Meditando
Ya no respetan ni a Cristo
Jesús
"Al tiempo que señalaré, Yo
juzgaré rectamente. ... No hagáis
alarde de vuestro poder; no habléis con
cerviz erguida" (Salmo 75: 2-5).
El discutido drama de Heilbronn, titulado
"Corpus Cristo", sale de gira. Habría
planes de actuaciones en cinco escenarios
alemanes, comunicó el teatro. Todas las
actuaciones son respaldadas
económicamente por la intendencia de la
correspondiente provincia. En el drama, Terrence
McNally, ganador del premio norteamericano
Pulitzer, presenta a Jesús y a sus
Apóstoles, entre otras cosas, como
homosexuales dados a la bebida. Desde el estreno
del discutido drama, grupos cristianos y
musulmanes están protestando contra la
"difamación blasfema del cristianismo" y
de la figura de Jesús. Hubo numerosas
manifestaciones, así como amenazas de
muerte anónimas contra el intendente de
Heilbronn, Klaus Wagner, y el superintendente
Helmut Himmelsbach.
El odio de diablo hacia todas las
disposiciones de Dios tiene muchos
métodos. Entre otros, quiere hacer que la
homosexualidad sea socialmente aceptable. En ese
esfuerzo llega al extremo de querer conciliarlo
con Jesús y sus Apóstoles. Vivimos
en una época en la cual el pecado, con su
rebeldía contra los mandamientos de Dios,
sobrepasa todo límite moral. Se trata de
rebajar a Jesús, en forma blasfema, como
un "ingenuo homosexual, dado a la bebida".
Dichos comentarios, dramatizaciones y carteles
blasfemos, que unos años atrás aun
habrían sido impensables, muestran su
verdadera cara en forma cada vez más
drástica e irrespetuosa, y ayudan a
embotar la conciencia del ser humano frente a
Dios, haciendo, al mismo tiempo, que el mismo
esté cada vez más abierto a todo
tipo de impiedad.
Ya existió una vez una época en
la cual la gente ya no se dejaba corregir por el
Espíritu de Dios, haciendo así que
la medida del pecado se desbordara. En
Gén. 6:5 leemos lo siguiente: "Y vio
Jehová que la maldad de los hombres era
mucha en la tierra, y que todo designios de los
pensamientos del corazón de ellos era de
continuo solamente el mal". En la Biblia de
Scofield encontramos para este versículo
la siguiente anotación: "Todo el designio
de los pensamientos, es decir, incluyendo las
intenciones y los deseos". El ser humano ya no
le daba lugar alguno en su corazón a su
Creador, se cerraba hacia Él en sus
pensamientos; sus intenciones y deseos ya iban
solamente en la dirección de lo que era
contrario a Dios, es decir, el mal. La
consecuencia de los pensamientos, las
intenciones y los deseos humanos, desprendidos
de Dios, fue el diluvio.
Aquí se nos impone la pregunta de si
en la actualidad no habremos llegado a un punto
similar, o estaremos dirigiéndonos al
mismo con paso rápidos y directos. El
Señor no volverá a enviar un
diluvio, pero sí los juicios de la gran
tribulación profetizados en el
Apocalipsis. Este Señor, quien hoy en
día burlonamente es minimizado, es el
Salvador, quien cargó sobre Sí
mismo los pecados de toda la humanidad y los
llevó a la cruz, para forjar el
perdón. Todo ser humano que llega a
Él con el pecado que sea, pero con
honestidad, consigue una amnistía total.
Aun al ladrón que estaba en la cruz a Su
lado y quien, anteriormente, todavía se
había burlado de Él, para luego
reconocer en Jesús el Mesías y
dirigirse a Él con una plegaria,
inmediatamente recibió la promesa del
paraíso (Lc. 23:43). A este Salvador, sin
embargo, también le ha sido encargado por
el Padre el juicio, de modo que todo ser humano
algún día tendrá que rendir
cuentas delante de Aquél que cargó
con los pecados del mundo. Será el mismo
hombre, delante del cual durante el
último juicio huirán despavoridos
el cielo y la tierra y delante del cual todo ser
humano, que durante su vida no se haya entregado
a Él, tenga que responder.
Ahí toda burla hallará su fin y
todo pecado tendrá que callar, ya que el
Señor, a todos los seres humanos que han
amado más al pecado que a Él, los
pondrá en el lugar que les corresponde
por la eternidad. Como este día ya
está fijado, y nadie puede escapar de
él, queremos tomar en serio la Palabra de
Dios. Si claro en el huerto del Edén nos
dio el libre albedrío, o sea poder
decidir entre el bien y el mal, pero eso no
significa que si escoges el mal simplemente lo
escogiste, no, de ninguna manera, tendrás
que pagar tu mala decisión, aunque Dios
te ofrece una mejor opción
recibiéndolo y aceptándolo como tu
Salvador y Señor, lo cual tiene varias
recompensas, una mejor vida mientras te lleva a
su presencia y la vida eterna a su lado por los
siglos de los siglos. ¿Qué se sacan
estos anticristos denigrando al Señor y
sus apóstoles?; encender más la
ira de Dios sobre estos hijos de
perdición.
* Pastor.