Un oasis en la
crisis
La coronación de Rácing tras
tres décadas de sufrimiento opacó
al menos por un día la crisis
económica argentina.
Agencia
AP
Por
obra y gracia de un Rácing campeón
después de 35 años de amarguras,
el fútbol desalojó ayer de la
atención popular a una agobiante crisis
económica que mantiene en vilo a los
argentinos.
La primera plana de los diarios estuvo
dominada por el fenómeno generado por
Rácing, pero ese no es el único
contraste del fútbol y la crisis.
Millares de fanáticos de Rácing
llevaron su pasión hasta la madrugada en
el céntrico Obelisco, símbolo
emblemático de la ciudad, y en cuyos
alrededores se desató hace una semana un
estallido social que en esa zona derivó
en siete de los 28 muertos registrados en el
país, en medio de la renuncia de Fernando
de la Rúa a la presidencia.
Rácing es campeón luego de tres
décadas y media y sus hinchas llenaron al
aire de armonía, a pesar de las
recomendaciones policiales de que no hubiese
concentración en el Obelisco, por temor a
otro baño de sangre.
Con un equipo sin figuras y que fue
más voluntad que otra cosa, Rácing
alcanzó la meta casi agonizando ya que el
jueves empató 1-1 con Vélez y
superó por tan solo un punto a su escolta
River, que goleó 6-1 a Rosario
Central.
Los festejos por el título se
desparramaron por todo el país y hasta se
dio el inédito caso de que sus seguidores
llenaron dos canchas: la de Vélez, donde
jugó Rácing, y la propia, en la
cual el partido fue seguido en pantalla
gigante.
Estupor periodístico
Impactados por ese hecho y por una
explosión de alegría que
duró hasta la madrugada, los diarios
atribuyeron el mérito de la
consagración a la tenacidad de los
jugadores y el apoyo de una multitud que
copó todos los estadios.
"La fiesta protagonizada por una hinchada que
es todo un espectáculo, vistió al
país de celeste y blanco", tituló
Crónica en su primera plana, en la cual
no existió otro tema que no fuera el
Rácing campeón.
Otro tanto ocurrió con la portada de
Diario Popular, que debajo del titular "¡En
la gloria!" dijo que "(Rácing)
Empató con Vélez y se
desató el festejo contenido por
décadas. Espectacular celebración
en la cancha y en las calles".
"Traigan canchas, que gente te sobra",
tituló a dos páginas el deportivo
Olé.
Página 12 dijo en su tapa: "Si
Rácing consiguió salir
campeón después de 35 años
y atravesando todos los círculos del
infierno, hasta las utopías más
audaces, como que la Argentina salga alguna vez
de esta crisis, parecen ahora menos
disparatadas".
La Nación se preguntó
"cómo es posible que un club que
debió esperar lo que esperó para
dar una vuelta olímpica tenga tantas
generaciones de fanáticos".
Historia de santo
Rácing obtuvo un campeonato nacional
por última vez en 1966 y un año
después fue el primer club argentino en
ganar la Copa Intercontinental. A partir de
entonces empezó a cosechar amarguras e
incluso en 1982 se fue al descenso.
En 1999 entró en un proceso de
quiebra, la cancha y sus sedes fueron cerradas y
su equipo de fútbol dejó de jugar
en el campeonato. Controlado por la justicia y
sin dirigentes visibles, la hinchada
movió cielo y tierra para evitar la
clausura definitiva del club, que parecía
inevitable.
Bajo la presión de la hinchada, que
realizó movilizaciones frente a los
centros del poder, sectores políticos y
judiciales enhebraron una serie de artilugios
legales que permitieron que el club volviese a
funcionar.
Uno de los domingos en que Rácing no
jugó por estar impedido de hacerlo,
más de 35,000 de sus fanáticos
fueron al estadio tan solo para alentar y
cantar.
Fue el sexto título de Rácing
en la era del fútbol profesional, que se
inició en 1930.