- En
defensa de la mujer
- La violencia familiar
- Julia
Regina de Cardenal*
Hace unas semanas vimos escenas espeluznantes
de niños aterrorizados siendo empujados
por familiares en contra de los antimotines -que
para ellos deben haber sido monstruos-. Es
preocupante que, encima de los traumas que ya
tienen los niños salvadoreños,
haya personas capaces de utilizarlos para
conseguir propósitos egoístas.
Así tratan de manipular las noticias en
nuestro país confundiendo la
opinión pública. Esto es parte de
una tendencia en la cual el fin justifica los
medios, usando un objetivo deseable a
través de premisas falsas.
Tal es el caso de la nueva
terminología que suena muy bonita como
"salud reproductiva", que en realidad no tiene
nada ni de salud ni de reproducción
puesto que se trata de repartir anticonceptivos
dañinos para la salud de la mujer y
distribuir preservativos a niños,
representando un atentado para la familia y la
sociedad. Lo mismo sucede con el nuevo enfoque
de "género", que se ha puesto de moda
últimamente, que supone defender los
derechos de la mujer, erradicar la violencia
familiar y promover la paternidad responsable.
¿Qué persona correcta se
opondría a estas cosas? Lo que no es
lógico y bastante ingenuo es pensar que
cambiando el significado de palabras o diciendo
ellos y ellas, todos y todas, nosotros y
nosotras o utilizando una letra nueva en el
alfabeto "@", vamos a lograr todo esto. Desde el
principio de la historia de la humanidad el
género ha sido femenino y masculino,
ahora se pretende crear un género
neutro.
La nueva definición de género
es que este no tiene su origen en lo
biológico sino que es aprendido, o sea,
las mujeres no nacemos femeninas ni los hombres
nacen masculinos sino que nos hacemos. Esto
quiere decir que a los hombres no necesariamente
les tiene que gustar las mujeres y a las mujeres
tampoco los hombres porque estos son "papeles,
roles o actitudes estereotipados", que se les ha
enseñado por medio de "patrones
culturales o religiosos". Esta
transformación del lenguaje, utilizando
términos como "orientaciones o
preferencias sexuales", pretende que todo
comportamiento, ya sea homosexual, bisexual,
pederastia, entre otros deben promoverse como
normales, naturales y aceptables. Al escuchar
estas nuevas teorías, muchas veces aunque
no nos hacen sentido, puede haber cierto temor
de preguntar o criticar quizá por no
parecer anticuados o por no ofender a personas
que se encuentran entre los grupos antes
mencionados. No se trata de ser homo
fóbicos, porque debemos respetar a todas
las personas, pero no se puede promover un
comportamiento homosexual como normal cuando no
lo es, así como tampoco se puede aceptar
la promiscuidad de un hombre o una mujer como
algo natural.
En nuestro país se presiona al
gobierno para que acepte tratados
internacionales como el Comité de
Seguimiento de la Convención de
Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra las Mujeres
(CEDAW), que forma parte del llamado sistema de
derechos humanos de las Naciones Unidas y que ha
visto potenciado su poder de coacción
sobre las naciones por medio del Protocolo
Opcional (facultativo) de la Convención.
El Comité, acaba de recomendar a Burundi
legalizar el aborto; a Chile legalizar el aborto
terapéutico; a Kigistán, legalizar
el lesbianismo; a China, legalizar la
prostitución; a Libia reinterpretar el
Corán, para permitir el aborto;
criticó a Bielorrusia, por establecer el
Día de la Madre, ya el Comité
considera que el ser madre es un estereotipo
negativo para las mujeres. El 25 de mayo de
2000, Women for Faith and Family (WFF), una
organización norteamericana de 50.000
mujeres católicas, se opuso a la
ratificación de CEDAW por los Estados
Unidos, porque en un análisis social
radical mina la dignidad de las mujeres,
devaluando su papel dentro de la familia y en la
sociedad como madres. Discrimina a la familia
tradicional y a la legítima diversidad de
culturas y creencias religiosas, demandando "un
cambio en el papel tradicional de los hombres y
de las mujeres en la sociedad y en la familia".
Usurpa el derecho de naciones soberanas para
mantener políticas y leyes en orden a
proteger los derechos de sus ciudadanos.
No se logrará eliminar la violencia
familiar promoviendo el libertinaje, la
promiscuidad y el sexo desenfrenado por medio de
"derechos sexuales y reproductivos". No se
fomentará la paternidad responsable
promoviendo preservativos y anticonceptivos, que
por el contrario incitan a la infidelidad. Para
lograr erradicar la violencia en general debe
fomentarse el autodominio, que levanta la
autoestima en lugar de la autocomplacencia y el
egoísmo; deben ser protegidos los
derechos legítimos de las naciones
soberanas a sus creencias culturales y
religiosas -no modificadas-. Debe respetarse el
papel de la mujer como persona dentro de la
familia y de la sociedad. En particular, se debe
defender la dignidad de la maternidad y el valor
irremplazable de las madres en el desarrollo de
un orden social justo y la importancia de la
protección legal de la familia
tradicional en la sociedad. Los
salvadoreños hemos sido un ejemplo en
lograr la paz, en la defensa de la vida y ahora
en la solidaridad y el optimismo.
Podemos sentirnos más orgullosos dando
un paso mayor, levantando de los escombros un
país renovado, justo y libre para las
futuras generaciones.