El
Salvador tendrá aduana periférica
en Puerto Cortés
Avanza
integración con Honduras
Son dos los eslabones que muy pronto se
sumarán a la cadena de la unión
aduanera con Honduras: las oficinas en Puerto
Cortés y la aduana yuxtapuesta de El
Poy
- Evelin
Galdámez
- El Diario
de Hoy
Mientras
Guatemala se duerme en sus laureles, Honduras no
descansa en su afán de integrar los
procedimientos y los mecanismos aduaneros con El
Salvador.
A un mes de haberse inaugurado la aduana
integrada El Amatillo, ya está todo listo
para ultimar los detalles de la
instalación de una oficina
salvadoreña en Puerto Cortés,
ubicado en el Océano
Atlántico.
Además, la próxima semana
iniciarán los trabajos de reacomodo de la
infraestructura para el traslado de los
administradores y oficiales aduaneros
hondureños a la aduana de El Poy.
Se espera que la aduana periférica del
mencionado puerto inicie operaciones en mayo, y
que la nueva aduana yuxtapuesta lo haga, a
más tardar, en abril.
Según el director general de Aduanas,
Joaquín Rodas, el funcionamiento de dos
nuevas oficinas integradas les permitirá
a ambos países agilizar el ingreso y el
paso de las mercancías.
El objetivo es que El Poy se convierta en
aduana de paso para las importaciones y
exportaciones que ingresen por Puerto
Cortés, pues en ésta habrá
control de tránsito y recepción de
pago de impuestos. Al hacer ambas tareas, esta
aduana se convertirá en periférica
e integrada.
De acuerdo con Rodas, la labor de cobro de
impuestos la haría una sucursal del Banco
Cuscatlán.
Para asegurar el cumplimiento de los planes
de integración aduanera, los cuales ya
fueron aprobados por los mandatarios de ambos
países, un equipo binacional de trabajo
realizó, el miércoles, una
reunión de evaluación y
seguimiento.
Otra opción
Además de fortalecer la
integración de controles y procedimientos
aduaneros en la región, la nueva oficina
que se instalará en Puerto Cortés
también servirá como opción
para el ingreso de mercancías que
proceden de Miami y otras ciudades.
Si se toma en cuenta que en los
últimos meses los importadores
salvadoreños se han quejado del mal
servicio que reciben en el puerto de Santo
Tomás de Castilla, en Guatemala, la nueva
aduana portuaria sería su mejor
opción.
"El comercio que venga al país a
través del Atlántico podrá
ingresar por Guatemala u Honduras. Los usuarios
tendrán que decidir lo que mejor les
convenga", dijo Rodas.
Para agilizar la llegada al país del
comercio que entrará por dicho puerto,
hace falta que se construyan 17
kilómetros de carretera, de lo cual se
encargará el gobierno
hondureño.
Este tramo también estará listo
en un par de meses, ya que la meta de las
autoridades del país vecino es que no
haya obstáculos en el tránsito de
mercancías.
Si todo sale como se ha planeado, ambos
países no sólo lograrán
agilizar el tráfico de pasajeros y de
comercio, sino también integrar a la
región y mejorar sus ingresos fiscales,
tal como sucedió inmediatamente
después de haber inaugurado la aduana
integrada de El Amatillo.
De acuerdo con Rodas, hasta hace nueve meses,
el gobierno recolectaba ¢18 millones
mensuales de impuestos en la aduana El Amatillo,
pero una vez que en agosto se cambió a
los oficiales aduaneros, ésta
incrementó a ¢22 millones y, hace un
mes, con la puesta en marcha de la oficina
yuxtapuesta, los ingresos se elevaron a ¢28
millones.
Según Rodas, dichos avances son
determinantes para la modernización de la
atención pública y para la
erradicación del contrabando.
Dijo que esto ayudará a impulsar la
integración económica y comercial
de la región, lo cual constituye un
atractivo para los inversionistas
internacionales.
Proyectos atrasados
Pendientes con Guatemala
Con Guatemala ha ocurrido todo lo contrario
que con Honduras.
A siete meses de haberse aplazado la
implementación de la aduana integrada de
La Hachadura, no hay ningún avance en
dicho proceso integracionista.
Lo último que ha ocurrido es que si
bien Guatemala aprobó la llegada de El
Salvador a Puerto Quetzal, el 3 de noviembre,
aún no le da el visto bueno a los
procedimientos que ésta utilizará,
autorización que descansa en las gavetas
de la Superintendencia de Administración
Tributaria (SAT), de dicha nación.
Si se toma en cuenta el hasta ahora abortado
proyecto de integración en la aduana La
Hachadura, en donde el país
invirtió más de medio
millón de colones para ampliar y
reacomodar la infraestructura y comprar nuevo
equipo informático y de oficina,
fácilmente podría concluirse que
la integración aduanera con Guatemala
sigue siendo un cuento.
Si ocurriera lo mismo con la puesta en marcha
de las aduanas periféricas, cuya primera
oficina estaría en el mencionado puerto,
la integración entre Guatemala y El
Salvador sería únicamente un
proyecto de buenos deseos.