Jueves 27 de diciembre 2001


Recreación del poeta triste

La biografía es un difícil ejercicio literario, por la estricta fidelidad en el dato que este género requiere; pero, un experimento de mayor dificultad es la recreación imaginaria de la vida de un hombre, a partir de datos dispersos, de testimonios cargados de sobreprotección de la imagen, del emotivo recuerdo, el riesgo de la distorsión y otras impurezas que tienden a mitificar, antes que a describir e informar.

Rolando Monterrosa

Al escribir la "recreación biográfica" del poeta Alfredo Espino, el autor Francisco Andrés Escobar transita con buen pie por una accidentada topografía, en la que es fácil tropezar.

La biografía exige la mención exacta de lugares, fechas, episodios sobre el sujeto y su entorno; la recreación biográfica, en cambio, es el imaginar, el casi adivinar, lo que el personaje pudo haber hecho o dicho en circunstancias más o menos conocidas.

En su libro "La lira, la cruz y la sombra - Biogra-fía de Alfredo Espino", editada por Concultura, Francisco se aproxima al poeta como un paleontólogo que reconstruye la totalidad de un ejemplar jurásico, a partir de un pequeño hueso.

Toma como referencia, además de los poemas, lo poco que se sabe sobre la timidez, el alcoholismo, la sospechada homosexualidad y el presunto suicidio del poeta, para recrear la vida de este.

Comienza con una entrevista imaginaria. Debo confesar que empecé a leerla con un poco de escepticismo, pero a medida que iba avanzando en el diálogo, este adquiría tal verosimilitud e interés que me llevó a leer de un tirón todo el volumen.

También incluye en su libro una pieza teatral en la que los protagonistas, si bien sólo los llama "Él y Ella", se intuye son los padres del poeta. La obra, en dos actos, se desenvuelve con gran vigor dramático. En ella, la pareja expresa su culpa por el triste destino del hijo.

Francisco logra efectos que dan credibilidad a lo que uno sabe es sólo ficción: lo imaginado enlaza tan bien con el hecho real que ambos se ajustan entre si como la pieza de un rompecabezas con su par correcto.

Otro rasgo de refinada audacia literaria, por parte de Francisco, son los trozos imaginarios del diario de Espino. Supone con mesura, hasta ese sutil límite en el que sólo al lector le es lícito complementar lo supuesto.

Me quedo corto al decir cuanto me ha gustado esta recreación biográfica del autor de "Jícaras Tristes", escrita con mucho atrevimiento, sí, pero con una justa medida de delicadeza, respeto y, sobre todo, con singular ingenio.

Y, gracias a Miguel Huezo Mixco quien, con este interesante libro, me hizo el más grato regalo de la temporada.

¡Les deseo a todos un próspero Año 2002!


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]


Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com