Arte
puro en una cinta
El Señor de los
anillos
Por primera vez, tres películas se
filman al unísono. Y los productores
tienen que aprender a venderlas
- Estados
Unidos
- Agencias.-
Incluso antes del estreno de "The Fellowship
of the Ring", la primera parte de la
trilogía fílmica basada en la obra
Lord of the Rings, de J.R. Tolkien, New Line
Cinema contempló un novedoso plan de
distribución para conseguir que quienes
disfruten de la película, vuelvan a verla
por lo menos una vez más.
La fantástica epopeya de dos horas y
58 minutos de duración, sobre una colosal
batalla entre el bien y el mal en un mundo de
elfos, enanos, hechiceros, trasgos y calzados
hobbits, termina como termina el primer volumen
de los libros de Tolkien, con una nota de
suspenso. Pero no sale nada en pantalla que
indique que el relato continúa, ni hay
ninguna escena de avance de ninguna de las dos
partes siguientes, que son The Two Towers, que
se estrenará en la Navidad de 2002, o The
Return of The King, programada para diciembre de
2003.
Michael Lynne, jefe ejecutivo de New Line,
dice que la compañía no
quería echar a perder la experiencia de
ver la primera película para los que
tanto han esperado una gran versión
cinemática de la clásica obra de
Tolkien.
Pero una vez que la película estuviera
exhibiéndose algún tiempo, es
posible que el estudio cimenatográfico no
se cohiba tanto.
"Estamos pensándolo", dice Rolf
Mittweg, presidente de distribución
mundial y mercadeo de New Line. "Pero tenemos un
plan que posiblemente sea innovador.
Dependerá del nivel de taquilla de la
película y de lo que dure en
cartelera".
Según dice Mittweg, el plan esencial
es que en algún momento de la temporada
de exhibición, que el estudio espera dure
hasta marzo, New Line enviará rollos
nuevos que incluyan, después de los
créditos de cierre, algún avance
de The Two Towers.
En el horno
Es cada vez más común que las
compañías cinematográficas
que estrenan algo con mucho éxito saquen
después algún detalle extra que
hace que la gente vuelva a ver el filme. La
película Monsters, Inc., de gran
éxito de taquilla, añadió
durante los créditos de cierre algunas
secciones de diálogo que contenían
supuestos errores cómicos.
El mismo patrón se seguirá
después, cuando se exhiba The Two Towers
en 2002: poner algún avance corto del
tercer segmento poco después de
principios de año, y uno un poco
más largo al final de la primavera.
Según dice Mittweg, New Line planea sacar
las versiones de vídeo y de DVD de The
Fellowship of the Rings en agosto; en
éstas habrá un avance mucho
más largo de The Two Towers, incluyendo
diálogos y datos sobre la trama.
Ese avance largo, que empezará a salir
en los cines al mismo tiempo, se
utilizará extensamente para la
promoción de la segunda parte, en el
otoño y a principios de las fiestas,
hasta que ésta se estrene en
diciembre.
Lord of the Rings, de J. R. Tolkien, ya es
más que una novela. Se ha convertido en
un culto de acólitos que se prosternaron
ante su mitológico altar al cumplir los
10 años. Así, muy
poéticamente, lo refiere Anthony Lane,
crítico de la revista New Yorker, en un
ensayo títulado The Hobby of the Hobbits.
Al director Peter Jackson le han confiado
dizque $4OO millones para tres capítulos
que se estrenarán sucesivamente desde
esta Navidad a la del 2003. Filmando en su Nueva
Zelanda natal, Jackson no ha escatimado ni un
penique del generoso presupuesto, porque la
fotografía panorámica, la
dirección artística y los efectos
especiales son indiscutiblemente monumentales.
Cada vez que surge el riesgo de aminorar el
ritmo con sacramentales peroratas, surge una
batalla, un terremoto o un pelotón de
monstruos para inyectar urgente adrenalina.
Ian Holm es un Bilbo tan ambiguo que mantiene
constante interés por averiguar
qué pretende hacer con el tan codiciado
anillo del título. Ian McKellen es un
Gandalf tan gloriosamente patriarcal que su
fallecimiento a la mitad casi deja al filme de
padre desconocido. Pero sigue la saga con Frodo
(Elijah Wood), que abre en demasía sus
ojos azulísimos y delega la acción
en los hiperactivos Aragorn (Viggo Mortensen) y
Boromir (Sean Bean) siempre prestos a sacar de
apuros a los hobbits.
Es una película monumental, para la
que no se escatimó gasto.
El Señor de los anillos es una
verdadera obra del cine actual.