Viernes 28 de diciembre 2001


Tema para meditar
¿Quién soy yo?
Edgar López Bertrand*

Las presiones y problemas de la vida moderna conducen a muchos a una búsqueda afanosa de un significado y propósito para su vida. Hemos visto algo de lo que Dios es, pero ¿y nosotros? ¿Por qué existimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Tiene significado o propósito la vida humana? Lo primero que debemos aclarar es que el hombre no "existe" meramente. Es más que una acumulación accidental de átomos que, por alguna razón forman lo que llamamos "un ser humano".

La Biblia nos dice que fue específicamente creado por un Dios Sabio y Santo. Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó. El hombre es mucho más que un animal altamente desarrollado o un simio refinado. Es tan diferente a lo animales como los animales a los vegetales, o los vegetales a los minerales. En lo que se refiere al tamaño, el hombre es diminuto comparado con el sol, la una y las estrellas, pero Dios le ha dado una posición singular y honorable en el universo.

Esto se ve en uno de los primeros mandamientos de Dios al hombre: señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. El hombre se convirtió en el representante personal de Dios sobre la tierra, con autoridad sobre todas las otras criaturas vivientes. También se le dio al hombre una dignidad especial. Fue creado "a imagen de Dios". Esto no significa que fuese hecho al mismo tamaño o forma de Dios (hemos visto que Dios no tiene "tamaño" o "forma"), ni que fuese una miniatura de Dios, poseyendo todas sus cualidades en pequeñas cantidades. Significa que el hombre fue creado como un ser espiritual, racional, moral e inmortal, con una naturaleza que era perfecta. En otras palabras, era un verdadero reflejo del carácter santo de Dios.

Más aún, el hombre escogió obedecer, alegre y constantemente, todos los mandatos de Dios y, como resultado, vivía en perfecta armonía con Él. ¡El hombre no tenía una "crisis de identidad" en aquel entonces! Sabía exactamente quién era y por qué estaba en el mundo, y obedientemente ocupó lugar que le fue dado por Dios. No era sólo el hombre quien estaba satisfecho con su oposición, ¡Dios estaba satisfecho con el hombre! Sabemos esto porque la Biblia nos dice que cuando su obra de creación estuvo completa, vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.

Personas perfectas vivían en un medio ambiente perfecto, en perfecta armonía entre sí, y en perfecta armonía con un Dios perfecto. ¡Pero esa no es ahora la situación! ¿Qué fue lo que ocurrió?, el pecado de la desobediencia, y el querer ser como Dios, causa la caída estrepitosa del hombre, perdió su estatus de amigo de Dios al querer ser como Dios; gran error del género humano, pues Él no comparte su Gloria con nadie. Por esa razón, el hombre en la actualidad carece de una identidad uniforme, paulatinamente nos hemos ido separando de la amistad con el Señor, lo que otros llamarían: que se perdió la comunión con el Creador, consecuentemente el hombre de hoy en día, en su mayoría, está descontento consigo mismo, por lo que tenemos un caos moral alarmante.

Es por eso que los hombres no saben su objetivo o destino, no saben quiénes son y por qué estamos como estamos, y mucho corren a hacerse adictos al alcohol, las drogas, a la música, al ejercicio físico; se entregan sin reparo a los placeres de la carne, y sus consecuencias son enormes y lo peor de todo, es que no saben cómo regresar a Dios. El Señor nos hizo a su imagen y semejanza, esa identidad está extraviada, por lo tanto para saber el "quién soy", tenemos que remontarnos a la creación y recuperar esa imagen y semejante como Dios nos creó hace unos seis mil años. ¿Y cómo se logra? Naciendo de nuevo. ¿Y eso cómo ocurre? Por la Fe en Jesús, creyendo de todo corazón en el sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario, y creyendo además en Su Resurrección de los muertos, a esto se le llama el nuevo nacimiento, o como se podría decir la recuperación de una verdadera identidad, y el reconocimiento del verdadero propósito para con el hombre. ¿Qué es lo que confunde a muchos?, ¿qué hago yo en este mundo?, ¿cuál es el propósito de mi existencia en esta tierra?

Vale la pena mencionarle a aquellos que no tienen interés en su persona, los que han perdido el deseo de seguir viviendo, que lo que se ha perdido es el propósito de Dios para la vida de cada uno de ellos. La Biblia dice en el primer mandamiento: "Hemos sido creados por Dios para adorarle por sobre todas las cosas", y el hombre ha querido adorarse a sí mismo y no tomar en cuenta a su Creador, quien conoce cómo regresarte tu verdadera identidad.

* Pastor.


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