En
sintonía con Dios
"Un Niño nos ha
nacido, un Hijo se nos ha dado..."
Por
el padre Eugenio Hoyos
E-mail:
FatherHoyos@utinet.net
El
tiempo litúrgico que llamamos Adviento
significa espera, llegada, preparación,
renovación, cambio. Y dentro del tiempo
litúrgico de la Iglesia es la gran
oportunidad que tenemos los seres humanos para
tomar un tiempo de nuestras vidas tan ocupadas,
llenas de preocupaciones, de trabajos y sobre
todo para parar y reflexionar.
Empezamos a ver luces de miles de colores
árboles de Navidad, decoraciones en las
calles, en los centros comerciales, propaganda
navideña que anuncia las ventas y
rebajas, etc.
Empieza un tiempo especial. En nuestras vidas
se nota que obligadamente hay algo diferente en
el aire y en el ambiente. Se siente que de
verdad se acerca el acontecimiento más
grande de la historia, la época
navideña, el nacimiento del ser
más grandioso, Cristo Jesús,
redentor y salvador de la humanidad.
Pero para que esto suceda debemos prepararnos
debemos estar listos y decididos a cambiar.
Cada año debe ser un motivo para
mejorar mi vida personal y la de mi familia.
Estamos preocupados por los regalos que tenemos
que comprar para nuestra esposa (o) hijos,
amigos, compadres, y si seguimos la lista nunca
termina lo mismo el dolor de cabeza al pensar a
quien le vamos a mandar nuestras tarjetas de
Navidad, nuestra mente nos invita a gastar a dar
y endeudarnos.
Pero preguntemos, ¿y al niño
Jesús qué le voy a dar en esta
ocasión? ¿Deudas, pecado, rencor,
odio, envidia, celos, borracheras,
egoísmo, ausencia de oración, y
obras de caridad?
Y en lo que se relaciona a mi persona,
¿cuál es mi regalo?
Estoy pensando en este tiempo de nacimiento
de Jesús nacer de nuevo, de renovarme
espiritualmente, de querer a los demás,
pidiendo perdón por mis errores y
regresando a la Iglesia y aceptando al Dios vivo
como mi salvador y redentor.
No crea que los fracasos de sus relaciones se
deben solo a los seres caídos que usted
quiere levantar. No, el problema también
es suyo. Hasta que no cambie de patrones de
conducta y elija respetarse y quererse, andar de
dolor en dolor y de frustración en
frustración.
En lugar de tenerle pesar a los demás,
anímese a si mismo, valórese y
decida disfrutar la vida sin pretensiones de
salvador universal.
Recuerde que el profeta nos dice: "Un
niño nos ha nacido. Un hijo se nos ha
dado".
Todos tenemos que adoptar a ese Niño
Divino que deja su trono en el cielo para vivir
con nosotros y entre nuestras miserias; que,
siendo rico, se hace tan pobre para hacernos
ricos desde su pobreza.
Recuerde que Cristo, María y nuestra
fe son los mejores fundamentos que nos ayudan a
salir adelante.
Cada vez que veas una luz de color en el
árbol de Navidad o en algún adorno
piensa en la esperanza, en el amor y el apoyo
que Cristo a través de esa lucecita
quiere manifestarse ¿Qué eliges?
¿Amarte o seguir de víctima?
¡Animo, piensa positivo y, sobre todo,
busca a Dios!