Restauradores del
patrimonio cultural
En la Escuela Taller de Oficios de
Suchitoto, 50 jóvenes reciben
capacitación en las ramas de
carpintería, albañilería,
herrería y electricidad. Los
conocimientos adquiridos son empleados en la
restauración de la iglesia Santa
Lucía, de ese municipio.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- Fotos
Lizette Moreno
De
lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:00 p.m., un
grupo de 50 jóvenes, originarios de
Suchitoto y sus alrededores, recibe
capacitación teórica y
práctica en la Escuela Taller de Oficios
Tradicionales.
Ese grupo de aprendices adquiere sus
conocimientos con mucho entusiasmo luciendo su
singular uniforme: una camiseta blanca, "over
all" de mezclilla y, en algunas ocasiones, casco
azul.
Durante el tiempo que duran las clases
teóricas y prácticas, los
muchachos se entregan en cuerpo y alma a cada
una de sus tareas.
Los que son capacitados en la rama de
carpintería suelen permanecer rodeados de
madera, sierras, clavos y serruchos; los de
electricidad se dedican a hacer conexiones
eléctricas, los de
albañilería a reparar o construir
paredes o tapiales dentro de la escuela, y los
de herrería, a soldar y crear estilizados
balcones o figuras de hierro.
Pero las prácticas de estos muchachos
no se llevan a cabo solo en los talleres y en
las instalaciones de la escuela, sino
también en la iglesia Santa
Lucía.
Y es que este centro de estudios no
sólo tiene como objetivo la
formación vocacional de jóvenes,
sino también utilizar los conocimientos
que los muchachos adquieren en la
restauración de bienes culturales. Esta
característica es lo que hace especial a
este centro de estudios.
Ayudan a restaurar
En algunas ocasiones los jóvenes
aprendices acuden a ese templo católico
para repararlo. Ahí se les ve afanados,
ya sea revisando el sistema eléctrico,
reparando puertas y ventanas de madera, soldando
verjas o reparando algunas paredes averiadas.
Todo este trabajo lo hacen bajo la
supervisión y la dirección de
personal del Consejo Nacional para la Cultura y
el Arte (Concultura).
"Me siento satisfecha con el trabajo que
realizo. A mí siempre me llamó la
atención la herrería", expresa
Sonia Arely Hernández, de 18 años,
la única señorita que forma parte
del grupo de estudiantes.
Ella se siente satisfecha por recibir nuevos
conocimientos y por ayudar a la
restauración y a la preservación
de la iglesia, que data de finales del siglo
XXIX.
Dos años de
capacitación
Esta Escuela Taller (la única en su
género en nuestro país) fue
fundada hace tres años gracias a la
colaboración de la Agencia
Española de Cooperación
Internacional, Concultura y la alcaldía
de esa localidad.
Posteriormente se unió a este esfuerzo
el Instituto Salvadoreño de
Formación Profesional (INSAFORP).
Desde su fundación se tomó la
tarea de formar a jóvenes de escasos
recursos económicos en diversos oficios
tradicionales. Fue así como en el
año 2000 se capacitó el primer
grupo de 32 muchachos en las especialidades de
carpintería, albañilería y
herrería o mecánica de banco.
En la actualidad se atiende al segundo grupo,
que cuenta también con la especialidad de
electricidad. El período de
capacitación es de dos años.
Los aprendices cuentan con seguro
hospitalario y de vida y una asignación
mensual económica de ¢360, otorgada
por la alcaldía.
Las
condiciones para ingresar a esta escuela taller
son las siguientes: que el joven no esté
estudiando, que sea de escasos recursos
económicos, que su edad se encuentre
entre 16 y 25 años, que no tenga
compromisos familiares y que viva en el sector
de Suchitoto.
"Lo más importantes es que tengan
fuerza de voluntad y deseo de
superación", manifiesta el señor
Carlos Edmundo Majano, director de la
Escuela.
Ayuda del INSAFORP
Uno de los pilares fundamentales de esta
escuela taller es el INSAFORP, que se encarga de
proporcionar equipo y herramientas para el
proceso formativo, capacitación
técnica al personal y a sus alumnos y
apoyo sicopedagógico a estudiantes,
padres de familia y empleados. También es
el responsable de difundir las acciones de la
escuela.
"La inversión total de la ayuda
proporcionada por el INSAFORP ha sido de 330 mil
colones", expresa el licenciado Edgar Alfonso
Montoya, gerente de operaciones de ese
instituto.
Según el licenciado Montoya, en el
futuro el INSAFORP seguirá apoyando a
esta centro y lo hará a través de
la estructuración de programas de
formación.
"Les ayudaremos a elaborar programas,
itinerarios y diseños curriculares para
que los alumnos puedan ser acreditados y tengan
mejores oportunidades de trabajo", comenta el
licenciado Montoya.
Con la ayuda del INSAFORP y de las
demás entidades colaboradoras, la Escuela
Taller de Oficios seguirá adelante,
formado jóvenes productivos a la sociedad
y ayudando a preservar nuestros bienes
culturales.
Por el momento, la de Suchitoto es la
única en su clase en el país; sin
embargo, es probable que se instalen otras en
diferentes ciudades. Todo dependerá de
los resultados y de los frutos que proporcione
la que actualmente está funcionando.