Analizando
¿Es la democracia
la única opción para la
humanidad?
María
Eugenia Vásquez*
Y la pregunta es válida, todos se
"protegen" bajo el ala protectora del concepto
de democracia, cuando se trata de defender su
propia forma de hacer las cosas dentro de la
labor gubernamental.
El concepto clásico de democracia es
"dar a cada quien lo que le corresponde
según su naturaleza y sus actos"... e
irónicamente está en franca
posición al concepto de justicia, en
donde todos son evaluados bajo iguales
condiciones, sin importar su naturaleza y mucho
menos sus actos.
Siendo las premisas los conceptos antes
mencionados, esto nos viene a resultar que en
nombre de la democracia se han venido cometiendo
un sinnúmero de injusticias... y que en
nombre de la justicia se han otorgado
injustamente cosas a quienes no han luchado por
alcanzarlas... nos estamos volviendo esclavos de
nuestros propios conceptos, nos están
gobernando los conceptos en forma
despótica y mecánica, se nos ha
despojado de la capacidad de discernir.
¿Dónde está entonces el
criterio humano para distinguir lo bueno de lo
malo, lo correcto de lo incorrecto, lo justo de
lo injusto...?
Cada vez hay menos representantes de la
mesura, de la prudencia y sobre todo de la
sabiduría.
Si se trata de dar a cada quien lo que le
corresponde según sus actos y su
naturaleza, pues estamos a merced de muchos que
por la probada incapacidad no tienen la
naturaleza y mucho menos han hecho los
méritos (actos), para haber accedido al
sitio que actualmente ocupan.
En la antigua Roma, exactamente en su
época monárquica y posteriormente
en la época de la República,
existieron varias clases sociales, sin embargo
la movilidad social era grande y muy fuerte, los
esclavos podían alcanzar la libertad y
convertirse en ciudadanos romanos con base en el
trabajo y esfuerzo, los gentiles (o extranjeros)
también podían obtener esa misma
calidad de la misma manera, esto es ciertas
calidades civiles de las que ahora somos
beneficiarios "de gratis", antes se
constituían en logros individuales a base
de mucho esfuerzo, por lo tanto alcanzarlas era
una conquista en principio con uno mismo.
José Ortega y Gasset, en su libro "La
rebelión de las masas", se refiere
específicamente a la misma
situación, desde una óptica en la
que fácilmente se vislumbra que las masas
"democráticamente" van ocupando sitiales
dentro del grupo social casi
automáticamente, sin mayor respaldo moral
para legitimar su posición que la misma
automaticidad.
En mi personal opinión, respaldada por
una serie de cuestionamientos que han venido
desarrollando toda una generación de
pensadores, filósofos, etc..., no creo
que la opinión de la mayoría sea
la correcta y mucho menos que las decisiones
tomadas en mayoría sean serias,
creíbles y sobre todo que convengan a
todos...
Con todo el respeto que me puedan merecer
todos los políticos de este país,
quiero hacerles llegar el sentir de una
ciudadana común y corriente: creo que
estamos abusando de nuestras posiciones, para
gastar en forma despiadada y poco inteligente
los conceptos en los cuales se sustentan
nuestras ya casi decadentes instituciones.
No podemos estar instalados todavía en
posiciones tan extremizadas, tan radicales, si
se supone que todos buscamos lo mismo al
gobernar... quiero creer que eso es... de lo
contrario nos vamos a acabar el país...
somos una raza fuerte, bélica, no
beligerante... esas prácticas
radicalizantes son de principios del siglo
pasado y muy del milenio pasado, ahora ya no
tienen mayor justificación, ni
credibilidad.
* Lic. en
Derecho.