Domingo 23 de diciembre 2001


Noche de paz
"Hoy nos ha nacido un niño"
Teresa Guevara de López*

Mañana es Nochebuena porque nace el Niño Dios: es la fiesta entrañable por excelencia, que trae ilusión, alegría y esperanza a todos los corazones. Que llega precedida de luces, de adornos y de cantos. Que en medio de tantas dificultades como hemos tenido este año, nos permite reunirnos alrededor de un Niño, que es Dios, y que llega cuando "se cumple la plenitud de los tiempos". Es el Redentor que se ha hecho hombre, para salvar a los hombres. Que ha elegido para llegar al mundo, el seno de una familia, formada por una Virgen, elegida por Dios desde toda la eternidad para llevar en sus entrañas purísimas al Hijo del Eterno Padre. Bajo el cuidado de un varón justo, llamado José, que hizo el papel de padre de Jesús y tuvo bajo su protección a María y a quien se venera como patrono de la Iglesia universal.

 Es momento de reflexión para todos los salvadoreños. De ver hacia atrás, hacia un año que comenzó difícil, que nos dejó profundas heridas, físicas y morales, que nos hizo unirnos por el dolor y llenarnos de valor para salir adelante. Un año que estuvo lleno de horror y de incertidumbres: catástrofes mundiales, nunca antes vistas ni imaginadas, que fueron el chispazo que desencadenó la guerra. Surge la voz del Santo Padre, exhortando a los pueblos a arreglar sus diferencias, a vivir en paz. A pedir, en un gesto nunca antes visto, que todos los católicos del mundo nos uniéramos al ayuno de los musulmanes, al final del Ramadán, que celebraron el pasado viernes, para pedir la paz, mediante la oración y el sacrificio. Pero el final del año trae siempre al Niño Dios. Sacamos fuerza de flaqueza, nos crecemos ante la adversidad.

Nuestras ciudades lucen adornadas y este año, más que nunca, hemos tenido la oportunidad de disfrutar villancicos interpretados por coros maravillosos de diferentes instituciones en parques, plazas y centros comerciales. Los dos conciertos de la Orquesta Sinfónica, en que participaron además del Coro Nacional, grupos de varias universidades, ofreciendo un programa variado, uniendo sus voces en el Adeste Fideles, y dándonos la sorpresa de escuchar una excelente adaptación de aquel popular "Arrurru, Niñito" que despertó nostalgia y llenó de ternura el ánimo de muchos de los presentes que llenaron totalmente las instalaciones del Tetro Presidente. Una verdadera fiesta para el espíritu.

 Nuestras calles, comercios y hogares están llenos de Nacimientos. Las figuras que representan de manera artística, el milagro de Belén evocan el relato de San Lucas de que "María dio a luz a su Hijo, lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre… como el ángel se apareció a los pastores, los cercó con su resplandor de luz divina… mientras se dejaba ver un ejército numeroso de la milicia celestial, alabando a Dios y diciendo Gloria a Dios en los cielos y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad". Las familias se juntan alrededor de esta Sagrada Familia, y como los pastores le ofrecen sus mejores dones, mientras con fe y esperanza, esperan en retorno paz, amor, comprensión, alegría y solidaridad, y tantas otras bendiciones de las que nuestro mundo está tan necesitado. Es el momento del perdón y de la generosidad. En que los mayores debemos dar el ejemplo recordando que ésta es una fiesta eminentemente familiar, religiosa y espiritual, y que no debemos permitir que la distorsione el materialismo y el consumismo.

 Es el momento de hacerse como niños, de sentir como niños, de creer como niños y de soñar como niños. De hacer propósitos frente al pesebre. Uniéndonos a las voces que durante siglos repitieron los profetas y el pueblo elegido, esperando la llegada del Salvador, y que la liturgia de la Iglesia nos ofrece en la Santa Misa: "Ven, Señor Jesús" ha sido el clamor de toda la Iglesia durante las cuatro semanas de Adviento. Y en este día, víspera de la Nochebuena, debemos todos repetirla con fervor. Para que la luz de la Cueva de Belén brille en todos nuestros corazones, para que las enseñanzas que nos trae la llegada del Niño Dios sirvan de guía para nuestro actuar durante el año venidero y podamos considerarnos, como llamaron los ángeles a aquel primer grupo de pastores "hombres de buena voluntad". ¡Muy feliz Navidad para todos!


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