Sábado 8 de diciembre 2001


Analizando
Estado de Palestina
Edgar Hernán Varela*

Email: edgar_hernan_varela@hotmail.com

Palestina, tierra bendita, cuna de tres religiones monoteístas, albergue de peregrinos y conquistadores, plagada de incontables luchas por su posesión, sufre desde 1948, las inclemencias de guerras entre árabes e israelitas, en el marco de la libre autodeterminación de los pueblos y la necesidad de convivir todos los estados de la región dentro de fronteras seguras y reconocidas internacionalmente.

En Palestina desde hace centurias han coexistido las poblaciones árabe e israelí, siendo objeto de investigaciones y discusiones el origen de los palestinos y de los primeros pobladores de esa zona. Por más de 400 años Palestina fue dominada por Turquía, cuya hegemonía finalizó en la Primera Guerra Mundial. La Sociedad de las Naciones, en 1922, dio la concesión a Gran Bretaña del Mandato sobre Palestina, en oposición de los árabes que visualizaron la posibilidad de una inmigración judía, que terminara por apoderarse de la tierra.

El primer levantamiento palestino de 1936 fue en protesta del arribo de refugiados judíos huyendo del nazismo. Al ser imposible cumplir el Mandato, una comisión real propuso por primera vez la participación de Palestina en un Estado israelí y un Estado árabe. La Resolución 181(II) de la Asamblea General de la ONU, del 29 noviembre 1947, efectuó dicha partición, en una férrea oposición árabe, dando origen a la independencia de Israel y a los enfrentamientos armados hasta la fecha.

Vista la delicada situación de Jerusalén, capital santa para musulmanes e israelitas, por albergar el Muro de las Lamentaciones, la Iglesia del Santo Sepulcro y de la Pasión de la Crucifixión y la Mezquita Al- Aqsa, más conocida como la Cúpula de la Roca, la ONU decidió mantener a la ciudad unida bajo un régimen internacional administrado por dicha organización. Esta decisión no se materializó.

Durante la Guerra de los Seis Días, en 1967, Israel anexó por las armas el sector oriental de Jerusalén, lo cual provocó condenas del Consejo de Seguridad. Y como resultado de la anexión que en 1980 hiciera Israel de esa zona conquistada, dicho Consejo desconoció la ley básica de anexión e instó a la comunidad internacional a respetar el estatuto internacional de la ciudad. En la actualidad únicamente El Salvador y Costa Rica mantienen sus embajadas en Jerusalén (Al-Quds), en abierto desafío a la resolución de la ONU.

Durante la Conferencia Internacional sobre la Cuestión Palestina 1983, 117 estados acordaron, entre otros principios, el "derecho de todos los Estados de la región a existir dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas", así como el derecho de palestinos a un "Estado independiente propio en Palestina". En 1988, el Parlamento Palestino en el exilio aprobó la Declaración de Independencia y aceptó las resoluciones 181(II) y 242(1967) de la ONU, abriendo el camino al establecimiento del Estado de Palestina. Después de la Conferencia de Paz en Madrid, 1991, los acuerdos entre Israel y la OLP (representación palestina) crearon una policía palestina, traspaso de responsabilidades a la autoridad palestina, celebración de elecciones legislativas, creación de la Presidencia de la Autoridad y retirada del ejercito israelí de la Franja de Gaza y zona de Jericó.

En 1974, la Asamblea General de la ONU introdujo nuevamente el tema de la cuestión palestina. Desde entonces la comunidad internacional y esfuerzos bilaterales de miembros permanentes del Consejo de Seguridad han instado a firmar un acuerdo de paz, asumiendo que la solución del problema del Medio Oriente y del conflicto entre ambas naciones pasa necesariamente por la creación del Estado de Palestina.

El camino recorrido no ha sido fácil ni para Israel ni para los que han apoyado el derecho inalienable de los palestinos a tener su propio Estado. Algunos arreglos políticos a concluir se refieren a asentamientos humanos, expropiaciones, protección cultural y estatus de Jerusalén, y la proclamación concertada del nuevo Estado.

Finalmente, celebro la posición oficial de El Salvador al otorgar protección y apoyo a los palestinos salvadoreños que residen en Belén, y por el respaldo al Estado de Palestina en el contexto de las fronteras seguras e internacionales para todos los Estados del área, siendo esta posición una de las más audaces y bienvenidas de nuestra política exterior. Queda pendiente de resolver la presencia de nuestra embajada en Al-Quds al crearse el Estado de Palestina y decidirse sobre la condición jurídica de Jerushalayim. Para palestinos e israelitas, la Ciudad Santa es y será su capital.


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