Domingo 23 de diciembre 2001


Tema para reflexionar
La justificación del Estado
Por Harold C. Lantan*
haroldlantan@hotmail.com

En estos tiempos de confusión, en los cuales muchas veces parece que se ha perdido el rumbo, mientras nos inmiscuimos en discusiones bizantinas, creo necesario y urgente que tanto gobernantes como gobernados, recordemos temas como: ¿Cuál es el fundamento del Estado?, ¿por qué existe el Estado?, ¿por qué los ciudadanos debemos someternos a las decisiones en las cuales el Estado actúa con su poder de "imperium"? Quizá para algunos parezcan preguntas sencillas e intrascendentes, pero al contrario, estas son fundamentales y sirven de base a la existencia del Estado mismo; si ignoramos estos principios la comunidad políticamente organizada se convierte en un "ídolo con pies de barro".

Hay muchas teorías que en el transcurso de la historia han tratado este tema, y algunas de las cuales, comentaremos muy brevemente: la del Derecho Divino de los Reyes (obviamente ya superada), que trataba de legitimar las monarquías; la del Orden Físico Material, que nos explica que el Estado se justifica por ser producto del "derecho del más fuerte", y no tiene otro objeto que la explotación del más fuerte sobre el débil; dentro de las teorías de la necesidad de un orden jurídico, encontramos una que trata de justificar al Estado por que este se encargue de defender el derecho de propiedad, siendo su más importante fin la defensa y garantía del patrimonio de las personas, lo cual para ilustres tratadistas como Mario de la Cueva es una posición bárbara, puesto que está reduciendo la razón de ser del Estado a la defensa y preservación del derecho de propiedad.

Aristóteles decía que el ser humano es un animal social, quien por lo tanto posee una especie de «libido», un instinto que lo motiva a asociarse con los demás, formando así la "pollis", este razonamiento fue el punto de partida de las llamadas teorías psicológicas.

No obstante haber expuesto estas reflexiones, debemos afirmar con toda propiedad que la justificación del Estado es el perfeccionamiento material, ético y espiritual de la persona humana; la sociedad jurídicamente organizada debe justificarse en el mejoramiento de las condiciones de vida del ser humano. Esta concepción constituye el punto de vista de la Teoría Ética psicológica, y es conforme incluso con los valores judío-cristianos de nuestra civilización occidental, puesto que según estos, la persona humana está hecha a imagen y semejanza de Dios, y es su máxima creación.

Si la vida en sociedad no esta logrando este perfeccionamiento aludido, si el Estado no busca esta mejora material, moral y espiritual de la persona humana no justifica su existencia. La vida en una sociedad jurídicamente organizada debe contribuir a la dignificación del ser humano; toda aquella actividad que lo coloque en un segundo, atenta contra la justificación de la existencia del Estado mismo. Este es un concepto que gobernantes y gobernados, independientemente del credo político o religioso que profesemos, debemos compartir y jamás debemos perder de vista.

Aristóteles, al comentar este factor ético que debía imperar dentro de la vida en sociedad decía: «Si el peor de los hombres es el que emplea su maldad contra sí mismo y contra sus amigos, el mejor, a su vez, no es el que emplea la virtud para sí mismo, sino para otro: obra por cierto difícil.»

Por todo lo anterior, desde un punto de vista axiológico, no podemos concebir al Estado como una empresa o sociedad mercantil (digo esto porque algunas personas, sin mala intención, pero con desconocimiento suelen hacer esta comparación), que persiguen un ánimo de lucro.

Esta posición no debe interpretarse como un "cheque en blanco" para la exigencia de los derechos los ciudadanos, sin tomar en cuenta el cumplimiento de nuestros deberes; modernamente se manifiesta por destacados tratadistas, como Anthony Giddens, la concepción de "Ningún derecho sin responsabilidad".

Independientemente de nuestras ideas políticas y religiosas, y del rol que desempeñemos, espero que este articulo sea motivo de reflexión, y nos haga tomar conciencia que por formar parte del Estado, todos estamos obligados a construir una sociedad más justa y humana.

*Abogado y mediador.


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