Pabellón de
lágrimas y sudor
Los atletas nacionales regresaron la
bandera azul y blanco al Presidente de la
República. El ambiente de victoria
dejó claro el mensaje al mandatario:
"Misión cumplida"
Carlos
Vides
Fue
una recepción victoriosa, entre papeles
de colores, luces y aplausos, para los atletas
que representaron a nuestro país en los
VII Juegos Deportivos Centroamericanos
realizados en Guatemala. Para saludar la
superación de la meta, fijada en 110
oros, tras los 138 metales dorados obtenidos por
los nacionales en tierras chapinas.
Bien por los casi cien atletas que estuvieron
en el Gimnasio Nacional "Adolfo Pineda" ayer por
la noche para entregar el pabellón
nacional al presidente de la República,
Francisco Flores, que se los había
encargado para defenderlo en Guatemala.
Lástima por los otros cientos que no
estuvieron allí para unirse a la frase de
Verónica Quijano, que resumió en
dos palabras el sentir de toda la
delegación salvadoreña:
"Misión cumplida".
"Este bello azul y blanco que devolvemos,
lleva ahora el sudor y las lágrimas, las
alegrías y tristezas de cientos de
atletas que dimos el todo por el todo en las
tierras guatemaltecas", dijo la velocista,
autora de cinco oros para el país.
A pesar del ambiente optimista, la sombra que
empañó el final de los Juegos, en
los que Guatemala ganó las justas por
pocas medallas -algunas polémicas-,
apareció en varios discursos.
En su oportunidad, Enrique Molins, presidente
del INDES, destacó que "tenemos pocos
días para celebrar y olvidarnos de hechos
alejados del deporte que ocurrieron en
Guatemala, porque el reto es trabajar por los
Juegos C.A. y del Caribe 2002".
El mismo presidente Flores no se quedó
atrás. Primero, allanó el camino:
"un verdadero campeón es aquella persona
que se distingue por alcanzar sus sueños
bajo la concepción de que el trabajo
arduo y la entrega total es la única
vía para realizar el triunfo. En ustedes
late un auténtico corazón de
campeones". Luego remató: "todos los
salvadoreños, y en general todos los
centroamericanos sabemos, en el fondo de nuestra
conciencia, que ustedes ganaron en Guatemala".
Vítores y aplausos de todos los
presentes.
Minutos antes, como detalle especial, la
pequeña Emilia Meléndez, ganadora
de dos medallas de plata en gimnasia,
entregó una medalla honorífica a
Flores, como muestra de la apuesta de las
autoridades deportivas por la niñez. Un
final de esperanza.