De la Don Bosco a
Nueva York
A sus 23 años se encuentra
trabajando en el círculo de
músicos que acompañan a grandes
artistas latinoamericanos como Celia Cruz, Marc
Anthony e India
- Liz
Aguirre
- El Diario
de Hoy
A
Rubén Flamenco los golpes de buena suerte
le han llovido. Es un joven pianista que desde
pequeño vivió muy cerca de la
música gracias a la academia que su padre
tenía. Fue creciendo, y al mismo tiempo
fue conociendo los diferentes instrumentos
musicales. Sin embargo, el piano era su
debilidad.
Durante sus años escolares
formó parte de las orquestas de los
colegios a los que asistió. Sus
años de bachillerato los pasó en
el Colegio Don Bosco, donde se matriculó
precisamente para formar parte de su orquesta.
El destino lo llevó hacia Costa Rica,
donde comenzaría otra etapa de su vida,
quizás la menos esperada.
Al llegar a ese país, Rubén
comenzó a tocar con diferentes grupos
musicales. Fue ahí que llegó su
primer golpe de suerte al ganarse una beca para
estudiar licenciatura en piano en la Universidad
de Costa Rica. "El clásico no fue uno de
mis fuertes, siempre me gustó más
lo popular, entonces comencé a tocar con
diferentes orquestas de salsa y merengue", dice
el pianista.
Rubén permanecía estudiando y
trabajando con las orquestas. La primera vez que
tocó con un grupo internacional fue con
la Billos Caracas Boys de Venezuela, a los 17
años. Luego se le vino una buena racha de
conciertos en Costa Rica y así
tocó también con el grupo Niche y
además con Rey Ruiz.
Comenzó a tener mayores contactos con
pianistas de artistas internacionales, como
Oscar D'León y Gilberto Santa Rosa. Pero
la clave estuvo con los músicos de India,
entre los que estaba el bajista Danny Rosado,
quien tiene 30 años de estar trabajando
en la música. "Yo le hice casi cien
preguntas en una hora, porque para mi era algo
inalcanzable", apunta. Pero este bajista le
sugirió irse a Nueva York y le
dejó su número de teléfono
en aquella ciudad.
Seis meses después, de la noche a la
mañana tomó la decisión de
irse a probar suerte a Nueva York y buscar a
Danny Rosado. "Nunca había viajado a
Estados Unidos y todo era imponente. Yo iba a ir
aunque sea un día para que nadie me
dijera nada y son muchas historias las que se
escuchan", explica.
La oportunidad
Ya en Nueva York se contactó con Danny
Rosado. El primer encuentro fracasó, pues
como no conocía se equivocó de
lugar. El segundo encuentro fue
fructífero y "me llevaron al primer
ensayo y me asusté, porque el nivel era
demasiado", dice.
El joven Rubén no podía creer
que se encontraba al lado de tan buenos
músicos y sobre todo que tenía la
posibilidad de quedarse. Y se quedó a
formar parte de una élite de
músicos que son los escogidos por los
salseros latinoamericanos para sus conciertos y
giras.
Rubén pasó durante un mes
encerrado practicando en el piano y puliendo el
estilo que los otros músicos de Nueva
York tenían. Se ganó además
una beca auspiciada por Tito Puente, para sacar
una maestría en especialización en
música latina. Compitió contra 30
participantes de todo el mundo.
"Es increíble tener la oportunidad de
compartir con esa clase de músicos en tan
corto tiempo y a pesar de que lo mío
nunca fue llegar ahí. En mi mente estaba
tocar cumbias con los Flores", dice Flamenco.
Ahora, el pianista es solicitado por los
salseros más famosos de
Latinoamérica para que toque en sus
conciertos. La preparación es importante,
"tenes que estar preparado para afrontar todo",
finaliza.