Lunes 24 de diciembre 2001


¡Ganó el mejor!

Con un gol de Adonay Martínez sobre el cierre del tiempo suplementario, Alianza derrotó a Firpo 2-1 y se coronó campeón del Apertura 2001. El gran mérito albo residió en la disposición ofensiva que mantuvo a lo largo de los 120 minutos.

Roberto Aguila

Ese título conseguido por Alianza -el octavo en su rica historia- no es otra cosa que el premio justo a un equipo que mantuvo la regularidad durante todo el Torneo Apertura 2001, que logró mentalizarse de que tenía los dispositivos suficientes para imponer su jerarquía, y que supo manejarse como equipo ganador desde el inicio de la contienda.

Sus aficionados, que se abrazaron a la fe desde aquel histórico triunfo sobre Aguila en la primera vuelta, cuando el conjunto albo inició su notable campaña, recibieron su premio a ese optimismo y tienen todo el derecho de celebrarlo a lo grande, gritando a rabiar como lo hicieron dentro del estadio al final del partido, o como cuando se desparramaron por las calles aledañas al estadio llevando el rumor del festejo en sus gargantas.

La conquista alba significa un retorno brillante al primer plano de un equipo que se había mantenido en silencio desde 1998 -año en que ganó su octava corona-, y ese es otro motivo enorme para que sus aficionados sigan acariciando la gloria. Al final, también ellos son campeones por el apoyo tremendo e incondicional que le brindaron al equipo en todo momento.

El partido

Lo jugó mejor Alianza de principio a fin. Primero, porque siempre tuvo aliento suficiente para sobreponerse a los vaivenes negativos del encuentro; y segundo, por la disposición ofensiva que mantuvo enarbolada aún en los instantes en que no controló plenamente el encuentro.

Justamente esta mentalidad de ataque, que fue su sello distintivo con que se dispuso siempre para comandar el torneo de principio a fin, esta vez fue su principal arma para sobreponerse a la sorpresa inicial, cuando Firpo lo sorprendió con el gol de Vladimir Elías Montes a los 20 minutos de juego.

Ahí, en ese momento crucial que lo ponía cuesta arriba, es que afloró su casta de campeón, cuando fue a recoger la pelota de su propia red y lapuso en el centro para reiniciar el partido como si nada hubiera pasado, y se tiró arriba de Firpo a buscar el empate.

Lo consiguió once minutos después, cuando el cabezazo de Jorge Sandoval traspasó la línea de gol pese al manotazo del arquero Misael Alfaro. Y después del empate, se metió en la línea de responder con un ataque cada llegada de Firpo.

El temperamento para defenderse bien y seguir con el ojo sobre el arco usuluteco en momentos en que el fútbol utilitario no aparecía, fue la otra virtud de Alianza, y lo que le sirvió para cerrar el primer tiempo con el empate que acaso no era el negocio por el que jugaba.

La manera en que se dispuso para el segundo tiempo, cuando ganó la pelota en un alto porcentaje y la manejó siempre con la intención de hacer daño en la parte baja de Firpo, fue otro de los méritos que fue sumando para conquistar el título.

No pudo conseguir la diferencia en la medida en que la buscó, pero cuando concluyeron los 90 minutos de reglamento y llegó la obligación de jugar 30 minutos extra, el conjunto albo dejó la sensación de ser el único equipo en el campo que quería ganar el encuentro.

Firpo, por el contrario, había sido un cuadro resignado a conservar el empate hasta el último momento. Lo suyo, a pesar del desequilibrio que siempre trató de provocar la manija de Santos Cabrera, siempre tuvo un matiz de resolver el partido en los tiros desde el manchón del penalty.

La hora de resolver

Eso se hizo más evidente en Firpo cuando se abrió el período suplementario. Cuando asumió una actitud más defensiva que de riesgo ofensivo, y fue tomando una actitud demasiado conservadora, sin alma y descansando su labor conformista en el despliegue de Diego Alvarez y Misael Alfaro para evitar que la pelota penetrara en el arco.

En el reparto de méritos, aqui fue donde Alianza inclinó la balanza a su favor. El riesgo asumido por el técnico campeón, Juan Ramón Paredes, cuando relevó a Alexander Merino por Miguel Riquelmi (un delantero por un defensor), fue algo que se agregó a la suma de todos los méritos que juntó Alianza para ganar.

El gol del triunfo, alcanzado por Adonay Martínez a un minuto de irse a los pénales, fue la culminación de toda la mentalidad que tuvo Alianza en los 120 minutos. Por ello es que esta nueva conquista de Alianza tiene toda la realidad de un equipo que se trazó una meta y no desmayó hasta conseguirla. Por eso mismo nos unimos al festejo albo.

Alineaciones
Alianza
Portero
Miguel Montes
Defensas
Adrián La Cruz
Mario E. Guevara
Alexander Merino
Ramiro Carballo
Volantes
Juan C. Serrano
Oscar Navarro
Jorge Sandoval
Adonay Martínez
Delanteros:
José R. Castillo
Martín García
 
Cambios
Carlos Asprilla por José R. Castillo (61')
Hugo Escobar por Juan C. Serrano (90')
Miguel Riquelmi por Alexander Merino (105')
 
Amonestadsos
Juan C. Serrano (42')
Martín García (61')
Oscar Navarro (84')
 
Goles
Jorge Sandoval, a los 31, de cabeza
Adonay Martínez, a los 119', de cabeza
 
Firpo
Portero:
Misael Alfaro
Defensas:
Mauricio Quintanilla
Willman González
Diego Alvarez
Hidzar Henríquez
Volantes:
Rafael Barrientos
Guillermo Morán
Héctor Canjura
Santos Cabrera
Delanteros:
Vladimir Elías Montes
Celio Rodríguez
 
Cambios
René Durán por Guillermo Morán (60')
Fredy González V. por Celio Rodríguez (80')
Guillermo García por Willman González (89')
 
Amonestadsos
Guillermo Morán (18')
Santos Cabrera (65')
René Durán (68')
Hidzar Henríquez (104')
 
Gol
Vladimir Elías Montes, a los 20', en jugada

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