloom.

A pesar de que en este centro de salud es frecuente el ingreso de niños maltratados por curanderos, las lesiones que presentaba la bebé no dejaron de provocar conmoción entre el personal médico de la Unidad de Cuidados intensivos (UCI).

Una hemorragia intracraneana severa, es decir, varios coágulos de sangre en el interior de la cabeza, y una hemorragia cerebral, que le dañó las membranas cerebrales, fueron el resultado de esa inhumana práctica.

La pequeña, originaria del cantón El Potrero, en Nueva Concepción, Chalatenango, falleció este domingo. Según uno de los médicos residentes de la UCI, la misma madre confesó que había llevado a su hija a un curandero.

Ignorancia

Según ella, el bebé presentó diarrea y ojos y fontanela (mollera) hundida. Para el jefe de la UCI, Dr. Oscar Sánchez Vela, el síntoma de la mollera hundida es lo que algunas madres interpretan como "mal de ojo".

El tratamiento de estas enfermedades mediante métodos ajenos a la medicina han cobrado la vida de decenas de niños en su mayoría recién nacidos, lamentó el médico, quien atribuyó esta práctica a la ignorancia y negligencia de algunas madres.

Según el especialista, para las madres que residen en lugares lejanos donde ni siquiera llega la atención médica podría calificarse como una ignorancia el exponer a sus hijos a este cruel método que los curanderos califican como curativo.

Pero también hay madres que residen en la capital y que siguen llevando a sus hijos a los curanderos. En estos casos, tienen acceso a información y han escuchado sobre el peligro de los sobadores; sin embargo, aún así los siguen llevando, afirmó el especialista.

Para el médico, los pasos que siguen los sobadores para asistir a un niño son realmente crueles. Entre ellos describió que lo cuelga de los pies y le pegan con fuerza en las plantas. Para finalizar "el tratamiento", los curanderos succionan el área de la mollera en la cabeza, lo que provoca severas lesiones en el cerebro del menor.


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