Analizando
Estado de Palestina
Edgar
Hernán Varela*
Email: edgar_hernan_varela@hotmail.com
Palestina, tierra bendita, cuna de tres
religiones monoteístas, albergue de
peregrinos y conquistadores, plagada de
incontables luchas por su posesión, sufre
desde 1948, las inclemencias de guerras entre
árabes e israelitas, en el marco de la
libre autodeterminación de los pueblos y
la necesidad de convivir todos los estados de la
región dentro de fronteras seguras y
reconocidas internacionalmente.
En Palestina desde hace centurias han
coexistido las poblaciones árabe e
israelí, siendo objeto de
investigaciones y discusiones el origen de los
palestinos y de los primeros pobladores de esa
zona. Por más de 400 años
Palestina fue dominada por Turquía, cuya
hegemonía finalizó en la Primera
Guerra Mundial. La Sociedad de las Naciones, en
1922, dio la concesión a Gran
Bretaña del Mandato sobre Palestina, en
oposición de los árabes que
visualizaron la posibilidad de una
inmigración judía, que terminara
por apoderarse de la tierra.
El primer levantamiento palestino de 1936 fue
en protesta del arribo de refugiados
judíos huyendo del nazismo. Al ser
imposible cumplir el Mandato, una
comisión real propuso por primera vez la
participación de Palestina en un Estado
israelí y un Estado árabe. La
Resolución 181(II) de la Asamblea General
de la ONU, del 29 noviembre 1947, efectuó
dicha partición, en una férrea
oposición árabe, dando origen a la
independencia de Israel y a los enfrentamientos
armados hasta la fecha.
Vista la delicada situación de
Jerusalén, capital santa para musulmanes
e israelitas, por albergar el Muro de las
Lamentaciones, la Iglesia del Santo Sepulcro y
de la Pasión de la Crucifixión y
la Mezquita Al- Aqsa, más conocida como
la Cúpula de la Roca, la ONU
decidió mantener a la ciudad unida bajo
un régimen internacional administrado por
dicha organización. Esta decisión
no se materializó.
Durante la Guerra de los Seis Días, en
1967, Israel anexó por las armas el
sector oriental de Jerusalén, lo cual
provocó condenas del Consejo de
Seguridad. Y como resultado de la anexión
que en 1980 hiciera Israel de esa zona
conquistada, dicho Consejo desconoció la
ley básica de anexión e
instó a la comunidad internacional a
respetar el estatuto internacional de la ciudad.
En la actualidad únicamente El Salvador y
Costa Rica mantienen sus embajadas en
Jerusalén (Al-Quds), en abierto
desafío a la resolución de la
ONU.
Durante la Conferencia Internacional sobre la
Cuestión Palestina 1983, 117 estados
acordaron, entre otros principios, el "derecho
de todos los Estados de la región a
existir dentro de fronteras seguras e
internacionalmente reconocidas", así como
el derecho de palestinos a un "Estado
independiente propio en Palestina". En 1988, el
Parlamento Palestino en el exilio aprobó
la Declaración de Independencia y
aceptó las resoluciones 181(II) y
242(1967) de la ONU, abriendo el camino al
establecimiento del Estado de Palestina.
Después de la Conferencia de Paz en
Madrid, 1991, los acuerdos entre Israel y la OLP
(representación palestina) crearon una
policía palestina, traspaso de
responsabilidades a la autoridad palestina,
celebración de elecciones legislativas,
creación de la Presidencia de la
Autoridad y retirada del ejercito israelí
de la Franja de Gaza y zona de
Jericó.
En 1974, la Asamblea General de la ONU
introdujo nuevamente el tema de la
cuestión palestina. Desde entonces la
comunidad internacional y esfuerzos bilaterales
de miembros permanentes del Consejo de Seguridad
han instado a firmar un acuerdo de paz,
asumiendo que la solución del problema
del Medio Oriente y del conflicto entre ambas
naciones pasa necesariamente por la
creación del Estado de Palestina.
El camino recorrido no ha sido fácil
ni para Israel ni para los que han apoyado el
derecho inalienable de los palestinos a tener su
propio Estado. Algunos arreglos políticos
a concluir se refieren a asentamientos humanos,
expropiaciones, protección cultural y
estatus de Jerusalén, y la
proclamación concertada del nuevo
Estado.
Finalmente, celebro la posición
oficial de El Salvador al otorgar
protección y apoyo a los palestinos
salvadoreños que residen en Belén,
y por el respaldo al Estado de Palestina en el
contexto de las fronteras seguras e
internacionales para todos los Estados del
área, siendo esta posición una de
las más audaces y bienvenidas de nuestra
política exterior. Queda pendiente de
resolver la presencia de nuestra embajada en
Al-Quds al crearse el Estado de Palestina y
decidirse sobre la condición
jurídica de Jerushalayim. Para palestinos
e israelitas, la Ciudad Santa es y será
su capital.