Un lugar para ver
las estrellas
En San Juan Talpa, La Paz, funciona el
único parque astronómico de
nuestro país, que cuenta con el mejor
observatorio de la región. Este lugar es
el fruto de los esfuerzos de la
Asociación Salvadoreña de
Astronomía.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- FOTOS
EDH/CÉSAR AVILÉS
En
una de las lomas de San Juan Talpa se puede
apreciar desde lejos un extraño edificio
blanco con una especie de domo partido por la
mitad.
Algunos creen que es una iglesia, otros una
lujosa residencia, y no faltan aquellos que
piensan que es un laboratorio científico.
Pero ninguno tiene la razón. Eso que se
ve en lo alto de la colina no es más que
el único observatorio astronómico
de El Salvador, propiedad de la
Asociación Salvadoreña de
Astronomía (ASA).
Las instalaciones del observatorio y de
algunos salones de usos múltiples se
hallan ubicadas en una área denominada
Parque Astronómico, que posee varias
terrazas de observación.
El terreno donde se encuentra el parque tiene
una extensión de manzana y media, y es
considerado como uno de los mejores lugares para
poder observar estrellas, cometas, galaxias,
constelaciones, etc.
"Este terreno fue donado y es especial porque
está fuera de la ciudad, tiene 360 grados
de horizonte, posee un cielo despejado y
está lejos de toda contaminación
de luz", manifiesta el señor Fernando
García, miembro de la ASA.
La construcción del observatorio, los
salones y el parque se realizó gracias a
la ayuda de varias instituciones y de personas
amantes de la astronomía. Su
edificación inició en 1994,
gracias a los esfuerzos de la Asociación
(fundada en 1991).
Más allá de la luna
Al observatorio se le ha dado el nombre de
"Prudencio Llach", un reconocido aficionado de
la astronomía de nuestro país. Fue
su familia quien proporcionó el potente
telescopio, la funcional cúpula y la
biblioteca técnica que se halla en sus
instalaciones.
El telescopio está montado sobre una
base fija, y la cúpula (que por dentro es
de color negro mate) tiene la capacidad de girar
260 grados. Para poder observar no debe haber
ninguna luz fuerte en el interior, es por ello
que en las instalaciones sólo se
encuentran lámparas especiales que
producen luces rojas y tenues.
El uso del observatorio y del área
donde se halla es exclusivo de la
Asociación; sin embargo se tiene pensado
compartirlo con personas e instituciones que
cuentan con el deseo de disfrutar de esa
afición.
"Uno de nuestros objetivos es poner al
alcance de público nuestros conocimientos
y nuestra infraestructura. Por el momento hemos
invitado a alumnos de algunos centros escolares
y de universidades", expresa el ingeniero
García.
Los salones de usos múltiples han sido
nominados con los nombres de personas e
instituciones que han dado su aporte para la
creación de esa obra.
Un
buen telescopio
Las observaciones que realizan los socios no
tienen ningún objetivo científico
o de descubrimiento; los hacen como un
pasatiempo.
Los sábados (sobre todo de noviembre,
diciembre, enero y febrero), cuando el manto
negro de la noche cubre el cielo, y en él
se deja ver la infinidad de astros, los miembros
de la Asociación de Astronomía
hacen uso del moderno telescopio, cuya lente
tiene un diámetro de 12.5 pulgadas y una
distancia focal de 4.80 metros.
Aunque este observatorio no es tan grande
como los instalados en Estados Unidos o Europa,
está brindado la oportunidad a algunos
salvadoreños de ver de cerca estrellas,
planetas, satélites u otros punto
luminosos que se hallen en el cielo.
Asociación astral
En 1986 el mundo entero estaba pendiente de
un evento espectacular: el regreso del cometa
Halley. En El Salvador este fenómeno
despertó los ánimos y la
curiosidad de muchas personas, especialmente de
los aficionados de astronomía.
Algunos decidieron reunirse para presenciar
juntos el espectáculo celestial. A
raíz de ese encuentro surgió la
idea de agruparse formalmente y crear una
asociación de aficionados de
astronomía.
Esa asociación funcionó durante
algún tiempo, pero fue hasta cinco
años después que se
estableció formalmente la
Asociación Salvadoreña de
Astronomía.
En 1991, la asociación contaba con
trece miembros; en la actualidad cuenta con
cuarenta asociados.
Durante los diez años de
funcionamiento, sus miembros han tenido la
oportunidad de apreciar varios eventos
astronómicos, entre ellos eclipses, paso
de lejanos cometas y lluvias de estrellas, como
la del pasado 17 de noviembre.