Tema
para reflexionar
La
justificación del Estado
Por
Harold C. Lantan*
haroldlantan@hotmail.com
En estos tiempos de confusión, en los
cuales muchas veces parece que se ha perdido el
rumbo, mientras nos inmiscuimos en discusiones
bizantinas, creo necesario y urgente que tanto
gobernantes como gobernados, recordemos temas
como: ¿Cuál es el fundamento del
Estado?, ¿por qué existe el Estado?,
¿por qué los ciudadanos debemos
someternos a las decisiones en las cuales el
Estado actúa con su poder de "imperium"?
Quizá para algunos parezcan preguntas
sencillas e intrascendentes, pero al contrario,
estas son fundamentales y sirven de base a la
existencia del Estado mismo; si ignoramos estos
principios la comunidad políticamente
organizada se convierte en un "ídolo con
pies de barro".
Hay muchas teorías que en el
transcurso de la historia han tratado este tema,
y algunas de las cuales, comentaremos muy
brevemente: la del Derecho Divino de los Reyes
(obviamente ya superada), que trataba de
legitimar las monarquías; la del Orden
Físico Material, que nos explica que el
Estado se justifica por ser producto del
"derecho del más fuerte", y no tiene otro
objeto que la explotación del más
fuerte sobre el débil; dentro de las
teorías de la necesidad de un orden
jurídico, encontramos una que trata de
justificar al Estado por que este se encargue de
defender el derecho de propiedad, siendo su
más importante fin la defensa y
garantía del patrimonio de las personas,
lo cual para ilustres tratadistas como Mario de
la Cueva es una posición bárbara,
puesto que está reduciendo la
razón de ser del Estado a la defensa y
preservación del derecho de
propiedad.
Aristóteles decía que el ser
humano es un animal social, quien por lo tanto
posee una especie de «libido», un
instinto que lo motiva a asociarse con los
demás, formando así la "pollis",
este razonamiento fue el punto de partida de las
llamadas teorías psicológicas.
No obstante haber expuesto estas reflexiones,
debemos afirmar con toda propiedad que la
justificación del Estado es el
perfeccionamiento material, ético y
espiritual de la persona humana; la sociedad
jurídicamente organizada debe
justificarse en el mejoramiento de las
condiciones de vida del ser humano. Esta
concepción constituye el punto de vista
de la Teoría Ética
psicológica, y es conforme incluso con
los valores judío-cristianos de nuestra
civilización occidental, puesto que
según estos, la persona humana
está hecha a imagen y semejanza de Dios,
y es su máxima creación.
Si la vida en sociedad no esta logrando este
perfeccionamiento aludido, si el Estado no busca
esta mejora material, moral y espiritual de la
persona humana no justifica su existencia. La
vida en una sociedad jurídicamente
organizada debe contribuir a la
dignificación del ser humano; toda
aquella actividad que lo coloque en un segundo,
atenta contra la justificación de la
existencia del Estado mismo. Este es un concepto
que gobernantes y gobernados, independientemente
del credo político o religioso que
profesemos, debemos compartir y jamás
debemos perder de vista.
Aristóteles, al comentar este factor
ético que debía imperar dentro de
la vida en sociedad decía: «Si el
peor de los hombres es el que emplea su maldad
contra sí mismo y contra sus amigos, el
mejor, a su vez, no es el que emplea la virtud
para sí mismo, sino para otro: obra por
cierto difícil.»
Por todo lo anterior, desde un punto de vista
axiológico, no podemos concebir al Estado
como una empresa o sociedad mercantil (digo esto
porque algunas personas, sin mala
intención, pero con desconocimiento
suelen hacer esta comparación), que
persiguen un ánimo de lucro.
Esta posición no debe interpretarse
como un "cheque en blanco" para la exigencia de
los derechos los ciudadanos, sin tomar en cuenta
el cumplimiento de nuestros deberes;
modernamente se manifiesta por destacados
tratadistas, como Anthony Giddens, la
concepción de "Ningún derecho sin
responsabilidad".
Independientemente de nuestras ideas
políticas y religiosas, y del rol que
desempeñemos, espero que este articulo
sea motivo de reflexión, y nos haga tomar
conciencia que por formar parte del Estado,
todos estamos obligados a construir una sociedad
más justa y humana.
*Abogado y
mediador.