- Rizos y
enredos de juventud
- ¿Hay alguien que
me escuche?
- Por
Kenneth Menjívar
Todos
atravesamos en algún momento por
situaciones difíciles, familiares
enfermos, conflictos con nuestros padres,
amigos, novio(a), falta de dinero, etc. etc. La
lista es interminable.
Es precisamente en estos momentos en que nos
gustaría desahogarnos con alguien, buscar
tan siquiera a una persona que nos preste un
poco de atención. Pero parece ser que en
este mundo, todos andan ocupados en sus
asuntos.
No sé cuántas veces has
atravesado éstas situaciones, para la
próxima vez, déjame decirte que si
hay alguien dispuesto a escucharte y a ayudarte
en tu necesidad.
La literatura bíblica narra que una
madre llamada Agar, anduvo errante por
eldesierto con su pequeño hijo. Cuando se
les acabó el agua, Agar puso al
niño debajo de un arbusto y fue a
sentarse lejos para no verlo morir. Tanto Agar
como su hijo no cesaban de llorar.
Lo increíble es que: Cuando Dios
oyó sollozar al niño, el
ángel de Dios, llamó a Agar desde
el cielo y le dijo: "No temas, pues Dios ha
escuchado los sollozos del niño,
levántate y tómalo de la mano, que
yo haré de él, una gran
nación..." (Génesis 21: 17-18).
Efectivamente alguien ve nuestras
lágrimas y nuestro dolor.
Cree esto: En la historia anterior se trataba
de una madre y su hijo en una situación
muy adversa; puede ser que vos la tengas con tus
padres o hermanos, pero hay un Dios dispuesto a
escucharte y a ayudarte a que salgas
adelante.
Confiando en Dios
La Bilia está llena de historias en
que seres humanos como vos y yo clamaron a Dios
y los escuchó. El libro 1 Juan 5: 14,
dice: "Esta es la confianza que tenemos al
acercarnos a Dios. Que si pedimos conforme a su
voluntad, él nos oye". Entonces,
¿qué esperamos para depositar
delante de Dios, nuestros problemas y
necesidades?
Te invito a conocer a este Dios, que dejando
su trono, vino a la tierra a morir en una cruz
para salvar a todos lo que aceptaron su
sacrificio.
El es Jesús, quien nos regala una vida
abundante. Sus palabras aún hoy, siguen
vigentes, y nos invita a depositar en él
nuestros problemas ya que cuida de
nosotros.
La próxima vez que preguntes si hay
alguien interesado en tus problemas, la
respuesta es sí, es Jesús,
llámale y abrele tu corazón. Hazlo
hoy, y siempre podrás contar con alguien
que te escuche.