Palabras que dicen
mucho
Tres entrenadores opinaron sobre lo hecho
por el fútbol en los recientes Juegos
Centroamericanos. Todos coincidieron en que la
ausencia total de un trabajo serio derivó
en otra decepción.
Roberto
Aguila
Hablamos
con los entrenadores Hernán Carrasco
Vivanco, Conrado Mirando y Luis Angel
León con el objeto de conocer sus puntos
de vista sobre el desempeño de nuestra
Selección Sub-21 de fútbol en los
recientes Juegos Centroamericanos realizados en
la vecina Guatemala.
Como se sabe, en esa justa el equipo nacional
conformó el grupo 2 junto a Panamá
y Costa Rica, y solamente debía ganar un
partido para acceder a las semifinales. Pero,
con una actuación de escaso aporte
futbolístico y mucho acomodo,
perdió los dos encuentros encajando cinco
goles y sin convertir ninguno.
Los tres entrenadores coincidieron en decir
que la pobre actuación en tierras
chapinas no fue más que el resultado de
la falta de un trabajo serio a nivel de
selecciones. "Ningún entrenador, por
bueno que sea, puede realizar un trabajo
más o menos aceptable si no se le dan las
condiciones favorables. Enviar a ese grupo de
muchachos impreparados para el desafío,
fue un saludo a la bandera que únicamente
sirvió para sumar decepción"
sentenció Carrasco Vivanco.
En el análisis del funcionamiento
mostrado, Conrado Miranda advirtió que
fue muy apagado, carente de sorpresa e impropio
de hombres que figuran en equipos de la liga
mayor. Para Luis Angel León, el ritmo
necesario para poder superar a equipos mejor
preparados como Costa Rica y Panamá fue
realizado con intermitencias: a ratos bien, a
ratos regular y a ratos muy mal.
Para todos ellos las expulsiones sufridas en
ambos partidos marcaron la ruta de la derrota,
pero que fueron consecuencia directa de la falta
de seriedad para afrontar comppromisos
internacionales. "Creo que faltó
dimensionar la importancia que tenía
nuestra presencia en Guatemala, y sin insistir
en eso los muchachos tomaron los compromisos
como un partido más, sin la dignidad
necesaria", recalcó León.
Un disco rayado
A pesar de que señalar la falta de
trabajo en las bases es agregarle líneas
a un disco sobradamente rayado, nuestros
entrevistados insistieron en repetir que la
desatención al trabajo con los
niños para construir un futuro fue la
base fundamental para un nuevo fracaso.
"No se puede salir a competir frente a
equipos que están mejor preparados que
nosotros. Fue evidente que tanto Panamá
como Costa Rica han trabajado con sus
selecciones mejores y están muy por
encima de nosotros. Pretender ganarles es no
estar con los pies en la tierra", dijo
León.
Para Carrasco Vivanco, ninguno de los
jugadores que integraron el combinado nacional
tiene las características suficientes
como para creer que están preparados para
integrar la selección mayor, y eso indica
que no se ha hecho nada para el futuro. "Y no
hablo en el sentido de tener la pelota y tocarla
bien, que de alguna manera se trató de
hacer en Guatemala. Hablo de la velocidad que el
fútbol moderno requiere para bajar la
pelota y tocarla, moverse fabricando espacios en
velocidad, desmarcarse con sorpresa y agilidad.
En fin, todo lo que ahora se exige en un jugador
no lo tenemos."
Conrado Miranda manifestó que el
técnico Carlos Humberto Recinos
debió exigir un trabajo a más
largo plazo, con un programa de juegos de fogueo
muy bien elaborado y cumplido al pie de la
letra, disponer de los jugadores más
tiempo del que tuvo. "Es decir, un trabajo
más serio y menos improvisado",
subrayó Miranda.
En síntesis, para los tres
entrenadores la aventura de Guatemala
volvió a tener la misma respuesta de
desilusión que muchas otras anteriores.
El tiempo para revertir los fracasos apura en
demasía, y en el horizonte no aparece
nadie que quiera echarse al hombro semejante
empresa.