Berlín
recuerda a Marlene Dietrich
Su imagen sensual no desaparecería
nunca más de la escena mundial a partir
de su participación en "The blue
angel"
- Alemania
- Reuters.-
Marlene Dietrich murió hace una
década aborreciendo a Berlín
debido a que muchos en su tierra natal la
habían acusado de traidora, pero la
ciudad ya ha dejado de criticar a la
mítica estrella de cine a medida que se
acerca el centenario de su nacimiento.
Una ola de exhibiciones en museos, conciertos
musicales, documentales de televisión y
homenajes fílmicos ha rendido tributo a
Dietrich por el aniversario número 100
del nacimiento de la diva alemana, a cumplirse
el próximo jueves.
"Existe una fascinación imperecedera
por Marlene Dietrich, ya que ella siempre
polarizó a la gente y siempre fue capaz
de agitar las cosas", dijo Werner Sudendorf,
autor de una biografía de Dietrich y
curador de una exhibición sobre la
artista en Berlín.
"(Dietrich) siempre será un
símbolo para el siglo XX. Fue actriz,
cantante y una heroína política
reacia. Fue un microcosmos de la historia
germano-estadounidense en el siglo pasado",
señaló el autor en una entrevista.
Un símbolo
Nacida el 27 de diciembre de 1901 y bautizada
con el nombre de Marie Magdalene Dietrich, la
actriz se convirtió en la bomba rubia que
se hizo famosa a la edad de 20 años.
Dietrich luchó en la década de
1920 en los teatros locales como cantante y
actriz de intervenciones cortas antes de
estampar su firma como una vampiresa en "The
Blue Angel" (El ángel azul) en 1930.
Ese rol como la cantante Lola-Lola de un
cabaret de Berlín en la película
de Josef von Sternberg, rodada en alemán
e inglés, lanzó su carrera y
pavimentó el camino para su traslado a
Hollywood.
Su voz ronca, grandes pómulos y
maravillosas piernas largas electrificaron
durante décadas al público
cinéfilo.
"Dietrich fue una estrella manufacturada, una
obra de arte producida por su descubridor Josef
von Sternberg, aunque ese es sólo un lado
de la moneda", escribió el
periódico suizo Neue Zuercher Zeitung.
"Ella no fue un objeto sexual, sino un sujeto
de sexualidad, la encarnación del sexo
mismo", agregó.
Dietrich, que ha sido considerada
también un icono para los homosexuales,
no sólo fascinaba a los hombres: un museo
de Berlín ha abierto una
exhibición dedicada al "lado lesbiano" de
Dietrich. Siempre excéntrica, Dietrich se
ponía pantalones, tuxedos y trajes para
hombres mucho antes de que las mujeres los
usaran.
"La forma en que se sentaba seductoramente en
la silla en 'The Blue Angel' ha quedado grabada
en la memoria de la gente alrededor del mundo.
No importa que Madonna y otras la imitaran
más tarde. Todos recordamos la escena con
Marlene Dietrich", dijo Sudendorf.
Relación amor-odio con
Berlín
Otros papeles cinematográficos
incluyen "The Scarlet Empress" en 1934; "A
Foreign Affair" en 1948, y "Judgment at
Nuremberg" en 1961; muchos de ellos transmitidos
en la televisión alemana este mes.
La carrera de Dietrich fue formada por la
decadente escena fílmica y teatral del
Berlín de antes de la guerra, pero se
volvió famosa después de mudarse a
Estados Unidos, donde se nacionalizó
estadounidense en 1937.
La actriz rechazó los intentos de los
nazis de que regresara a Alemania y
después se vistió con uniforme
estadounidense para actuar ante los soldados en
los frentes de batalla durante la Segunda Guerra
Mundial.
Los nazis denunciaron a Dietrich por
"asociarse con los judíos" -calificativo
que le daban a muchos actores y artistas que,
como ella, huían al exterior- y
también hacían discretas
aproximaciones para persuadirla a que retornara.
Sus actuaciones en tiempo de guerra para
entretener a los soldados aliados provocó
resentimiento en Berlín. Cuando
regresó a su país para ofrecer un
concierto en 1960, fue recibida con protestas,
con algunos manifestantes llamándola
prostituta y afiches que decían "Vete a
casa, Marlene".
Pero tuvo una cálida recepción
en el interior del abarrotado teatro, donde
subieron el telón 18 veces, para que
reapareciera. Dietrich, sin embargo, se
sintió profundamente herida y dijo:
"Nunca volveré a Alemania. He tenido a
muchas personas insultándome, suficientes
manifestaciones, suficiente amor-odio".
Unos cuantos comentarios agrios, que
precedieron a su visita a Alemania en 1960 y su
sepelio en 1992, fueron leídos durante un
homenaje musical que se le brindó en
Berlín.
"Tú deberías ser linchada,
tú, miserable criminal de guerra", rezaba
una carta escrita en 1960 por unas mujeres y
leída por un actor.
Aunque Dietrich regresó a Alemania
sólo en dos ocasiones después de
la guerra -en 1947 y 1960- la artista, no
obstante, escogió la capital alemana como
su lugar de descanso final tras la caída
en 1989 del Muro de Berlín.
La actriz estuvo muy solitaria en las
últimas décadas de su vida y
murió en París en 1992.
Apareció por última vez en un
documental (solamente su voz) narrado en 1985
por Maximilian Schell, en el que la actriz da
órdenes fuera de la pantalla al
entrevistador-director.
"Nadie vio a Marlene Dietrich como una
anciana, no hay fotos ni filmes. Dejó su
imagen de mujer seductora y eso es lo que
todavía se conoce alrededor del mundo",
dijo Sudendorf.
El entierro de Dietrich en Berlín en
1992 estuvo marcado por la controversia y la
ceremonia cívica oficial fue cancelada,
debido al resentimiento latente. La tumba de
Dietrich ha sido profanada algunas veces por
grupos de vándalos. La policía
encontró una vez las palabras "prostituta
que usa pieles" hechas con pintura roja en su
lápida.
A pesar de su vida llena de controversias, la
Dietrich se convirtió en todo un
icono.