¿Pecado o
acierto?
Limeño trasladó su juego al
"Cuscatlán" por cuestiones
económicas. Para muchos le sirvió
el plato a Alianza, pero otros confían en
la serie histórica, de color
'cuchero'.
- Daniel
Herrera
Hace
dos años, y más o menos por esta
misma época, Limeño y Alianza se
enfrentaron en la semifinal del Apertura 1999.
Las condiciones en que llegaron a esa instancia
distan por completo de las actuales.
Limeño se había metido en la
primera casilla de la mano de Oscar
Benítez; mientras, Alianza llegó
último bajo la batuta del
ítalo-argentino Reno Renucci.
En esta edición, el once capitalino
marcó una amplia ventaja sobre el resto
de equipos, aprovechando las deficiencias de sus
rivales en el torneo regular y sacándole
siete puntos a su más cercano
perseguidor. Por su parte Limeño tuvo
mucho altibajos, lo que le supuso complicarse la
clasificación y recurrir a los resultados
de otros.
Serie pareja
Si bien Limeño mantiene una base
respecto a la competencia de hace dos
años, muestra intermitencia en su
desempeño, pero si se observa la serie
particular 2001, fue uno de los dos equipos que
logró ganarle a Alianza. El
reconocimiento es doble, ya que lo logró
precisamente en el "Cuscatlán".
En esa ocasión, la velocidad y el
contragolpe, arma que los 'cucheros' manejan muy
bien, dejaron en claro que la línea de
tres con la que Alianza jugaba en aquel momento
era deficitaria. Limeño se alzó
con la victoria por 3-2.
Alianza se reinvindicó en su juego de
visita a Santa Rosa de Lima. Con un esquema
distinto al de la primera vuelta, con
línea de cuatro, dos contenciones y buen
relevo en la marca, lució muy compacto y
ganó 1-0.
Ahora, en las semifinales, el hecho de que
ambos juegos se desarrollen en el
"Cuscatlán" pareciera inclinar la balanza
del lado capitalino, pero los
santarroseños confían en la serie
histórica, donde se confirma su
condición de hueso duro.
Esta tarde servirá para ver si Alianza
continúa con su buena racha o si
Limeño, el último en llegar al
banquete, se convierte en el perfecto
aguafiestas.