Lo que
yo quiero para mi país
Una carta especial a
Santa Claus
RAFAEL
RODRIGUEZ LOUCEL*
e-mail:
rloucel@utec.edu.sv
Estamos
en diciembre, el último mes del
año en el cual se observan luces
artificiales, se originan expectativas, renacen
esperanzas y se renuevan costumbres; entre
éstas últimas sobresalen las
peticiones de regalos que cuando niños
realizábamos a través de una carta
a un personaje que todavía se le observa
representado por un actor o empleado en
películas y almacenes: Santa Claus.
Recurro a ese mundo de ilusiones para realizar
peticiones, de lo que yo quisiese fuese
mí país.
Desearía que en mi país
existiera una coexistencia social caracterizada
por: una seguridad personal, sin violencia
física y sin amenazas constantes;
ausencia de instrumentos ocultos de
opresión no necesariamente
físicos, pero que sí generan
inseguridad ciudadana; que no hubiesen presuntos
culpables sin ser sometidos a un juicio en el
menor tiempo posible. Un país en el que
no existan violaciones a los derechos humanos de
ninguna índole y prostitución
precoz como fenómenos sociales.
Me gustaría vivir en un país
con un estado de derecho que posibilite librarse
del temor y el disfrute de las libertades. Un
sistema de justicia capaz, imparcial,
equitativo, que ignore la pobreza, el rango y la
afiliación como elementos de favoritismo
o endurecimiento de aplicación de la ley;
un sistema judicial que opere eficazmente para
que potencie la protección de las
libertades y los derechos humanos, que erradique
la violencia, el crimen, el secuestro y otras
formas delictivas, dando así pauta para
un ambiente caracterizado por la libertad y
acatamiento de la ley sin discriminación
alguna.
Quisiera vivir en un país sin
tráfico de influencias o más
directamente sin el fenómeno conocido
como corrupción y en la cual el dinero y
el poder no menoscaben la independencia del
sistema judicial y la equidad e imparcialidad de
la justicia; un país en el cual no exista
una tolerancia perniciosa del crimen organizado,
en el cual los encargados de administrar
justicia sean respetuosos de la ley con jueces y
fiscales de mucha credibilidad que promuevan la
confianza del sistema como un todo; un espacio
físico en el cual los jurados
proporcionen veredictos de acuerdo con la ley y
la evidencia, y un cuerpo policial que no
infunda temor y hostilidad, ni que participe en
una forma visible o disfrazada en el maltrato al
sospechoso y que se caracterice por su falta de
ética. En pocas palabras: una justicia
transparente y sin compromisos.
Una petición esencial es desear vivir
en una sociedad que se le reconozca por
democrática, partiendo de la existencia
de un sistema de igualdad de oportunidades que
le permita a todos los ciudadanos la posibilidad
de acceso a la libertad y la solidaridad,
identificadas ambas con el desarrollo humano.
Quisiera también tener posibilidad para
participar en la adopción de las
decisiones a través de una libertad de
prensa y una libertad de expresión que
permita emitir opinión sin temor a
represalias. Ese deseo nace de la inquietud de
la ciudadanía consciente que reclama una
trasparencia y una responsabilidad en la
gestión gubernamental, porque la
formulación de políticas
gubernamentales sin la participación
ciudadana niega la igualdad de oportunidades,
obstaculiza el desarrollo humano y desconoce la
democracia.
Anhelo una igualdad de oportunidades que
considerara el acceso al trabajo como un medio
para lograr una mejor calidad de vida y la
posibilidad de habilitar a las personas a la
sociedad con dignidad y autoestima. Igualmente
me agradaría un país en el cual
todas las personas sean reconocidas como parte
importante de un sistema eleccionario con la
suficiente credibilidad, con una
participación masiva como una forma
efectiva de que esa sociedad decida su propio
destino a través de un gobierno
representativo, logrando al mismo tiempo crear
en todos los ciudadanos un sentido de
pertenencia.
En ese deber ser de sociedad se concibe un
gobierno con un Poder Legislativo elegido
democráticamente, un Poder Judicial
independiente y un Poder Ejecutivo que pueda
tener una independencia integral y razonable en
la formulación de políticas; esa
sociedad debe ser abierta para consolidar la
participación, la influencia, la
expresión y la responsabilidad. En ese
contexto un gobierno democrático
constituiría el marco político
ideal para la realización de los derechos
humanos basado en la extensión de los
derechos civiles y políticos,
principalmente el derecho a participar en la
vida política; permitiendo que se
expresen opiniones en la adopción de las
decisiones. La necesaria libertad de
participación, expresión y
asociación, proporcionaría una
sensación de injerencia, no limitada a
emitir un voto, sino a una participación
activa y real en las decisiones y
acontecimientos que determinan nuestras
vidas.
Ansío, finalmente, para que pidan
otros, una mejor distribución del
ingreso, una amplia y numerosa clase media,
menos pobreza, mejores servicios de salud y una
educación para todos. ¡Feliz Navidad
y próspero Año Nuevo!