Domingo 30 de diciembre 2001



A don Lito lo bota la India

¡Por supuesto que no es lo que ustedes están pensando! "La India" es mi moto Royal Enfield que compré cuando fui a la India, hace más de dos años. Amo mi moto, y a pesar de que salí herido del pie derecho, más preocupado estaba por mi moto, la cual quedó depositada en una Texaco y don Lito, rumbo al hospital.

Lito Montalvo

Los primeros en llegar fueron los curiosos que me miraban con cara de lastimera, mientras mi pata echaba sangre. Una señora trataba de sobarme la cabeza y otras decían: "Pobrecito el señor, se ve buena gente".

También así dicen cuando uno se muere, por lo menos ya lo oí en vida. La Cruz Roja de Chalatenango llegó antes de que hiciera uso de mi celular para llamar a mi hijo Rafa, que es médico, después llegó otra cruz colorada y también la PNC, pero al final decidí irme con mi hijo, pues me saldría más barato. Pero no puedo dejar de agradecer al chamaco cruzrojista de Chalate, que con cariño me quitó el calcetín y me revisó el pie y me dijo que no había fractura, y que además me calmó la ansiedad. Lo mismo a los de la de la Cruz Roja de San Salvador, que se quedaron con las ganas de llevarme al hospital y también se quedaron con mi zapato. La verdad es que no me caí, pues con los años que tengo de andar en moto, pecado sería. Me tumbó un gorrioncillo pecho amarillo (léase taxi) de los que creen que la doble línea amarilla sólo está pintada en el pavimento.

La "Péinece" también se portó bien, en especial una agente que dijo llamarse Elsita y aunque ustedes no lo crean, el taxista no huyó, sino que se quedó haciéndose responsable de la pata herida de don Lito.

Claro que hay gente decente en este país. Me llevaron al Hospital de la Mujer, donde no sólo van mujeres, sino algunos que cuando les van a poner las heladas (esposas) les da taquicardia y se hospitalizan.

Quiero agradecer al Dr. Portillo, que me cosió de maravillas, y a la enfermera que me puyó mi nalga con la antitetánica; además que no me cobraron, no por ser don Lito, sino por ser papá de médico.

A don Alfonso el taxista quiero decirle que entiendo que no hubo mala intención y que fue un accidente y que, por lo tanto, no era justo que lo embuchacaran tres o más días, pero que ahora pele más las pepas, en especial con los motociclistas.

No es la primera vez ni la última que me caigo de la moto, porque a pesar de que me han hecho burla de que ya no estoy para moto, no más me cure, volveré a transitar en mi India, la cual sólo perdió la manecilla del embrague. La moto es el vehículo más versátil y más económico de la era moderna, es como el caballo de antes y aprovecho para recomendarle al señor presidente Flores, que por cierto suele pasear en moto allá por Las Pilas, primero para que pavimente la subida a Las Pilas y para que ahora que se ha puesto las pilas con los buseros, se ponga las pilas con los motociclistas. En Taiwán, Bangkok, Bombay, Singapur, etc., lugares que conozco (y él también), la moto es el transporte del pueblo, de la mara que trabaja, de la mara común, de la mara pobre.

En esos países se puede comprar moto nueva hasta por 400 dólares. Las matrículas son gratis y también las licencias y los gobiernos subsidian a los que quieren comprar una moto, les dan créditos blandos con intereses bajos. Aquí los motociclistas pagamos caro por todo, es un lujo andar en moto, a pesar de que miles y miles de salvadoreños soñamos con tener uno de esos vehículos que nos permita la independencia de los buses, con la que se llegaría a tiempo a los trabajos y con lo que se economizarían millones de colones en divisas quemadas en combustible caro. La moto se estaciona casi en cualquier parte, para la moto no hay trabazones ni calles malas ni las arruinamos porque no pesan; no se necesita garaje, se estaciona hasta en la sala de la casa. En Taipei, hasta los ejecutivos utilizan las motos, hombres y mujeres y, según me informé, hay más de nueve millones de motocicletas matriculadas.

Bueno, ya estoy estable, fuera de peligro; cojeo un poco, pero lo de "cojo feo" se me quitará en la medida que me quiten los puntos. No recibí flores ni de izote. Alguien me dijo: "Apéyese" de la moto, don Lito, pueda ser que la próxima vez no encuentre ni quien le diga 'sana, sana colita de rana, cinco para vos y cinco para tu nana...'"

INSERTO: No es la primera ni la última vez que me caigo de la moto. Seguiré en moto, porque es el vehículo de la mara común de este país.


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