"Un 2002 de
reconstrucción"
Monseñor Sáenz Lacalle hizo
un llamado a la población para que en el
año venidero continúen los
esfuerzos de reconstrucción del
país
- Bertha
Sáenz
- El Diario
de Hoy
El
momento fue propicio para el recuento. Durante
la última homilía celebrada ayer
en la catedral capitalina, el arzobispo de San
Salvador, monseñor Fernando Sáenz
Lacalle, recordó los hechos más
relevantes del 2001 y finalizó con un
llamado a la esperanza y la acción para
que los salvadoreños sigan en la ruta de
la reconstrucción.
En su habitual conferencia dominical, el
jerarca católico resaltó el
espíritu emprendedor de los
salvadoreños, que han salido adelante
pese a la ruina ocasionada por los terremotos
que azotaron al país en enero y febrero
de este año, que cobraron la vida de casi
dos mil personas y cientos de millones de
colones en pérdidas.
Según Sáenz, la solidaridad y
la bondad fueron los elementos que ayudaron a
sobrellevar el dolor causado por las
catástrofes.
No obstante, flagelos como la delincuencia y
los secuestros acarrearon gran luto y dolor a la
familia salvadoreña, aseguró.
Aunque reconoció los esfuerzos que las
entidades policiales y de justicia realizaron
por contrarrestarlos, éstos no fueron
suficientes para mitigar el grave impacto que
estas acciones delictivas causaron en la
sociedad.
Hacia la reconstrucción
El Arzobispo de San Salvador dedicó
buena parte de su conferencia a citar los
esfuerzos de reconstrucción que la
Iglesia realiza en zonas habitacionales, a fin
de llevar techo a los más necesitados.
Según Sáenz, la
arquidiócesis desarrollará, el
próximo año, 36 proyectos, gracias
a los donativos de organizaciones
internacionales, para construir alrededor de 225
mil casas provisionales en diferentes zonas del
país.
Asimismo se mantienen proyectos de
reconstrucción en al menos 20 templos de
valor histórico, aunque hizo un llamado a
las comunidades y a las autoridades del
país a apoyar aún más, pues
son 724 las iglesias dañadas por los
terremotos.
Sáenz Lacalle dijo que el 2001 fue un
año duro para el país, por lo que
el nuevo año debe iniciar con una meta en
clara: reconstruir.