Sábado 29 de diciembre 2001


Analizando
¿Es la democracia la única opción para la humanidad?
María Eugenia Vásquez* 

Y la pregunta es válida, todos se "protegen" bajo el ala protectora del concepto de democracia, cuando se trata de defender su propia forma de hacer las cosas dentro de la labor gubernamental.

El concepto clásico de democracia es "dar a cada quien lo que le corresponde según su naturaleza y sus actos"... e irónicamente está en franca posición al concepto de justicia, en donde todos son evaluados bajo iguales condiciones, sin importar su naturaleza y mucho menos sus actos.

Siendo las premisas los conceptos antes mencionados, esto nos viene a resultar que en nombre de la democracia se han venido cometiendo un sinnúmero de injusticias... y que en nombre de la justicia se han otorgado injustamente cosas a quienes no han luchado por alcanzarlas... nos estamos volviendo esclavos de nuestros propios conceptos, nos están gobernando los conceptos en forma despótica y mecánica, se nos ha despojado de la capacidad de discernir.

¿Dónde está entonces el criterio humano para distinguir lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto, lo justo de lo injusto...?

Cada vez hay menos representantes de la mesura, de la prudencia y sobre todo de la sabiduría.

Si se trata de dar a cada quien lo que le corresponde según sus actos y su naturaleza, pues estamos a merced de muchos que por la probada incapacidad no tienen la naturaleza y mucho menos han hecho los méritos (actos), para haber accedido al sitio que actualmente ocupan.

En la antigua Roma, exactamente en su época monárquica y posteriormente en la época de la República, existieron varias clases sociales, sin embargo la movilidad social era grande y muy fuerte, los esclavos podían alcanzar la libertad y convertirse en ciudadanos romanos con base en el trabajo y esfuerzo, los gentiles (o extranjeros) también podían obtener esa misma calidad de la misma manera, esto es ciertas calidades civiles de las que ahora somos beneficiarios "de gratis", antes se constituían en logros individuales a base de mucho esfuerzo, por lo tanto alcanzarlas era una conquista en principio con uno mismo.

José Ortega y Gasset, en su libro "La rebelión de las masas", se refiere específicamente a la misma situación, desde una óptica en la que fácilmente se vislumbra que las masas "democráticamente" van ocupando sitiales dentro del grupo social casi automáticamente, sin mayor respaldo moral para legitimar su posición que la misma automaticidad.

En mi personal opinión, respaldada por una serie de cuestionamientos que han venido desarrollando toda una generación de pensadores, filósofos, etc..., no creo que la opinión de la mayoría sea la correcta y mucho menos que las decisiones tomadas en mayoría sean serias, creíbles y sobre todo que convengan a todos...

Con todo el respeto que me puedan merecer todos los políticos de este país, quiero hacerles llegar el sentir de una ciudadana común y corriente: creo que estamos abusando de nuestras posiciones, para gastar en forma despiadada y poco inteligente los conceptos en los cuales se sustentan nuestras ya casi decadentes instituciones.

No podemos estar instalados todavía en posiciones tan extremizadas, tan radicales, si se supone que todos buscamos lo mismo al gobernar... quiero creer que eso es... de lo contrario nos vamos a acabar el país... somos una raza fuerte, bélica, no beligerante... esas prácticas radicalizantes son de principios del siglo pasado y muy del milenio pasado, ahora ya no tienen mayor justificación, ni credibilidad.

* Lic. en Derecho.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com