Noche
de paz
"Hoy nos ha nacido un
niño"
Teresa
Guevara de López*
Mañana
es Nochebuena porque nace el Niño Dios:
es la fiesta entrañable por excelencia,
que trae ilusión, alegría y
esperanza a todos los corazones. Que llega
precedida de luces, de adornos y de cantos. Que
en medio de tantas dificultades como hemos
tenido este año, nos permite reunirnos
alrededor de un Niño, que es Dios, y que
llega cuando "se cumple la plenitud de los
tiempos". Es el Redentor que se ha hecho hombre,
para salvar a los hombres. Que ha elegido para
llegar al mundo, el seno de una familia, formada
por una Virgen, elegida por Dios desde toda la
eternidad para llevar en sus entrañas
purísimas al Hijo del Eterno Padre. Bajo
el cuidado de un varón justo, llamado
José, que hizo el papel de padre de
Jesús y tuvo bajo su protección a
María y a quien se venera como patrono de
la Iglesia universal.
Es momento de reflexión para
todos los salvadoreños. De ver hacia
atrás, hacia un año que
comenzó difícil, que nos
dejó profundas heridas, físicas y
morales, que nos hizo unirnos por el dolor y
llenarnos de valor para salir adelante. Un
año que estuvo lleno de horror y de
incertidumbres: catástrofes mundiales,
nunca antes vistas ni imaginadas, que fueron el
chispazo que desencadenó la guerra. Surge
la voz del Santo Padre, exhortando a los pueblos
a arreglar sus diferencias, a vivir en paz. A
pedir, en un gesto nunca antes visto, que todos
los católicos del mundo nos
uniéramos al ayuno de los musulmanes, al
final del Ramadán, que celebraron el
pasado viernes, para pedir la paz, mediante la
oración y el sacrificio. Pero el final
del año trae siempre al Niño Dios.
Sacamos fuerza de flaqueza, nos crecemos ante la
adversidad.
Nuestras ciudades lucen adornadas y este
año, más que nunca, hemos tenido
la oportunidad de disfrutar villancicos
interpretados por coros maravillosos de
diferentes instituciones en parques, plazas y
centros comerciales. Los dos conciertos de la
Orquesta Sinfónica, en que participaron
además del Coro Nacional, grupos de
varias universidades, ofreciendo un programa
variado, uniendo sus voces en el Adeste Fideles,
y dándonos la sorpresa de escuchar una
excelente adaptación de aquel popular
"Arrurru, Niñito" que despertó
nostalgia y llenó de ternura el
ánimo de muchos de los presentes que
llenaron totalmente las instalaciones del Tetro
Presidente. Una verdadera fiesta para el
espíritu.
Nuestras calles, comercios y hogares
están llenos de Nacimientos. Las
figuras que representan de manera
artística, el milagro de Belén
evocan el relato de San Lucas de que
"María dio a luz a su Hijo, lo
envolvió en pañales y lo
reclinó en un pesebre
como el
ángel se apareció a los pastores,
los cercó con su resplandor de luz
divina
mientras se dejaba ver un
ejército numeroso de la milicia
celestial, alabando a Dios y diciendo Gloria a
Dios en los cielos y paz en la tierra a los
hombres de buena voluntad". Las familias se
juntan alrededor de esta Sagrada Familia, y como
los pastores le ofrecen sus mejores dones,
mientras con fe y esperanza, esperan en retorno
paz, amor, comprensión, alegría y
solidaridad, y tantas otras bendiciones de las
que nuestro mundo está tan necesitado. Es
el momento del perdón y de la
generosidad. En que los mayores debemos dar el
ejemplo recordando que ésta es una fiesta
eminentemente familiar, religiosa y espiritual,
y que no debemos permitir que la distorsione el
materialismo y el consumismo.
Es el momento de hacerse como
niños, de sentir como niños, de
creer como niños y de soñar como
niños. De hacer propósitos frente
al pesebre. Uniéndonos a las voces que
durante siglos repitieron los profetas y el
pueblo elegido, esperando la llegada del
Salvador, y que la liturgia de la Iglesia nos
ofrece en la Santa Misa: "Ven, Señor
Jesús" ha sido el clamor de toda la
Iglesia durante las cuatro semanas de Adviento.
Y en este día, víspera de la
Nochebuena, debemos todos repetirla con fervor.
Para que la luz de la Cueva de Belén
brille en todos nuestros corazones, para que las
enseñanzas que nos trae la llegada del
Niño Dios sirvan de guía para
nuestro actuar durante el año venidero y
podamos considerarnos, como llamaron los
ángeles a aquel primer grupo de pastores
"hombres de buena voluntad". ¡Muy feliz
Navidad para todos!