Viernes 7 de diciembre 2001



























Restauradores del patrimonio cultural

En la Escuela Taller de Oficios de Suchitoto, 50 jóvenes reciben capacitación en las ramas de carpintería, albañilería, herrería y electricidad. Los conocimientos adquiridos son empleados en la restauración de la iglesia Santa Lucía, de ese municipio.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos Lizette Moreno

De lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:00 p.m., un grupo de 50 jóvenes, originarios de Suchitoto y sus alrededores, recibe capacitación teórica y práctica en la Escuela Taller de Oficios Tradicionales.

Ese grupo de aprendices adquiere sus conocimientos con mucho entusiasmo luciendo su singular uniforme: una camiseta blanca, "over all" de mezclilla y, en algunas ocasiones, casco azul.

Durante el tiempo que duran las clases teóricas y prácticas, los muchachos se entregan en cuerpo y alma a cada una de sus tareas.

Los que son capacitados en la rama de carpintería suelen permanecer rodeados de madera, sierras, clavos y serruchos; los de electricidad se dedican a hacer conexiones eléctricas, los de albañilería a reparar o construir paredes o tapiales dentro de la escuela, y los de herrería, a soldar y crear estilizados balcones o figuras de hierro.

Pero las prácticas de estos muchachos no se llevan a cabo solo en los talleres y en las instalaciones de la escuela, sino también en la iglesia Santa Lucía.

Y es que este centro de estudios no sólo tiene como objetivo la formación vocacional de jóvenes, sino también utilizar los conocimientos que los muchachos adquieren en la restauración de bienes culturales. Esta característica es lo que hace especial a este centro de estudios.

Ayudan a restaurar

En algunas ocasiones los jóvenes aprendices acuden a ese templo católico para repararlo. Ahí se les ve afanados, ya sea revisando el sistema eléctrico, reparando puertas y ventanas de madera, soldando verjas o reparando algunas paredes averiadas. Todo este trabajo lo hacen bajo la supervisión y la dirección de personal del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura).

"Me siento satisfecha con el trabajo que realizo. A mí siempre me llamó la atención la herrería", expresa Sonia Arely Hernández, de 18 años, la única señorita que forma parte del grupo de estudiantes.

Ella se siente satisfecha por recibir nuevos conocimientos y por ayudar a la restauración y a la preservación de la iglesia, que data de finales del siglo XXIX.

Dos años de capacitación

Esta Escuela Taller (la única en su género en nuestro país) fue fundada hace tres años gracias a la colaboración de la Agencia Española de Cooperación Internacional, Concultura y la alcaldía de esa localidad.

Posteriormente se unió a este esfuerzo el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP).

Desde su fundación se tomó la tarea de formar a jóvenes de escasos recursos económicos en diversos oficios tradicionales. Fue así como en el año 2000 se capacitó el primer grupo de 32 muchachos en las especialidades de carpintería, albañilería y herrería o mecánica de banco.

En la actualidad se atiende al segundo grupo, que cuenta también con la especialidad de electricidad. El período de capacitación es de dos años.

Los aprendices cuentan con seguro hospitalario y de vida y una asignación mensual económica de ¢360, otorgada por la alcaldía.

Las condiciones para ingresar a esta escuela taller son las siguientes: que el joven no esté estudiando, que sea de escasos recursos económicos, que su edad se encuentre entre 16 y 25 años, que no tenga compromisos familiares y que viva en el sector de Suchitoto.

"Lo más importantes es que tengan fuerza de voluntad y deseo de superación", manifiesta el señor Carlos Edmundo Majano, director de la Escuela.

Ayuda del INSAFORP

Uno de los pilares fundamentales de esta escuela taller es el INSAFORP, que se encarga de proporcionar equipo y herramientas para el proceso formativo, capacitación técnica al personal y a sus alumnos y apoyo sicopedagógico a estudiantes, padres de familia y empleados. También es el responsable de difundir las acciones de la escuela.

"La inversión total de la ayuda proporcionada por el INSAFORP ha sido de 330 mil colones", expresa el licenciado Edgar Alfonso Montoya, gerente de operaciones de ese instituto.

Según el licenciado Montoya, en el futuro el INSAFORP seguirá apoyando a esta centro y lo hará a través de la estructuración de programas de formación.

"Les ayudaremos a elaborar programas, itinerarios y diseños curriculares para que los alumnos puedan ser acreditados y tengan mejores oportunidades de trabajo", comenta el licenciado Montoya.

Con la ayuda del INSAFORP y de las demás entidades colaboradoras, la Escuela Taller de Oficios seguirá adelante, formado jóvenes productivos a la sociedad y ayudando a preservar nuestros bienes culturales.

Por el momento, la de Suchitoto es la única en su clase en el país; sin embargo, es probable que se instalen otras en diferentes ciudades. Todo dependerá de los resultados y de los frutos que proporcione la que actualmente está funcionando.





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