Martes 20 de marzo de 2001


Palabras
El rostro que un día seremos
Carlos Balaguer

Si dentro de quinientos años abren nuestra sepultura y sacan nuestra calavera, para que algún experto reconstruya nuestro rostro... ¿qué rostro hallarán? ¿El mismo que llevamos, hoy? ¿A veces triste, inexpresivo o desconcertado por el futuro incierto?

Rostros transitorios y temporales desfilarán por nuestra cara. La gente podrá recordar sólo lo que fuimos por última vez. De esto que somos sólo encontrarán una sombra, una calavera igual a las demás, sin vida ni identidad. ¿Qué rostro encontrarán, entonces, cuando estudien nuestro cráneo? ¿Verán el rostro de un ser maravillado de vivir, o el de un ser fracasado? ¿Mirarán tristeza en nuestras facciones o mirarán alegría?

Y los demás, ahora que estamos vivos, ¿qué rostro ven en nosotros? ¿El rostro de un ser que ama o que odia? ¿de una persona victoriosa o desilusionada?

¡Quién lo sabe! A lo mejor pocos o nadie reconozcan el verdadero rostro, porque como escribió Cicerón: "El verdadero rostro es el espejo del alma y los ojos sus delatores".


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