¡Ganó el
mejor!
Con un gol de Adonay Martínez sobre
el cierre del tiempo suplementario, Alianza
derrotó a Firpo 2-1 y se coronó
campeón del Apertura 2001. El gran
mérito albo residió en la
disposición ofensiva que mantuvo a lo
largo de los 120 minutos.
Roberto
Aguila
Ese
título conseguido por Alianza -el octavo
en su rica historia- no es otra cosa que el
premio justo a un equipo que mantuvo la
regularidad durante todo el Torneo Apertura
2001, que logró mentalizarse de que
tenía los dispositivos suficientes para
imponer su jerarquía, y que supo
manejarse como equipo ganador desde el inicio de
la contienda.
Sus aficionados, que se abrazaron a la fe
desde aquel histórico triunfo sobre
Aguila en la primera vuelta, cuando el conjunto
albo inició su notable campaña,
recibieron su premio a ese optimismo y tienen
todo el derecho de celebrarlo a lo grande,
gritando a rabiar como lo hicieron dentro del
estadio al final del partido, o como cuando se
desparramaron por las calles aledañas al
estadio llevando el rumor del festejo en sus
gargantas.
La conquista alba significa un retorno
brillante al primer plano de un equipo que se
había mantenido en silencio desde 1998
-año en que ganó su octava
corona-, y ese es otro motivo enorme para que
sus aficionados sigan acariciando la gloria. Al
final, también ellos son campeones por el
apoyo tremendo e incondicional que le brindaron
al equipo en todo momento.
El partido
Lo jugó mejor Alianza de principio a
fin. Primero, porque siempre tuvo aliento
suficiente para sobreponerse a los vaivenes
negativos del encuentro; y segundo, por la
disposición ofensiva que mantuvo
enarbolada aún en los instantes en que no
controló plenamente el encuentro.
Justamente esta mentalidad de ataque, que fue
su sello distintivo con que se dispuso siempre
para comandar el torneo de principio a fin, esta
vez fue su principal arma para sobreponerse a la
sorpresa inicial, cuando Firpo lo
sorprendió con el gol de Vladimir
Elías Montes a los 20 minutos de juego.
Ahí, en ese momento crucial que lo
ponía cuesta arriba, es que afloró
su casta de campeón, cuando fue a recoger
la pelota de su propia red y lapuso en el centro
para reiniciar el partido como si nada hubiera
pasado, y se tiró arriba de Firpo a
buscar el empate.
Lo consiguió once minutos
después, cuando el cabezazo de Jorge
Sandoval traspasó la línea de gol
pese al manotazo del arquero Misael Alfaro. Y
después del empate, se metió en la
línea de responder con un ataque cada
llegada de Firpo.
El temperamento para defenderse bien y seguir
con el ojo sobre el arco usuluteco en momentos
en que el fútbol utilitario no
aparecía, fue la otra virtud de Alianza,
y lo que le sirvió para cerrar el primer
tiempo con el empate que acaso no era el negocio
por el que jugaba.
La manera en que se dispuso para el segundo
tiempo, cuando ganó la pelota en un alto
porcentaje y la manejó siempre con la
intención de hacer daño en la
parte baja de Firpo, fue otro de los
méritos que fue sumando para conquistar
el título.
No pudo conseguir la diferencia en la medida
en que la buscó, pero cuando concluyeron
los 90 minutos de reglamento y llegó la
obligación de jugar 30 minutos extra, el
conjunto albo dejó la sensación de
ser el único equipo en el campo que
quería ganar el encuentro.
Firpo,
por el contrario, había sido un cuadro
resignado a conservar el empate hasta el
último momento. Lo suyo, a pesar del
desequilibrio que siempre trató de
provocar la manija de Santos Cabrera, siempre
tuvo un matiz de resolver el partido en los
tiros desde el manchón del penalty.
La hora de resolver
Eso se hizo más evidente en Firpo
cuando se abrió el período
suplementario. Cuando asumió una actitud
más defensiva que de riesgo ofensivo, y
fue tomando una actitud demasiado conservadora,
sin alma y descansando su labor conformista en
el despliegue de Diego Alvarez y Misael Alfaro
para evitar que la pelota penetrara en el
arco.
En el reparto de méritos, aqui fue
donde Alianza inclinó la balanza a su
favor. El riesgo asumido por el técnico
campeón, Juan Ramón Paredes,
cuando relevó a Alexander Merino por
Miguel Riquelmi (un delantero por un defensor),
fue algo que se agregó a la suma de todos
los méritos que juntó Alianza para
ganar.
El gol del triunfo, alcanzado por Adonay
Martínez a un minuto de irse a los
pénales, fue la culminación de
toda la mentalidad que tuvo Alianza en los 120
minutos. Por ello es que esta nueva conquista de
Alianza tiene toda la realidad de un equipo que
se trazó una meta y no desmayó
hasta conseguirla. Por eso mismo nos unimos al
festejo albo.
- Alineaciones
- Alianza
- Portero
- Miguel Montes
- Defensas
- Adrián La Cruz
- Mario E. Guevara
- Alexander Merino
- Ramiro Carballo
- Volantes
- Juan C. Serrano
- Oscar Navarro
- Jorge Sandoval
- Adonay Martínez
- Delanteros:
- José R. Castillo
- Martín García
-
- Cambios
- Carlos Asprilla por José R.
Castillo (61')
- Hugo Escobar por Juan C. Serrano
(90')
- Miguel Riquelmi por Alexander Merino
(105')
-
- Amonestadsos
- Juan C. Serrano (42')
- Martín García (61')
- Oscar Navarro (84')
-
- Goles
- Jorge Sandoval, a los 31, de cabeza
- Adonay Martínez, a los 119', de
cabeza
-
- Firpo
- Portero:
- Misael Alfaro
- Defensas:
- Mauricio Quintanilla
- Willman González
- Diego Alvarez
- Hidzar Henríquez
- Volantes:
- Rafael Barrientos
- Guillermo Morán
- Héctor Canjura
- Santos Cabrera
- Delanteros:
- Vladimir Elías Montes
- Celio Rodríguez
-
- Cambios
- René Durán por Guillermo
Morán (60')
- Fredy González V. por Celio
Rodríguez (80')
- Guillermo García por Willman
González (89')
-
- Amonestadsos
- Guillermo Morán (18')
- Santos Cabrera (65')
- René Durán (68')
- Hidzar Henríquez (104')
-
- Gol
- Vladimir Elías Montes, a los 20',
en jugada