Jueves 6 diciembre de 2001


En sintonía con Dios
"Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado..."
Por el padre Eugenio Hoyos

E-mail: FatherHoyos@utinet.net

El tiempo litúrgico que llamamos Adviento significa espera, llegada, preparación, renovación, cambio. Y dentro del tiempo litúrgico de la Iglesia es la gran oportunidad que tenemos los seres humanos para tomar un tiempo de nuestras vidas tan ocupadas, llenas de preocupaciones, de trabajos y sobre todo para parar y reflexionar.

Empezamos a ver luces de miles de colores árboles de Navidad, decoraciones en las calles, en los centros comerciales, propaganda navideña que anuncia las ventas y rebajas, etc.

Empieza un tiempo especial. En nuestras vidas se nota que obligadamente hay algo diferente en el aire y en el ambiente. Se siente que de verdad se acerca el acontecimiento más grande de la historia, la época navideña, el nacimiento del ser más grandioso, Cristo Jesús, redentor y salvador de la humanidad.

Pero para que esto suceda debemos prepararnos debemos estar listos y decididos a cambiar.

Cada año debe ser un motivo para mejorar mi vida personal y la de mi familia. Estamos preocupados por los regalos que tenemos que comprar para nuestra esposa (o) hijos, amigos, compadres, y si seguimos la lista nunca termina lo mismo el dolor de cabeza al pensar a quien le vamos a mandar nuestras tarjetas de Navidad, nuestra mente nos invita a gastar a dar y endeudarnos.

Pero preguntemos, ¿y al niño Jesús qué le voy a dar en esta ocasión? ¿Deudas, pecado, rencor, odio, envidia, celos, borracheras, egoísmo, ausencia de oración, y obras de caridad?

Y en lo que se relaciona a mi persona, ¿cuál es mi regalo?

Estoy pensando en este tiempo de nacimiento de Jesús nacer de nuevo, de renovarme espiritualmente, de querer a los demás, pidiendo perdón por mis errores y regresando a la Iglesia y aceptando al Dios vivo como mi salvador y redentor.

No crea que los fracasos de sus relaciones se deben solo a los seres caídos que usted quiere levantar. No, el problema también es suyo. Hasta que no cambie de patrones de conducta y elija respetarse y quererse, andar de dolor en dolor y de frustración en frustración.

En lugar de tenerle pesar a los demás, anímese a si mismo, valórese y decida disfrutar la vida sin pretensiones de salvador universal.

Recuerde que el profeta nos dice: "Un niño nos ha nacido. Un hijo se nos ha dado".

Todos tenemos que adoptar a ese Niño Divino que deja su trono en el cielo para vivir con nosotros y entre nuestras miserias; que, siendo rico, se hace tan pobre para hacernos ricos desde su pobreza.

Recuerde que Cristo, María y nuestra fe son los mejores fundamentos que nos ayudan a salir adelante.

Cada vez que veas una luz de color en el árbol de Navidad o en algún adorno piensa en la esperanza, en el amor y el apoyo que Cristo a través de esa lucecita quiere manifestarse ¿Qué eliges? ¿Amarte o seguir de víctima?

¡Animo, piensa positivo y, sobre todo, busca a Dios!


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