Miércoles 14 de marzo de 2001


De la Don Bosco a Nueva York

A sus 23 años se encuentra trabajando en el círculo de músicos que acompañan a grandes artistas latinoamericanos como Celia Cruz, Marc Anthony e India

Liz Aguirre
El Diario de Hoy

A Rubén Flamenco los golpes de buena suerte le han llovido. Es un joven pianista que desde pequeño vivió muy cerca de la música gracias a la academia que su padre tenía. Fue creciendo, y al mismo tiempo fue conociendo los diferentes instrumentos musicales. Sin embargo, el piano era su debilidad.

Durante sus años escolares formó parte de las orquestas de los colegios a los que asistió. Sus años de bachillerato los pasó en el Colegio Don Bosco, donde se matriculó precisamente para formar parte de su orquesta.

El destino lo llevó hacia Costa Rica, donde comenzaría otra etapa de su vida, quizás la menos esperada.

Al llegar a ese país, Rubén comenzó a tocar con diferentes grupos musicales. Fue ahí que llegó su primer golpe de suerte al ganarse una beca para estudiar licenciatura en piano en la Universidad de Costa Rica. "El clásico no fue uno de mis fuertes, siempre me gustó más lo popular, entonces comencé a tocar con diferentes orquestas de salsa y merengue", dice el pianista.

Rubén permanecía estudiando y trabajando con las orquestas. La primera vez que tocó con un grupo internacional fue con la Billos Caracas Boys de Venezuela, a los 17 años. Luego se le vino una buena racha de conciertos en Costa Rica y así tocó también con el grupo Niche y además con Rey Ruiz.

Comenzó a tener mayores contactos con pianistas de artistas internacionales, como Oscar D'León y Gilberto Santa Rosa. Pero la clave estuvo con los músicos de India, entre los que estaba el bajista Danny Rosado, quien tiene 30 años de estar trabajando en la música. "Yo le hice casi cien preguntas en una hora, porque para mi era algo inalcanzable", apunta. Pero este bajista le sugirió irse a Nueva York y le dejó su número de teléfono en aquella ciudad.

Seis meses después, de la noche a la mañana tomó la decisión de irse a probar suerte a Nueva York y buscar a Danny Rosado. "Nunca había viajado a Estados Unidos y todo era imponente. Yo iba a ir aunque sea un día para que nadie me dijera nada y son muchas historias las que se escuchan", explica.

La oportunidad

Ya en Nueva York se contactó con Danny Rosado. El primer encuentro fracasó, pues como no conocía se equivocó de lugar. El segundo encuentro fue fructífero y "me llevaron al primer ensayo y me asusté, porque el nivel era demasiado", dice.

El joven Rubén no podía creer que se encontraba al lado de tan buenos músicos y sobre todo que tenía la posibilidad de quedarse. Y se quedó a formar parte de una élite de músicos que son los escogidos por los salseros latinoamericanos para sus conciertos y giras.

Rubén pasó durante un mes encerrado practicando en el piano y puliendo el estilo que los otros músicos de Nueva York tenían. Se ganó además una beca auspiciada por Tito Puente, para sacar una maestría en especialización en música latina. Compitió contra 30 participantes de todo el mundo.

"Es increíble tener la oportunidad de compartir con esa clase de músicos en tan corto tiempo y a pesar de que lo mío nunca fue llegar ahí. En mi mente estaba tocar cumbias con los Flores", dice Flamenco.

Ahora, el pianista es solicitado por los salseros más famosos de Latinoamérica para que toque en sus conciertos. La preparación es importante, "tenes que estar preparado para afrontar todo", finaliza.


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