Aprendices de
titiriteros
En las instalaciones del mercado municipal
de San Jacinto en San Salvador funciona una
escuela de arte en la que se enseña a los
niños a fabricar y manipular diferentes
tipos de títeres.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Maritza
Santos
Todos los días, antes de asistir al
taller de títeres, en las instalaciones
del mercado de San Jacinto, los 14 niños
que acuden a las reuniones deben ayudar a sus
padres en sus labores diarias, además
tienen que destinar un poco de su tiempo para
realizar las tareas escolares.
Algunos ayudan a sus progenitores en los
comedores, en los puestos de refrescos, en las
pupuserías, en los cafetines o cuidando
los canastos de frutas. Todos son niños
que les ayuden a sus padres en las actividades
comerciales que realizan.
Sin embargo, a partir del pasado octubre,
gracias al apoyo del Consejo Nacional para la
Cultura y el Arte (Concultura), la
Fundación Olof Palme y a la Casa de la
Cultura de la colonia Centroamérica, los
niños del mercado ahora tienen la
oportunidad de aprender sobre el fascinante
mundo de los títeres.
"Aquí se les enseña a elaborar,
a manipular y a montar pequeñas obras
teatrales, en las que los principales
protagonistas son los mismos niños, ya
que ellos elaboran y manejan las marionetas",
dice el profesor José Amaya, actor y
director de la compañía Ocelote,
encargado de impartir las clases.
Apoyo incondicional
La mayoría de padres de familia ha
brindado su apoyo a la actividad que realizan
sus hijos, aunque algunos han tenido que
retirarse debido a problemas de tiempo.
Las clases se imparten los días lunes,
martes y viernes a partir de las dos de la tarde
en un pequeño local que les ha
proporcionado la administración del
mercado. Ahí se reúnen varios
niños entre los siete y los 13
años.
"Uno de nuestros objetivos es llevar el arte
de los títeres a los niños
trabajadores, para que ellos pongan de
manifiesto sus cualidades artísticas",
afirma el señor Amaya.
El entusiasmo y la dedicación que han
puesto los estudiantes en las clases los ha
llevado a asimilar de forma acelerada las
técnicas de elaboración que se les
han enseñado.
En el taller han aprendido a fabricar
títeres de guantes, a manipularlos y a
montar pequeñas obras relacionadas con la
problemática ecológica, la higiene
y los valores familiares.
Al final del curso &emdash;que acaba de
finalizar&emdash; se espera que los niños
enseñan a otros infantes las habilidades
que han aprendido y que también monten
algunas obras en el mismo mercado y en las
escuelas cercanas.
Utilizando un pedazo de durapax, como
material principal, los futuros artistas han
aprendido a elaborar la figura de un
títere.
También utilizan papel
higiénico y pegamento blanco para prepara
una masa que se le agrega al durapax; asimismo
le agregan masilla para darle una contextura
fina a los rasgos de la cara.
Al final se le pone una capa de pintura a la
imagen del títere, se le agrega el
cabello y se hace la vestimenta, confeccionada
por los mismos niños, quienes son los
encargados de darle vida a cada una de sus
creaciones.
Estudio y trabajo
Los niños aprendices deben distribuir
su tiempo entre los estudios, ayudar a sus
padres en las labores diarias y en asistir a las
clases de titiriteros.
Patricia Gabriela Ayala, 12
años.
"A mí me gustan los títeres,
por eso le dije a mi mamá que me dejara
venir a recibir las clases, para poder aprender
a manipularlos y a elaborarlos".
José Lozano, 9 años.
"Yo quiero enseñarle a otros
niños a fabricar y a manipular los
títeres, ya que es muy fácil
construirlos y pintarlos. Mi títere le
voy a poner de nombre Mike Tyson".
Carol Estéfany Valladares, 10
años.
"Aquí pasamos entretenidos con otros
niños, pintando, fabricando e inventando
nuevas figuras para los títeres, que
vamos a ocupar después para
enseñarles a otros
compañeritos".