Jueves 6 de diciembre 2001


Cuestión de orgullo

Luis Angel Firpo borró las derrotas en sus últimas actuaciones y se clasificó a semifinales con paso firme. Según Milos Miljanic, la razón del cambio fue el orgullo herido.

Roberto Aguila

El equipo pampero parecía condenado a marginarse por cuenta propia de las semifinales. Había abierto la segunda vuelta con derrotas sucesivas contra Dragón y Alianza.

Para colmo, en su tercera intervención en esa vuelta había sacado un pálido empate ante Atlético Marte. Su situación era desesperada, porque del primer lugar había descendido hasta el sexto y todo indicaba que era candidato a ver las semifinales desde las gradas.

Pero algo pasó en la conciencia del equipo, porque a partir de la décima tercera fecha tomó un paso arrasador que no estaba en los cálculos de nadie: Sumó cuatro victorias y un empate y se clasificó segundo con 33 puntos. ¿Cuáles fueron las razones de esta transformación pampera? El técnico Milos Miljanic las explicó.

No ser menos

El técnico dice que, como primera providencia, el plantel comenzó a reunirse para valorar el rendimiento que cada uno le aportaba al equipo, y de qué manera ese rendimiento tenía que mejorarse.

Era una autocrítica que fue cimentando en todos la obligación de mejorar individualmente y, de paso, elevar el rendimiento colectivo. En todos los jugadores existía el conocimiento de la idea de juego instalada por Miljanic, y todo estaba en meterse en la idea e interpretarla bien.

"En ese orgullo de los jugadores de saber que tenían la aptitud para jugar bien y no ser menos que los rivales, el equipo mejoró notablemente y llegó a desenvolverse en la medida que yo quiero. Incluso, cuando empatamos con Balboa, no me sentí defraudado porque jugamos un gran partido", razonó Miljanic.

De todo ésto se desprende que fundamentalmente los jugadores cambiaron de actitud, se dieron cuenta de que tenían las facultades necesarias para pelear en la cancha por el resultado, y lo hicieron conscientes de poder salir adelante.

"Lo más positivo es que los jugadores respondieron a la presión por la necesidad de ganar. Recuerde que tuvimos un calendario difícil porque casi todos los partidos que teníamos que ganar eran de visita, y eso nos presionaba mucho. Superar esa presión fue otro factor positivo", aclaró.

Realmente Firpo salvó cuatro grandes escollos jugando fuera de casa, como fueron los triunfos obtenidos contra FAS en Santa Ana, ADET en Sonsonate, Municipal Limeño en Santa Rosa de Lima, y el empate fabricado en La Unión ante Balboa.

Lo que se viene

De acuerdo con Miljanic, la actitud asumida por el conjunto para superar todos los obstáculos puede ser un argumento valioso para enfrentar a Águila en semifinales.

El técnico está optimista de que si Firpo asume los compromisos venideros con la misma resolución puede ser la gran sorpresa del Clausura.

"Mi confianza se respalda en que venimos jugando bien, cada vez más metidos en el funcionamiento colectivo que yo quiero. Además, poco a poco vamos recuperando a los lesionados como Elías Montes y Guillermo García, y ya volvió a los entrenamientos Misael Alfaro que es algo que me complace por él y por el equipo. Si logro tener a todo el plantel a la mano, tenga por seguro que le voy a dar guerra a Aguila", aseguró Miljanic.

No hay duda que Firpo viene de sufrir una pesadilla. Y ahora comienza a vivir un sueño.


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