Martes 20 de marzo de 2001


El hombre de los milagros

Saúl Molina ha hecho suya la costumbre de hacer milagros. El último fue tomar al San Luis y llevarlo del sótano al quinto lugar. ¡Y en apenas cinco partidos!

Roberto Aguila

Cuando Saúl Molina llegó al San Luis, el equipo talpeño había acumulado dos derrotas y un empate, no había sido capaz de marcar un gol en tres salidas al campo, y era el candidato más firme para descender de categoría. El extinto Santa Clara le había cedido su espacio en la primera división, pero también le había heredado una posición ingrata, la de superar los cinco puntos de ventaja que le sacó Marte al término del Apertura para no descender.

Para colmo, con un solo punto acumulado en las tres fechas iniciales del Clausura, frente a dos triunfos y un empate de Marte, la diferencia a superar se había extendido a doce puntos.

Ese era el reto que asumió Saúl Molina tras su llegada al San Luis en reemplazo de Raúl Cocherari. ¿Una misión imposible? Para los que conocemos a Saúl Molina y sabemos de su capacidad e inteligencia para manejar situaciones de riesgo, diríamos que no.

Ya antes y en muchas ocasiones, Saúl había hecho cosas imposibles con equipos en igual situación, y en todas había entregado el saldo de su trabajo envuelto en un sobre de misión cumplida. Incluso, en algunos casos, no solamente salvó al equipo que dirigía, sino que lo subió a posiciones de protagonismo.

De manera que para seguir en esa costumbre muy suya de hacedor de milagros, la transformación talpeña se inició desde el mismo instante en que se sentó en el banquillo del San Luis. Una derrota ante Balboa y tres victorias sucesivas que le sumaron diez puntos y lo pusieron de inmediato en el quinto lugar, fueron la muestra de capacidad que Saúl Molina le entregó al San Luis sin jactancia.

¿De dónde sale el milagro?

Saúl Molina, dentro de la humildad que lo ha acompañado siempre, refuta los conceptos de que lo suyo es algo fuera de lo normal. "En el fútbol no hay nada milagroso. Simplemente es que trabajés a conciencia, que sepás meter a los jugadores en tu idea táctica, y que les despiertes la conciencia de que son capaces de hacer lo que se propongan", explicó Saúl Molina.

Dijo que él no ha inventado nada, que manda a jugar bajo el sistema del 3-5-2 que para nadie es una novedad, y que su estrategia no es otra que establecer marcas dependiendo de dónde se mueva el balón. "Yo no tengo misterios para nadie, ni tácticos ni estratégicos. Hago lo que hace cualquier entrenador, que mis hombres hagan relevos, coberturas, apoyos, y que estén concentrados siempre. Es decir, hago lo normal", dice, como queriendo esconder todo lo que tiene dentro de su cabeza.

Si, pero...¿de dónde viene la transformación?, le preguntamos. Y Molina responde que radica en motivar al jugador, crearle la confianza de que tiene la misma capacidad del rival. Lo otro ha sido realizar algunos cambios en la alineación y despertar en sus hombres una lucha interna por ganarse el puesto.

"En el primer partido en que dirigí al San Luis, no hice ningún cambio porque quería ver cómo funcionaba el equipo. Me ganó Balboa porque muchos jugaron parados. Entonces trabajé en despertar la voluntad y aplicación para realizar las funciones, y en la reacción y potencia para pelear balones. Asimismo hice algunos cambios en la alineación haciendo notar que las oportunidades que daba para jugar no las desperdiciaran. Le ganamos a ADET y las cosas comenzaron a cambiar", recalcó Molina.

Admite que lo que se viene será más difícil, pero tiene la confianza de que sus hombres se están metiendo mucho en su idea táctica, y que el San Luis puede lograr el objetivo de no descender. "Ya nos pusimos a tres puntos de Marte, y si mantenemos la lucha propuesta creo que podemos lograrlo", finalizó.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com