Comunidad bajo
fuego
El traqueteo de los fusiles y la
detonación de explosivos mantuvo en vilo
a una comunidad
- Jaime
García
- El Diario
de Hoy
Los
rostros de los niños, mujeres, hombres y
ancianos que salían de prisa de sus casas
reflejaban el temor y la incertidumbre que
habían vivido, desde que fueron
despertados en la madrugada por el
estrépito de los disparos.
Entre el frío y la oscuridad de la
madrugada, los habitantes de los pasajes Ay B de
la colonia El Tepito, de San Luis Mariona, no
sabían si permanecer encerrados en sus
casas o escapar.
No sabían qué era más
peligroso.
"¡Somos Cruz Verde, Cruz Roja y Comandos
de Salvamento, estamos evacuando la zona!",
gritaba un hombre por un altavoz.
El llamado no se hizo esperar. Los pobladores
con ropas de dormir comenzaron a salir de sus
casas, amparados bajo las banderas blancas de
los socorristas.
Proteger
Algunos socorristas protegían con sus
cuerpos a recién nacidos o niños
de escasa edad, para evitar que resultaran
heridos en un eventual enfrentamiento.
Un hombre con muletas fue recostado en una
camilla y evacuado de la zona.
Los
agentes policiales mientras tanto
insistían con el llamado a los sujetos
que se encontraban parapetados en la vivienda,
para que se rindieran y entregaran sus
armas.
"Estamos haciéndoles el llamado para
que salgan con las manos en alto y se
entreguen", decía un policía
vestido de civil. El llamado no era atendido por
los sujetos.
Los periodistas que ahí nos
encontrábamos, manteníamos un
forcejeo constante con los policías que
impedían que nos acercáramos
más a la vivienda.
La sagacidad de algunos hizo que cada vez la
distancia se acortara.
"Están en la línea de fuego y
puede pasarles algo", advertían los jefes
policiales.
Cuando la evacuación terminó,
la Policía acabó con la
incertidumbre: los dos sujetos estaban
muertos.
Los disparos y la detonación de los
explosivos hicieron que todos se arrastraran en
el suelo.
"O ya los agarraron, o ya están
muertos", pensé. Ocurrió lo
segundo.