Viernes 16 de febrero 2001


El Salvador tendrá aduana periférica en Puerto Cortés
Avanza integración con Honduras

Son dos los eslabones que muy pronto se sumarán a la cadena de la unión aduanera con Honduras: las oficinas en Puerto Cortés y la aduana yuxtapuesta de El Poy

Evelin Galdámez
El Diario de Hoy

Mientras Guatemala se duerme en sus laureles, Honduras no descansa en su afán de integrar los procedimientos y los mecanismos aduaneros con El Salvador.

A un mes de haberse inaugurado la aduana integrada El Amatillo, ya está todo listo para ultimar los detalles de la instalación de una oficina salvadoreña en Puerto Cortés, ubicado en el Océano Atlántico.

Además, la próxima semana iniciarán los trabajos de reacomodo de la infraestructura para el traslado de los administradores y oficiales aduaneros hondureños a la aduana de El Poy.

Se espera que la aduana periférica del mencionado puerto inicie operaciones en mayo, y que la nueva aduana yuxtapuesta lo haga, a más tardar, en abril.

Según el director general de Aduanas, Joaquín Rodas, el funcionamiento de dos nuevas oficinas integradas les permitirá a ambos países agilizar el ingreso y el paso de las mercancías.

El objetivo es que El Poy se convierta en aduana de paso para las importaciones y exportaciones que ingresen por Puerto Cortés, pues en ésta habrá control de tránsito y recepción de pago de impuestos. Al hacer ambas tareas, esta aduana se convertirá en periférica e integrada.

De acuerdo con Rodas, la labor de cobro de impuestos la haría una sucursal del Banco Cuscatlán.

Para asegurar el cumplimiento de los planes de integración aduanera, los cuales ya fueron aprobados por los mandatarios de ambos países, un equipo binacional de trabajo realizó, el miércoles, una reunión de evaluación y seguimiento.

Otra opción

Además de fortalecer la integración de controles y procedimientos aduaneros en la región, la nueva oficina que se instalará en Puerto Cortés también servirá como opción para el ingreso de mercancías que proceden de Miami y otras ciudades.

Si se toma en cuenta que en los últimos meses los importadores salvadoreños se han quejado del mal servicio que reciben en el puerto de Santo Tomás de Castilla, en Guatemala, la nueva aduana portuaria sería su mejor opción.

"El comercio que venga al país a través del Atlántico podrá ingresar por Guatemala u Honduras. Los usuarios tendrán que decidir lo que mejor les convenga", dijo Rodas.

Para agilizar la llegada al país del comercio que entrará por dicho puerto, hace falta que se construyan 17 kilómetros de carretera, de lo cual se encargará el gobierno hondureño.

Este tramo también estará listo en un par de meses, ya que la meta de las autoridades del país vecino es que no haya obstáculos en el tránsito de mercancías.

Si todo sale como se ha planeado, ambos países no sólo lograrán agilizar el tráfico de pasajeros y de comercio, sino también integrar a la región y mejorar sus ingresos fiscales, tal como sucedió inmediatamente después de haber inaugurado la aduana integrada de El Amatillo.

De acuerdo con Rodas, hasta hace nueve meses, el gobierno recolectaba ¢18 millones mensuales de impuestos en la aduana El Amatillo, pero una vez que en agosto se cambió a los oficiales aduaneros, ésta incrementó a ¢22 millones y, hace un mes, con la puesta en marcha de la oficina yuxtapuesta, los ingresos se elevaron a ¢28 millones.

Según Rodas, dichos avances son determinantes para la modernización de la atención pública y para la erradicación del contrabando.

Dijo que esto ayudará a impulsar la integración económica y comercial de la región, lo cual constituye un atractivo para los inversionistas internacionales.

Proyectos atrasados

Pendientes con Guatemala

Con Guatemala ha ocurrido todo lo contrario que con Honduras.

A siete meses de haberse aplazado la implementación de la aduana integrada de La Hachadura, no hay ningún avance en dicho proceso integracionista.

Lo último que ha ocurrido es que si bien Guatemala aprobó la llegada de El Salvador a Puerto Quetzal, el 3 de noviembre, aún no le da el visto bueno a los procedimientos que ésta utilizará, autorización que descansa en las gavetas de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), de dicha nación.

Si se toma en cuenta el hasta ahora abortado proyecto de integración en la aduana La Hachadura, en donde el país invirtió más de medio millón de colones para ampliar y reacomodar la infraestructura y comprar nuevo equipo informático y de oficina, fácilmente podría concluirse que la integración aduanera con Guatemala sigue siendo un cuento.

Si ocurriera lo mismo con la puesta en marcha de las aduanas periféricas, cuya primera oficina estaría en el mencionado puerto, la integración entre Guatemala y El Salvador sería únicamente un proyecto de buenos deseos.


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