Jerry Rivera halla
su 'nueva voz'
Su idea del cambio de disquera no
incluía cambio de género, sin
embargo, las cosas se dieron y los productores
están contentos
Miami
Ahora
que está todo dicho y hecho, es
difícil decir quién se
sorprendió más con el álbum
epónimo de Jerry Rivera, el primero para
el sello BMG U.S. Latin: si fue el proprio
sello, su productor (Bebu Silvetti) o él
mismo.
"Estaba en medio de una sesión de
grabación y decía: 'Bebu, este no
soy yo", recuerda Silvetti entre
risas.
Pero la voz que canta baladas en el
álbum lanzado el 6 de marzo es la de
Rivera, el otrora salsero con cara de
niño que dejó Sony Discos en busca
de otros horizontes. La apuesta de Rivera
podrá generar beneficios gracias a un
disco de baladas pop cuidadosamente realizado
que lo impulsa, al menos musicalmente,
más allá de cualquier nivel que
haya alcanzado previamente.
"Canta con una voz que nunca nadie lo
oyó cantar anteriormente", afirma Rodolfo
López Negrete, vicepresidente de BMG para
la región latina. Sin embargo,
López Negrete afirma que dentro de los
objetivos de la compañía estaban
lanzar a Rivera en grande, aún antes de
haber escuchado el producto final.
"Este es un artista que tiene 26
años", afirma Luis "Darta" Sarmiento,
director musical de BMG U.S. Latin. "Y el
interés por él sigue existiendo.
Es un artista que no tiene
límites".
Rivera firmó contrato con BMG el
año pasado, luego de que Silvetti lo
llevara a esa compañía cuando se
enteró que dejaba Sony. El plan de Rivera
en aquel momento, era grabar un álbum
únicamente con baladas, un género
en el que había incursionado en el
pasado, pero nunca hasta el punto de grabar un
álbum completo.
"Mi público me había estado
pidiendo que cantara baladas hacía
años", afirma Rivera, que fue el cantante
de salsa de mayor venta en la primera mitad de
la década de los 90. Sin embargo,
añade, "era claro que no podía
cambiar mi estilo. La gente escuchará al
mismo Jerry Rivera, pero en otra
área".
Bienvenido a la balada
Para encontrar el material apropiado para ese
molde, Silvetti buscó entre casi 90
canciones lo que él describe como "una
balada pop con tintes de bolero". El problema,
afirma, era "encontrar una balada latina.
Siempre se escuchan baladas pop que son
más estadounidenses que
latinas".
El cambio de salsa a baladas se hizo sentir
en el mundo tropical. Actualmente, los cantantes
de salsa y merengue graban habitualmente al
menos una balada en sus álbums con la
esperanza de entrar tanto en el ranking tropical
como en el pop.
"Firmamos contrato con un baladista", afirma
Sarmiento. "Creemos que tiene potencial, y que
el género también lo tiene gracias
a su estabilidad, a diferencia del género
tropical que es fluctuante".
En cuanto a Rivera, no tiene planes de
abandonar la salsa por completo. En cambio,
planea evolucionar como artista.