Lee este
papel
Esto es un pedazo de papel. Un papel con
algunas palabras impresas y nada más. Lo
miras, le das vuelta y ves también papel.
Lo tocas, lo doblas y si quieres lo puedes
romper. No pasa nada. Desaparece el encanto, no
sé, pero lo que tienes en las manos es
papel, sólo papel.
Por Telena
Ibara
Entonces
te preguntas dónde está la gracia,
para qué gastar tanto, para qué
comprar y vender, y esta pobre demente
todavía, y encima de todo, se pone a
escribir. Quién sabe cuanto tiempo le
llevó.
No te detengas. Sigue leyendo, que en la vida
cada cosa tiene su misterio. ¿Una pintura
maravillosa no es acaso un pedazo de tela?
¿Una pieza arqueológica no es barro?
Y sí, un libro, por muy valioso, antiguo
o preciado que sea, sigue siendo un
montón de hojas de papel.
Pero lees. Lees los libros no porque son un
montón de hojas de papel con letras
impresas, admiras una pintura no porque es un
pedazo de tela. No.
Ese es el encanto, porque en realidad no es
un libro ni una pintura ni una pieza
arqueológica sino una persona.
Yo soy ahora ésta, un pedazo de papel
periódico, un puñado de palabras,
una línea tras otra. Soy cada letra, la
coma que se desliza, el punto que se sostiene y
aquel signo de interrogación que se alza
en la espesura de esta divertida y muy ordenada
selva.
Soy la idea, la voz que ahora llega a tu
pensamiento y me siento subversiva. Pero espera.
Sólo soy un pedazo de papel ¿no? Eso
creo, eso crees.
Y cuando lo dejes, cuando lo apartes de tu
mirada (tal vez con asco, ira o con una
sonrisa), sucederá que yo ya no
estaré aquí, en el papel. Ya no
estaré porque ya no estará
nadie.
De nada servirá que siga hablando o
rabiando. El papel volverá a ser lo que
es, seguirá su destino, lo
colocarán sobre otros papeles, con
cientos de periódicos viejos,
servirá para toda clase de oficios hasta
que vaya a dar a la basura y luego, si tiene
suerte, pase por un reciclaje. Pero no importa,
ya sólo es papel, no son personas.
Será hasta otro día cuando
vuelvas a leer que ese proceso casi
mágico iniciará una vez
más. ¿Lees? ¿Por qué
lees? Sólo es un pedazo de papel, ¿o
no? ¿Por qué me crees?