Domingo 9 de diciembre 2001



























San Mateo 3, 1-12
Evangelio para domingo

Allanad el camino

Por aquel tiempo se presentó Juan Bautista y empezó a predicar en el desierto de Judea. Éste era su mensaje: "Renuncien a su mal camino, porque el Reino de los Cielos está cerca".

Es a Juan a quien se refería el profeta Isaías cuando decía: "Una voz grita en el desierto: Preparen un camino al Señor; hagan sus senderos rectos".

Además de la piel que llevaba colgada a la cintura, Juan no tenía más que un manto hecho de pelo de camello. Su comida eran langostas y miel silvestre. Venían a verlo de Jerusalén, de toda la Judea y de la región del Jordán. Y además de confesar sus pecados, se hacían bautizar por Juan en el río Jordán.

Juan vio que un grupo de fariseos y de saduceos había venido donde él bautizaba y les dijo: "Raza de víboras, ¿cómo van a pensar que escaparán del castigo que se les viene encima? Muestren sus frutos de una sincera conversión, pues de nada les sirve decir: 'Abrahán es nuestro padre'. Yo les aseguro que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán aun de estas piedras. El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto será cortado y arrojado al fuego".

"Yo los bautizo en el agua, y es el camino a la conversión. Pero después de mí viene Uno con mucho más poder que yo -yo ni siquiera merezco llevarle las sandalias-, Él los bautizará en el Espíritu Santo y el fuego. Ya tiene la pala en sus manos para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en sus bodegas, mientras que la paja la quemará en el fuego que no se apaga".

La salvación está cerca "Se presentó Juan el Bautista..."

El Evangelio de Mateo quiere instruir a su comunidad con los mejores modelos personales y las más especiales actitudes que debe tener todo seguidor de Jesús, y por eso elige a varios personajes y sus formas de vivir la fe.

En el trozo de hoy aparece Juan el Bautista, en el inicio de sus relatos, porque es un modelo que motiva a quienes se deciden por el Señor...

"Cambien su vida y su corazón..."

Si hay una actitud que no se puede dejar pasar en la vida de fe es la conversión, esa transformación de la vida que genera dinamismo. "¡Siempre se puede ser mejor!". Y más aún si el objetivo es recibir al Señor, al Salvador, "porque el Reino de Dios está cerca...".

"Otro viene después de mí..."

Las palabras que el escritor del Evangelio pone en boca del Bautista son desafiantes y motivadoras a la vez; la grandeza del profeta está en reconocer el lugar que ocupa él mismo dentro de la buena noticia que se quiere proponer a todos los que desean ser verdaderos discípulos del Señor: "Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco desatarle las sandalias...".

"Y nosotros..."

Hoy se nos presenta otro pasaje del Evangelio que nos motiva en nuestro tiempo a tomar actitudes operativas y diversas a las que quizá nos proponen otras personas y realidades de nuestro mundo.

Juan Bautista es todavía modelo de vida para todo creyente que aún hoy desea seguir a Jesús y quiere alcanzar la salvación, el Reino de Dios.

Lo importante es imitarlo, poniendo en práctica sus sugerencias y tomándolo como modelo, ¡convertirse, dejar que Jesús actúe en nuestras vidas!

P. Sixto Alfonso Flores, Sdb





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