Consagración
de Adonay
Anotando el gol que vale el título,
Adonay Martínez se confirmó como
el mejor jugador de Alianza en el
Apertura.
Orestes
Membreño
Adonay
Martínez se constituyó en el
jugador más representativo del sentir
aliancista a lo largo del Apertura 2001.
Divorciado con la adulaciuón hacia sus
anteriores dirigentes, Martínez se fue
constituyendon en el estandarte de Alianza desde
el inicio del torneo.
"Estamos satisfechos por el trabajo realizado
en toda la campaña y se lo hemos
demostrado, junto al licenciado Ricardo Padilla,
a todos los directivos que piensan que uno
aguantando hambre rendirá más",
dijo Martínez.
El volante aliancista fue paso a paso,
partido a partido, gol tras gol -fue el mejor de
Alianza con 15 dianas- moldeando junto al
plantel, un perfil de lo que podría
llamarse "un nuevo Alianza".
De tal manera que todos los seguidores albos
cifraban en él mucha de la esperanza de
un nuevo título. Muchos esperaban que los
goles llegaran en los botines de Adonayen el
camino al título, pero antes del partido
de ayer, habían estado ausentes.
Sin embargo, Adonay Martínez se
había tomado la batuta de la
dirección del equipo y su labor pasaba
por colaborar al trabajo colectivo, buscando
como siempre el mejor resultado para su equipo,
pese a no anotar.
¡Golazo!
Ayer, en el partido que valía el
título, Adonay Martínez fue el
jugador de Alianza que corrió con
más sentido, que administró mejor
sus energías para acarrear el
balón desde su propio medio campo y
llegar a zona de remate sin desesperar.
En un par de ocasiones en la primera mitad
estuvoi cerca, pero las certeras intervenciones
de Misael Alfaro le habían impedido
anotar.
Pese a eso, sintiéndose divorciado con
la red contraria, se pudo apreciar que Adonay no
estaba desesperado y sus recientes
declaraciones, en el sentido de saber que los
goles llegarían tarde o temprano, lo
mantuvieron cercano a ese ideal.
Y vaya de que manera regresaría Adonay
a la escena del triunfo, al filo del
término del tiempo suplementario
recibiría un excelente servicio desde la
izquierda enviado por Ramiro Carballo para
golpear la pelota de cabeza y anotar el gol que
valía el título.
"Se me salía el corazón de la
alegría", fue lo que alcanzó a
decir Adonay describiendo la escena.
Ese gol se lo dedicó a todos, como
regalo de Navidad, pero para su padre llevaba
intenciones más profundas.
"Es un gran regalo de Navidad para la
afición, para mi padre que estaba triste
por haber perdido a su madrecita pero yo le
había prometido el título,
iluminado por mi abuela", afirmó
Adonay.
Sin duda, genio y figura de este Alianza
campeón.