Sin
trabajo y con problemas de vestimenta y
alimentación
Damnificados
agobiados
Días después de los sismos
eran una prioridad; hoy, nadie se acuerda de los
damnificados
- Verónica
Rivas/Jaime García
- El Diario
de Hoy
Los
damnificados por los terremotos parecen haber
quedado en el olvido para los que no perdieron
sus casas y familias.
Incluso, los gobiernos central y municipales
los han dejado a merced de las dádivas de
organizaciones y personas altruistas.
Las casas temporales en las que habitan
parecen un "infierno" por el día y un
"iglú", por la noche.
Los damnificados suplican para que se les
construyan viviendas de ladrillo y más
amplias. Son muchas las comunidades que
aún viven en pequeñas "champas" de
láminas.
Los residentes de villa Esperanza, en
Chanmico, La Libertad, son una parte de esa
realidad.
Sus habitantes no tienen dinero, comida o
ropa y aunque tratan de encontrar trabajo no lo
logran.
Hombres y mujeres se dedican a las labores
domésticas, tratando de pasar el tiempo
en algo productivo, pero la tristeza y el
desconsuelo de no poder obtener "algunos pesos"
se apoderan de ellos.
Nostalgia
Marina Otilia García, de 47
años, es una de los miles de damnificadas
por los terremotos. Vivió una triste y
amarga Navidad, codo a codo con las secuelas de
la tragedia.
"Todavía me da nostalgia recordar lo
que quedó de mi casa y todo lo que
perdí a causa de los terremotos", dice
doña Marina.
Ella, al igual que los demás
residentes, viven agobiados por no saber
cuánto tiempo más
sobrevivirán en un lugar donde permanecen
a la "voluntad de Dios".
Algunos niños y adultos viven de la
venta de papel, las latas de gaseosas y botellas
que encuentran en los basureros de la zona.
"Me levantó desde muy temprano para
ser el primero en llegar y recoger todo lo que
pueda para venderlo y llevar comida a la casa",
dice Oscar Josué Quintanilla.
Como él, decenas de residentes de
villa Esperanza tratan de sobrevivir hurgando
entre la basura, en busca de algo que
después puedan vender.
Ayuda
La embajada de Estados Unidos en el
país informó que su gobierno, a
través de las diferentes agencias que lo
conforman, logró otorgar importante ayuda
al país para sus esfuerzos de
reconstrucción, luego de la emergencia
surgida tras los terremotos.
La ayuda fue dividida en dos etapas. Para la
primera, la de emergencia, el gobierno
estadounidense invirtió unos 25 millones
de dólares que fueron utilizados en la
construcción de refugios temporales para
23 mil familias, 33 escuelas temporales y 12
instalaciones provisionales para salud, entre
otros proyectos.
El Departamento de Defensa facilitó
transporte aéreo y la puesta en escena de
brigadas médicas en las zonas afectadas.
Además, el Servicio de Monitoreo
Geológico de los Estados Unidos dio
asistencia técnica para vigilar la
actividad sísmica y volcánicaen la
región.
La segunda etapa, dedicada a la
reconstrucción, contó con 67
millones de dólares de fondos para el
2001, lo que benefició con viviendas
permanentes a un gran número de los
afectados durante los terremotos, la
mayoría pertenecientes a las áreas
más severamente afectadas por los
terremotos.