A don Lito lo bota
la India
¡Por supuesto que no es lo que
ustedes están pensando! "La India" es mi
moto Royal Enfield que compré cuando fui
a la India, hace más de dos años.
Amo mi moto, y a pesar de que salí herido
del pie derecho, más preocupado estaba
por mi moto, la cual quedó depositada en
una Texaco y don Lito, rumbo al
hospital.
- Lito
Montalvo
Los
primeros en llegar fueron los curiosos que me
miraban con cara de lastimera, mientras mi pata
echaba sangre. Una señora trataba de
sobarme la cabeza y otras decían:
"Pobrecito el señor, se ve buena
gente".
También así dicen cuando uno se
muere, por lo menos ya lo oí en vida. La
Cruz Roja de Chalatenango llegó antes de
que hiciera uso de mi celular para llamar a mi
hijo Rafa, que es médico, después
llegó otra cruz colorada y también
la PNC, pero al final decidí irme con mi
hijo, pues me saldría más barato.
Pero no puedo dejar de agradecer al chamaco
cruzrojista de Chalate, que con cariño me
quitó el calcetín y me
revisó el pie y me dijo que no
había fractura, y que además me
calmó la ansiedad. Lo mismo a los de la
de la Cruz Roja de San Salvador, que se quedaron
con las ganas de llevarme al hospital y
también se quedaron con mi zapato. La
verdad es que no me caí, pues con los
años que tengo de andar en moto, pecado
sería. Me tumbó un gorrioncillo
pecho amarillo (léase taxi) de los que
creen que la doble línea amarilla
sólo está pintada en el
pavimento.
La "Péinece" también se
portó bien, en especial una agente que
dijo llamarse Elsita y aunque ustedes no lo
crean, el taxista no huyó, sino que se
quedó haciéndose responsable de la
pata herida de don Lito.
Claro que hay gente decente en este
país. Me llevaron al Hospital de la
Mujer, donde no sólo van mujeres, sino
algunos que cuando les van a poner las heladas
(esposas) les da taquicardia y se
hospitalizan.
Quiero agradecer al Dr. Portillo, que me
cosió de maravillas, y a la enfermera que
me puyó mi nalga con la
antitetánica; además que no me
cobraron, no por ser don Lito, sino por ser
papá de médico.
A don Alfonso el taxista quiero decirle que
entiendo que no hubo mala intención y que
fue un accidente y que, por lo tanto, no era
justo que lo embuchacaran tres o más
días, pero que ahora pele más las
pepas, en especial con los motociclistas.
No es la primera vez ni la última que
me caigo de la moto, porque a pesar de que me
han hecho burla de que ya no estoy para moto, no
más me cure, volveré a transitar
en mi India, la cual sólo perdió
la manecilla del embrague. La moto es el
vehículo más versátil y
más económico de la era moderna,
es como el caballo de antes y aprovecho para
recomendarle al señor presidente Flores,
que por cierto suele pasear en moto allá
por Las Pilas, primero para que pavimente la
subida a Las Pilas y para que ahora que se ha
puesto las pilas con los buseros, se ponga las
pilas con los motociclistas. En Taiwán,
Bangkok, Bombay, Singapur, etc., lugares que
conozco (y él también), la moto es
el transporte del pueblo, de la mara que
trabaja, de la mara común, de la mara
pobre.
En esos países se puede comprar moto
nueva hasta por 400 dólares. Las
matrículas son gratis y también
las licencias y los gobiernos subsidian a los
que quieren comprar una moto, les dan
créditos blandos con intereses bajos.
Aquí los motociclistas pagamos caro por
todo, es un lujo andar en moto, a pesar de que
miles y miles de salvadoreños
soñamos con tener uno de esos
vehículos que nos permita la
independencia de los buses, con la que se
llegaría a tiempo a los trabajos y con lo
que se economizarían millones de colones
en divisas quemadas en combustible caro. La moto
se estaciona casi en cualquier parte, para la
moto no hay trabazones ni calles malas ni las
arruinamos porque no pesan; no se necesita
garaje, se estaciona hasta en la sala de la
casa. En Taipei, hasta los ejecutivos utilizan
las motos, hombres y mujeres y, según me
informé, hay más de nueve millones
de motocicletas matriculadas.
Bueno, ya estoy estable, fuera de peligro;
cojeo un poco, pero lo de "cojo feo" se me
quitará en la medida que me quiten los
puntos. No recibí flores ni de izote.
Alguien me dijo: "Apéyese" de la moto,
don Lito, pueda ser que la próxima vez no
encuentre ni quien le diga 'sana, sana colita de
rana, cinco para vos y cinco para tu
nana...'"
INSERTO: No es la primera ni la última
vez que me caigo de la moto. Seguiré en
moto, porque es el vehículo de la mara
común de este país.