Robo de abono en
Jerusalén
Además del extravío, existen
evidencias de que el fertilizante donado
quedó en poquísimas manos.
El Diario de
Hoy
Una importante cantidad de fertilizante
donado por una comunidad japonesa a los
habitantes de Jerusalén
desapareció de las bodegas de un
ineficiente banco de esa ciudad.
Los donantes pretendían que con las 15
mil toneladas de abono que se enviaron a
Jerusalén se favorecieran a agricultores
pobres que cultivan trigo para elaborar pan.
El problema es que no sólo se robaron
más de 11 mil quintales de las bodegas
del banco de Jerusalén, sino que existen
evidencias que demuestran que más de la
mitad de la donación quedó en
manos de grandes empresarios que se dedican a
revender fertilizante en los mercados de esta
tierra, que se extiende desde el Mar
Mediterráneo hasta el río
Jordán.
Los japoneses enviaron la donación con
el propósito de no impedir que se
molestara, de nuevo, a Jesús de Nazaret,
pidiéndosele que multiplicara los
panes.
De acuerdo con los cálculos que ahora
se hacen, el robo y el acaparamiento de
fertilizante en pocas manos no dejará
más opción que pedirle de nuevo a
Jesús que multiplique esos panes, como
cuando maravilló a todos a la orilla del
mar de Galilea y dio de comer a más de
cinco mil personas.
Investigaciones realizadas demuestran que los
grandes empresarios aceptaron el acaparamiento
del fertilizante. Los japoneses manifestaron su
malestar por lo ocurrido.