Lunes 24 de diciembre 2001


San Miguel
Fiscalía pide colaboración a gobiernos locales

Mentiras en partidas de defunción

La familia de un fallecido está obligada a informar a las autoridades sobre el deceso, para que estas constaten las verdaderas causas de la muerte

Evelyn Granados
El Diario de Hoy

Falso testimonio o fraude procesal. Por cualquiera de esos dos delitos podrían ser procesadas las personas que dejan de informar a las autoridades sobre muertes violentas o sospechosas.

Es un deber de todo ciudadano avisar a las instituciones de seguridad pública sobre los decesos ocurridos. De esa forma, se contrarresta la impunidad.

Sin embargo, muchas familias recurren a testimonios de testigos para llenar el requisito impuesto por las alcaldías. Sólo de esa forma, obtienen la partida de defunción para enterrar a sus finados.

"Vienen y traen los documentos personales del muerto. Si fallece en centro asistencial entregan la constancia médica. Si muere en su casa de habitación, sólo necesitan traer los testigos...", explicó Edgar Ulises Argueta Penado, jefe del departamento de Registro de la Alcaldía de San Miguel.

En un mes, la comuna migueleña extiende alrededor de 90 partidas de defunción.

Para la Fiscalía en esa ciudad, las partidas de defunción fundamentadas en declaraciones de testigos son ilegales. Sobre todo, si las muertes ocurrieron en hechos violentos o sospechosos. No hay una verdadera constancia de los hechos.

La ley lo manda

Incluso, los fallecimientos por enfermedad podrían ser la fachada de un asesinato.

El informe forense es un requisito de ley. De lo contrario, la duda sobre las muertes aparece. Así, lo dio a entender el fiscal Jimmy Roberts Castillo, jefe de la Unidad de Vida, de la subregional de la Fiscalía de San Miguel.

Para el abogado, las alcaldías caen en una ilegalidad al entregar las partidas de defunción. El hecho se agrava si las muertes son producto de circunstancias violentas o irregulares.

Después, las familias y los gobiernos locales exigen justicia a las diferentes entidades que conforman el sector judicial.

Tales apreciaciones surgen, después que la familia de una menor obstaculizó la labor de fiscales y forenses, la noche del 18 de diciembre.

La infante murió de una herida de bala en la cabeza en el cantón San José de Quelepa, San Miguel.

Este caso no ha sido el único que han enfrentado las autoridades en el oriente del país. El 8 de diciembre, en Ciudad Barrios, los parientes de Rigoberto Nicasio Fuentes Romero, se opusieron al traslado del cadáver hacia Medicina Legal.


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