Lección
de Economía
Analizando la crisis
argentina
Jacinto
Colocho-Bosque*
Lo que realmente ha sorprendido de la crisis
Argentina no es la crisis en si misma, sino que
se dé en un país con inmensos
recursos naturales, con yacimientos de
petróleo, gas natural, aluminio, hierro,
bauxita y hasta uranio. En el reino vegetal
cuenta con extensos bosques de coníferas
para la fabricación de papel, maderas
duras y semi duras para la industria del mueble
y de la construcción, las que bajan por
ríos navegables hasta las grandes
ciudades.
Su agricultura es tan desarrollada que los 60
millones de toneladas de granos que produce cada
año representan casi 2 toneladas por
habitante, cifra que no llegan a producir los
Estados Unidos ni los países europeos
más eficientes. Su hato ganadero de 60
millones de cabezas, todo de raza Holstein,
Shortorn y Aberdeen Angus, lo convierten en uno
de los productores de carne mayores del mundo.
Con un per cápita cercano a los 10,000
dólares, cero analfabetismo y una red
vial de ferrocarriles y carreteras que cruzan el
extenso país (3,761,274 k2) en todas
direcciones
la pregunta es:
¿cómo puede tal país caer en
una crisis económica que derriba
ministros y hasta presidentes?
La deuda pública también es
gigantesca, llegando a 132,000 millones de
dólares, y salta otra pregunta:
¿cómo pudo Argentina llegar a tal
endeudamiento cuando en la década de los
50 era la sexta economía más rica
del mundo?
El desorden fiscal, la corrupción y la
mala administración de los dineros
públicos podrían dar respuesta a
esas preguntas, pero no son suficientes por
sí solas. En estos momentos, inmerso como
está ese país en la crisis
económica más grande de su
historia, muchos dedos apuntan al FMI, al Banco
Mundial y al Club de París, como
responsables, al menos en parte, de semejante
debacle. ¿Puede responsabilizarse a estos
organismos, que se ocupan precisamente de
prestar dinero a países que, careciendo
de recursos, toman préstamos para mejorar
su estructura socio/económica? No se ve
muy clara la respuesta.
Vamos a ver: si un país X solicita un
préstamo para mejorar su red vial,
desarrollar sus puertos, construir escuelas,
apoyar la agricultura o mejorar la seguridad
nacional, el organismo prestamista,
llámese FMI o cualquiera otro, lo primero
que hace es estudiar la viabilidad del proyecto
y la capacidad de pago del prestatario (gobierno
central del país X). Si las premisas son
correctas, el préstamo se otorga.
Pongamos las cosas de esta manera: el
gobierno central del país X necesita
dinero para impulsar un proyecto y las presiones
políticas internas lo llevan a tomar un
préstamo de alto costo mediante la
colocación de bonos que rendirán
altos dividendos, 14% para ejemplificar. Estos
bonos no serán fácilmente
colocados en Nueva York o en las bolsas europeas
a menos que los compradores (inversores
extranjeros), tengan la seguridad de que los
réditos serán pagados puntualmente
y que a su vencimiento el capital invertido les
será devuelto. Nadie compraría sin
estas garantías.
Vamos a suponer que el inversor tiene dudas
sobre la capacidad de pago del país X,
pero si el FMI otorga el crédito, esto es
garantía suficiente para la
inversión; él siempre
cobrará y con altos intereses. Si a
posteriori el país X tiene problemas de
liquidez, el inversor ya hizo su negocio y el
FMI se lava las manos, pues el riesgo lo
corrió, soberanamente, el librador de los
bonos.
Esto es lo que se llama "responsabilidad
moral", que para el inversor no tiene
cuantía alguna, pero sí para el
FMI o cualquiera otro organismo que así
otorgó el préstamo. Y es
allí que apuntan hoy los dedos acusadores
en Argentina.
Hay voces y ejemplos negativos que resultan
útiles, pues nos dicen 'lo que no hay que
hacer'. Lo ideal sería, igual que hace
una familia, vivir con austeridad y no tomar
préstamos que desborden nuestra capacidad
de ingresos. Los dineros públicos deben
ser cuidados como propios y dejar de lado el
'costo político' en aras de la salud de
la nación. Me imagino cuán
seductor resulta pensar: "Nos" endeudamos,
ganamos puntos políticos y 'jodemos' a la
oposición; total, nosotros ya nos vamos.
¿Muy inteligente, no?
Mejor sería pensar: "cuando veas las
barbas de tu vecino quemar, pon las tuyas a
remojar".
*Dr. en
Medicina.