Hubo
villancicos y entrega de juguetes
Navidad detrás
de las rejas del Centro Penal La
Esperanza
Muchos coincidieron en que, si pudieran
pedir un deseo de Navidad, éste
sería estar con su familia en su
hogar
- Verónica
Ferrufino
- El Diario
de Hoy
En
el Centro Penal La Esperanza, conocido como
"Mariona", también es Navidad.
En el sitio se observan ojos llenos de
esperanza y espíritu navideño.
El motivo de la alegría son los
villancicos que un grupo de niños de la
Iglesia Nuestra Señora de la
Presentación ha llegado a cantarles.
José Daniel Polío, de 37
años, abraza a su esposa y a dos de sus
ocho hijos, mientras observa la pastorela que
está por finalizar.
Él tiene cuatro años en el
penal y su condena es de 30. Pero no pierde las
esperanzas de salir antes debido a su buena
conducta.
Su esposa se mira fatigada, y no es para
menos. Cuando apresaron a su marido, ella
asumió la responsabilidad de dar de comer
y sacar adelante a sus hijos sin ninguna ayuda
más que la de su trabajo como vendedora
de verduras en el Mercado Central.
Todos los días, esta madre deja solos
a sus hijos y viaja desde un caserío de
Santo Tomás hasta el centro de la
capital.
"Estos cuatro años he sufrido mucho.
Salgo a las 5:00 de la mañana y llego
hasta las 7:00 de la noche y no puedo darle a
mis hijos todo lo que se merecen, porque yo sola
no alcanzo. Antes, yo cuidaba de ellos; ahora,
pasan solitos", dice.
Según Polío y su esposa,
él fue apresado injustamente por estar en
el lugar y la hora incorrectas.
Sin embargo, el padre no desfallece y
continúa su vida de la mejor manera
posible. En el penal trabaja de aserradero o
elabora artesanías para ayudarle, de
alguna manera, a su esposa e hijos.
Como José Daniel, hay muchos reos que
están en las cárceles a la espera
de recibir una condena. Y es, en esta
época, cuando la carga se hace más
pesada y difícil de dominar.
Por esta razón, Confraternidad
Carcelaria -grupo de laicos que trabajan
evangelizando a los internos de Mariona- junto a
parroquias, clubes de beneficencia y empresas
solidarias, organiza actividades
navideñas para que el reo y su familia
compartan las celebraciones de la
época.
Esperanza
"Lo principal es el acercamiento del interno
con sus hijos, para que, cuando salga, pueda
integrarse otra vez a su familia", afirma
María del Carmen Jiménez,
coordinadora del programa.
Los internos y sus familias disfrutaron todo
el sábado anterior de villancicos,
pastorela, entrega de juguetes, dinámicas
y presentaciones teatrales.
Por primera vez, este año, los reos
cantaron villancicos ofrecidos por los
niños de la Iglesia Nuestra Señora
de la Presentación que por dos
años consecutivos han alegrado su
estancia en prisión.
En esta Navidad, hay sueños,
ilusiones, deseos y buenos propósitos
entre los que están privados de
libertad.
"Por favor, ayuden a mi hijo"
El hermano mayor era quien sostenía a
la familia de Fredy William. Él
está en la cárcel
María del Carmen Alvarenga, de 48
años, es la madre de Fredy William y de
otros seis niños más. Su hijo
mayor, José, de 32 años, fue
capturado hace tres meses y no se sabe
cuánto más estará
ahí.
Antes, José le ayudaba a vender dulces
y a cuidar a sus hermanos. Desde que está
en prisión, María del Carmen pide
limosna, de bus en bus, con Fredy en los
brazos.
Con lo poco que le dan, sostiene a sus hijos,
pero no alcanza para el tratamiento del
pequeño. "Le pido a las personas de buen
corazón que ayuden a mi hijo", dice.
El tratamiento consiste en cambiarle al
niño, cada seis meses, los aparatos
ortopédicos que le ayudan a caminar. Este
procedimiento debe seguirlo por seis años
más, pues Fredy podrá ser operado
hasta que cumpla los 12 años.
Él es atendido en el Centro de
Rehabilitación de Inválidos. Si
desea ayudarlo, puede hacerlo en Caseta del
Cerro Partido, caserío El Mango, Santa
Bárbara, Chalatenango.