En la espera del
año nuevo
Aunque 2001 ha sido difícil, los
salvadoreños tienen la esperanza de que
el 2002 será mucho mejor
El Diario de
Hoy
El
año está por terminar y los
salvadoreños se aprestan para recibir el
2002 junto a sus seres queridos. El comercio,
aunque menos agitado que el navideño, ya
causa alboroto en las calles del centro
capitalino, que se ve conmocionado por la
cantidad de compradores, vehículos
particulares y proveedores.
La Calle Rubén Darío
está atestada de ventas de manzanas rojas
y uvas de todo tamaño y color.
El paso de los autos se ha reducido
notablemente por la aglomeración de las
ventas de temporada y los compradores de
última hora.
Los vendedores de la "peatonal"
también están atentos a ofrecer
prendas de vestir de moda a los compradores que
buscan "el estreno" de fin de año.
No obstante, este año, la euforia del
cambio del año no ha sido tan grande como
en anteriores, debido a los terremotos que
sacudieron al país a principios de
año y el ataque terrorista en los Estados
Unidos en septiembre.
Los afiches con bienvenido 2002 no son tan
usuales como cuando el mundo entró el
nuevo milenio en el 2000 y cuando se
habló del Y2K o "error del milenio".
Pese a todos esos acontecimientos, cientos de
salvadoreños han salido a la calle a
ofrecer lo mejor de sí y los mejores
productos, aunque sea una víspera de fin
de año austera pero llena de amor a la
familia y al prójimo.
Ahora sólo faltan pocas horas para que
El Salvador entre a un nuevo año, cargado
de esperanzas.