Lunes 24 de diciembre 2001


Sting
La dulce escala del dolor

El ídolo británico reflexiona sobre un mundo que no puede darse el lujo de perder la alegría

Elysa Gardner
Estados Unidos

"La ironía no se puede trasladar a la letra impresa. Por eso nunca soy irónico en mis grabaciones", dijo Sting, la súper estrella del rock dirigiéndose a la grabadora. Al no obtener respuesta alguna, se acercó más y le gritó: "¡Nunca!".

Muy bien, al parecer Sting está actuando un poco errático esta tarde.

"No duermo desde hace tres días", explica, sentado en la sala de su agradable apartamento con vista a Central Park.

Pero rápidamente se aclara cuando la conversación gira en torno a su nuevo disco compacto... All This Time, que salió a la venta hace unos días. El primer álbum en vivo de Sting en 15 años muestra canciones que reflejan toda su carrera, desde el temprano éxito del grupo Police, Roxanne, hasta las canciones de su más reciente trabajo como solista, el multiplatino disco Brand New Day, de 1999.

Las pistas (que brindan nuevos arreglos y agradables giros en los arreglos de cuerdas, reconfirmando la inclinación por el jazz del cantante y compositor) fueron grabadas durante un concierto que brindó ante unas 200 personas, la mayoría de ellas ganadoras de un concurso de los miembros de un club de admiradores, en su casa en la Toscana, Italia.

"No quise grabar un show en un estadio descomunal, tal como se hace con la mayoría de los álbumes en vivo", dijo Sting. "Yo quería crear algo mucho más personal e íntimo: algo más parecido a una carta de amor y no a un ruidoso concierto. Y sabía que podía invitar a unas 200 personas de todo el mundo a mi casa, porque yo sé bien cuán respetuosos son mis admiradores".

En Toscana

La presentación (que también es el centro de un especial de televisión de tres horas de duración, titulado Sting in Tuscany... All This Time) también tenía la intención de ser una fiesta para Sting y su banda, que habían estado de gira durante dos años.

"Fue la culminación de una semana de alegría, de estar en Toscana bebiendo vino y comiendo deliciosas comidas, y divirtiéndonos volviendo a hacer los arreglos a las canciones".

Pero, sin saberlo ni él ni nadie, Sting había escogido la fecha equivocada para tal celebración: el 11 de septiembre.

"Todos estábamos almorzando cuando llegó la noticia de la espantosa masacre que había ocurrido", recuerda. "El estado de ánimo de todos cambió completamente. ¿Si me sentía con ánimo de cantar? ¡De ninguna manera! Lo que quería era sentarme en algún sitio y llorar. Pero teníamos un encuentro organizado, y como somos un grupo democrático, todos dijeron: 'Tenemos que tocar. Esto es lo que nosotros hacemos: somos músicos. Y tenemos a toda esta gente que ha venido de todas partes. Hay que lidiar con esto".

Así pues, Sting planteó un compromiso. Ellos interpretarían una canción (la elegíaca Fragile, que él consideró apropiada teniendo en cuenta las circunstancias) y después, por respeto, canceló una transmisión internacional del show por internet y observó un momento de silencio.

"Escuché por lo menos a dos miembros de mi banda llorar, y a otras personas en la audiencia", dijo Sting. "Yo dije: Muy bien, el webcast está cancelado; somos sólo nosotros aquí, en este hermoso patio en este día terrible. ¿Qué podemos hacer? Y escuché a ese mar de gente diciendo: Queremos música. Era mi tarea brindar esa especie de terapia instantánea. Comencé poco a poco, pero a medida que avanzaba la noche, el ánimo cambió. Primero fue de sanación, después de desafío y, por último, de verdadera alegría. Nos dimos cuenta de que teníamos el derecho de expresarnos nosotros mismos, lo cual es algo que el terrorismo trata de destruir".

Efectivamente, la tragedia afectó la lista de canciones de Sting.

"En verdad, yo no quería cantar Englishman in New York, parecía algo demasiado alegre y frívola. Every Little Thing She Does Is Magic, tampoco parecía adecuada. Y también cambió la forma en que tocábamos. Normalmente me puedo apartar bastante emocionalmente de lo que estoy cantando, porque siento que si he escrito la música y la letra, ya ellas bastan para transmitir emoción. Pero aquí, yo me sentía abrumado la mayor parte del tiempo, y eso se puede oír en mi voz. Y la banda tocó con los sentimientos a flor de piel. Todos nos sentíamos confundidos y asustados y furiosos, en proporciones variables".

Más tarde, Sting cancelaría otros encuentros musicales en Italia, al igual que una fiesta previa a su cumpleaños (cumplió 50 el 2 de octubre) en Marruecos.

Luego, regresó a Manhattan a finales de octubre, brindando un concierto gratuito en Bryant Park.

Sting se sintió muy tocado por los acontecimientos del 11 de septiembre.


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